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La disparatada vida de Jackie Stallone, mucho más que la madre de Sylvester

Ha sido trapecista y astróloga, ha protagonizado algunos de los momentos más surrealistas de la televisión y, a sus 97 años, sigue siendo un ejemplo de rebeldía y libertad

Jackie Stallone
Jackie Stallone acompañada de su hijo Sylvester (tiene otros dos hijos y siete nietos) en un homenaje que recibió el actor en 1988. Getty Images

– ¿Cree que sus hijos están avergonzados de usted? –preguntó alguien en 1988 a Jackie Stallone, la madre de la estrella de cine Sylvester Stallone.

– Estoy segura de que lo están, si quieres que te diga la verdad. Consideran que este no es un lugar para mí, para una madre. Probablemente creen que debería estar en casa ocupándome de mis asuntos. Pero de lo que no se dan cuenta es de que si me hubiese quedado en casa ocupándome de mis asuntos, ellos también estarían ahora en sus casas ocupándose de sus asuntos. Sylvester no estaría haciendo esas películas que hace, sino en su casa viendo la televisión.

Jackie Stallone (Washington, 1921) tiene 97 años. Si la naturaleza sigue su curso, nos abandonará más pronto que tarde. Cuando fallezca, algunos medios le rendirán homenaje como una mujer libre, visionaria e impredecible. Por eso es mejor disfrutarla ahora, mientras la tenemos entre nosotros y, además, en activo.

Con 84 años el currículum de Jackie estaba en este punto: trapecista, bailarina, boxeadora, azafata, peluquera, empresaria, presentadora, astróloga y lectora de traseros

Nacida con el nombre de Jacqueline Labofish, sus padres eran obsesos del deporte (él, John, era abogado, pero entrenaba con Charles Atlas, uno de los considerados padres del culturismo) y cada mañana la obligaban a ejercitarse en el gimnasio que tenían en el sótano de su casa de Washington. Con 12 años tenía un cuerpo musculoso que asustaba a sus compañeros y la convirtió en una niña solitaria. A los 16, harta de su familia, huyó para unirse a un circo como trapecista. Más tarde fue luchadora profesional en Baltimore y trabajó como repartidora de cigarrillos en el Stork Club de Manhattan, un histórico garito semiclandestino donde alternaban Ernest Hemingway, Joan Crawford, Joe DiMaggio, los Kennedy y la mafia.

En 1945 se casó con un barbero de origen italiano, Frank Stallone, y en 1946 nació su primer hijo, Sylvester. Con sus hijos (tres), Jackie hizo lo que sus padres habían hecho con ella: obligarlos a entrenar desde pequeños. En su casa había sacos de boxeo e incluso un pequeño cuadrilátero. “A Sylvester no le gustaba, pero nunca le pedimos que le gustase”, contó.

Tras Sylvester llegó su hermano Frank (que se haría cantante). Cuando Sylvester Stallone era un niño, en los años cincuenta, ella ejerció de peluquera en los salones de su marido y en 1954 abrió en Washington el primer gimnasio solo para mujeres de la ciudad, llamado Barbella’s. En 1959 se casó con otro hombre (un empresario hostelero y también italiano) y tuvo su tercera hija, Toni (que también se haría actriz).

Jackie Stallone (a la derecha de la imagen) con el presentador Ross Shaffer (centro) en 1988. Eran sus tiempos de presentadora de 'GLOW', el 'show' de lucha libre femenina que triunfaba en Estados Unidos y también pudimos ver en Telecinco.
Jackie Stallone (a la derecha de la imagen) con el presentador Ross Shaffer (centro) en 1988. Eran sus tiempos de presentadora de 'GLOW', el 'show' de lucha libre femenina que triunfaba en Estados Unidos y también pudimos ver en Telecinco. Getty Images

Que en 1976 Sylvester se convirtiese en una estrella mundial gracias a una película de bajo presupuesto y rodada en menos de 30 días llamada Rocky  pilló a todo el mundo por sorpresa, pero a Jackie no. Porque para aquel entonces Jackie también era astróloga (repasemos su currículum hasta aquí, que va a seguir aumentando y es mejor mantener un orden: trapecista, bailarina, boxeadora, azafata, peluquera y empresaria). “Su madre, que hace pinitos en la astrología”, escribió un periodista en The New York Times en 1976 cuando Stallone era una estrella novata, “predijo que su hijo tendría su primer gran éxito como escritor”. El guion de Rocky, efectivamente, era suyo.

Pero aparquemos la astrología, porque esa vena la explotó en los noventa y a ella volveremos luego. Antes, en los ochenta, y a rebufo de la enorme fama que adquirió su hijo gracias a las sagas de acción Rocky y Rambo, que vivían su época de oro, Jackie tuvo la mejor idea de su vida: unirse a GLOW.

GLOW son las iniciales de Glamorous Ladies of Wrestling (“glamurosas damas de la lucha libre”, emitido a principios de los noventa por Telecinco en España con el ambiguo título Las chicas con las chicas). En Estados Unidos se estrenó en 1986, se grababa en Las Vegas y emitía combates ficcionados entre luchadoras con nombres rocambolescos (Ashley Cartier, Tina Ferrari, Montaña Fiji). Jackie Stallone se convirtió en una figura conocida en la televisión gracias a su papel de mánager del equipo de “Las chicas buenas” (Kitty Burke era la mánager del equipo rival, “Las chicas malas”).

"Estoy segura de que mis hijos se avergüenzan de mí. Creen que debería estar en casa ocupándome de mis asuntos. Pero si me hubiese quedado en casa ellos también estarían ahora en sus casas, y no haciendo películas"

Jackie Stallone

GLOW llegó a atraer a siete millones de espectadores en sus mejores tiempos en Estados Unidos y fue calificado por los críticos como “basura exquisita”. Es, en otras palabras, un producto de culto desde su nacimiento y una especie de respuesta femenina a Pressing Catch, que planteaba la misma fórmula pero con hombres. “Durante años los hombres nos han estado apartando”, declaró en una entrevista en la televisión británica cuando promocionaba el espacio. “Ahora es nuestra oportunidad para empujarlos a ellos”. GLOW se emitió durante seis años y en 2017 inspiró una exitosa serie de Netflix llamada igual que narra la vida de las chicas dentro y fuera del ring.

En 1992 las cosas se pusieron feas. Fue invitada al programa de radio de Howard Stern (locutor estadounidense conocido por sus entrevistas crudas y fuera de tono con celebridades de todo tipo) y su exmarido Frank, padre de Sylvester, entró por teléfono. En directo tuvieron una pelea que dejó perlas para la posteridad. Cuando el presentador le dijo a Jackie que Frank (de 65 años) tenía una novia de 19, esta respondió: “¡Pero si no se le ponía dura ni con 28! ¿Me puedes explicar qué hace ahora?”. Y también sacó a la luz asuntos mucho más dramáticos. “Escucha, cerdo –chilló en un momento dado Jackie a Frank–, déjame recordarte, hijo de puta, que me pegabas y me llegaste a enviar al hospital muchas veces. ¿Y ahora quieres salir por la radio y decir que eres un gran tío? ¡Nunca mantuviste a tus hijos! ¡Nunca te importaron una mierda! ¡Que te follen!”.

Aquí es donde esta historia pasa de comedia melodramática a astracanada: entra en acción Jacqueline Stallone, la astróloga. A mediados de los noventa Jackie decidió llevar a la práctica un poder que, según cuenta ella en su web oficial, un médium amigo de su padre le anunció cuando era niña. Publicó dos libros de astrología y se convirtió, también según ella, en la astróloga de “reyes, presidentes, estrellas de cine, jugadores, gánsteres, policías y curas”. Asegura que predijo la caída del Muro de Berlín, los problemas de los Windsor, el veredicto del juicio de O.J. Simpson, la victoria de Tony Blair y la victoria de George Bush. También incluye en su currículum y logros ser “astróloga licenciada”, astróloga de la princesa Diana y el rey Husein de Jordania y “astróloga oficial” de la Unión Soviética.

“Estoy tan aburrida, tan harta de esta gente, encerrada con una pandilla de don nadies. Nadie tiene nada que decir. De vez en cuando me tomo el pulso para comprobar que sigo viva”

Jackie Stallone

Cuando parecía que esta historia no podía ser más delirante, llegó la rumpología. La rumpología es (según la madre de Stallone) una antigua técnica de los babilonios para adivinar el pasado y el futuro de una persona leyendo su trasero. “Jacqueline –se puede leer en su web oficial– ha descubierto que la nalga izquierda revela el pasado de una persona y la derecha revela su futuro”. La madre de Sylvester ofrece la posibilidad de ejercer la rumpología a distancia si el que requiera sus servicios le envía una foto de su trasero. La lectura completa son 600 dólares (536 euros). La lectura de una sola nalga, 300 dolares (268 euros). Cuidado con la foto que envíen: algunas han acabado en su web. En ella se pueden observar varias fotos de traseros con pies de foto como “una princesa”, “un millonario” o "un famoso actor de películas de acción”.

Llegamos al año 2005, pero antes hagamos de nuevo un repaso. Con 84 años el currículum de Jackie está en este punto: trapecista, bailarina, boxeadora, azafata, peluquera, empresaria, presentadora, astróloga y lectora de traseros. Solo le faltaba el trabajo definitivo del siglo XXI: estrella de reality. El Gran Hermano VIP británico (Celebrity Big Brother) la acoge como la estrella de más edad de su historia. Allí coincide con la que fue mujer de su hijo Sylvester (la modelo Brigitte Nielsen, en horas bajas). Su estancia en la casa no dura mucho: cuatro días, pero deja para la posteridad escenas memorables. En una de ellas, Jackie comenta derrotada sobre el sofá del confesionario: “Estoy tan aburrida, tan harta de esta gente, encerrada con una pandilla de don nadies. Ninguno tiene nada que decir. De vez en cuando me tomo el pulso para comprobar que sigo viva”.

Jackie Stallone con los dos hijos que tuvo aparte de Sylvester: el cantante Frank Stallone y la actriz Toni D'Alto, que falleció de cáncer en 2012.
Jackie Stallone con los dos hijos que tuvo aparte de Sylvester: el cantante Frank Stallone y la actriz Toni D'Alto, que falleció de cáncer en 2012. Getty Images

Jackie ha bajado su ritmo de trabajo en los últimos años. Y si bien sigue dando de vez en cuando titulares chispeantes (en 2012 se enfureció cuando confundieron a otra mujer con ella en el estreno de Los Mercenarios 2 en Los Ángeles y espetó: "¡Si tuviera esas piernas de puchero de truchas me suicidaría!"), su vida ha estado más marcada por el infortunio. Ese mismo año, en 2012, falleció de cáncer de pulmón su hija más joven, Toni, y de ataque al corazón su nieto Sage, hijo de Sylvester. Tenían, respectivamente, 48 y 30 años.

En la actualidad se puede seguir la vida de Jackie a través de su cuenta de Instagram. Con 14.000 seguidores es, probablemente, una de las usuarias de más edad de la Red y, además, suele responder a los comentarios de sus seguidores (o bien pide a alguien que lo haga por ella). En sus fotos la podemos ver con su tercer y último marido (Stephen Levine), disfrutando de un cóctel o exigiendo de forma un tanto subrepticia a sus hijos que la feliciten por el día de la madre.

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What are you planning for Mother’s Day ? @frank.stallone @officialslystallone

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Una de las últimas imágenes publicadas en la cuenta de Instagram de Jackie Stallone, que tiene 97 años.

Jackie siempre ha sido libre en su vida y punzante en sus comentarios, para empezar consigo misma. Reconoció que su primer marido Frank (padre de Sylvester) la había maltratado: “Ojalá hubiese sido boxeadora entonces para responder”. Reconoció que había sido malísima escogiendo a sus novios y maridos: “Si me hubieses soltado en la calle con un pañuelo en los ojos y me casase con el primer hombre que me encontrase no me hubiese ido peor de lo que me ha ido”. Reconoció que a su hijo le molestaba su carácter indomable y deslenguado: “Todo el rato me acusa de hablar demasiado. Vive aterrorizado, pero ha aceptado ya el hecho de que nunca me voy a callar”.

Es, probablemente, la última de una estirpe de mujeres que fueron libres para seguir un camino que no era para ellas y para cometer unos errores que no les estaban permitidos. E incluso cuando su carrera no le dio otra opción que la de convertirse en una especie de payaso, lo hizo sin perder su personalísima y curiosa idea de la dignidad. "Pensé que Madonna estaría aquí", musitó al entrar en la casa del Gran Hermano VIP británico. "¿No vive ahora en Inglaterra?".

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