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¿Afecta el tipo de ropa que llevas a la radiación solar que recibes?

A través de las prendas puede llegar más o menos radiación a la piel y esto es muy importante, sobre todo, para las personas más sensibles

Una bañista con burkini, en Marsella a finales de agosto.
Una bañista con burkini, en Marsella a finales de agosto. REUTERS

La respuesta es que sí afecta. Dependiendo de si el tejido es muy tupido o poco tupido, es decir fabricado con materiales más o menos densos, a través de la ropa puede pasar más o menos radiación, y por lo tanto llegar más o menos radiación a la piel. Y esto es muy importante sobre todo para las pieles más sensibles. Es importante tener presente qué tipo de ropa llevamos, no solo que sea de manga larga o manga corta, lo que obviamente también influye en la radiación que se recibe.

En países que, como los asiáticos, no son muy amigos de tomar el sol, prestan mucha atención a esta cuestión y desarrollando tejidos muy ligeros, pero con mayor protección ante la radiación solar. Además del tipo de tejido y la trama, el color de la ropa, su peso y la capacidad de absorción de la humedad también afectan a cómo se absorbe la radiación solar. Por ejemplo, si la ropa normal que usamos en verano tiene una capacidad de protección ante el sol similar a un factor de protección solar (lo que en inglés se conoce como UPF) de 6, esta ropa especial para evitar la radiación puede llegar a tener un factor de protección solar de 30, y eso quiere decir que solo dejará pasar un 3% de los rayos ultravioletas.

Hablando de radiación solar, otra cuestión que suele preocupar mucho son las cremas solares. Suelo tener muchas preguntas sobre este tema, porque hay bastante desconocimiento sobre qué crema usar o cómo aplicarla. Lo primero que hay que saber es qué significa el índice de protección solar (o las siglas SPF que vemos en los mercados que se refieren al nombre en inglés “Solar Protection Factor”). Este índice refleja el tiempo que uno tardaría en quemarse. Por ejemplo, un índice de protección 15 quiere decir que protege quince veces, es decir, que con esa crema te quemarías quince veces más tarde que sin ninguna protección. Pero claro es número es variable entre las personas. Hay algunas con la piel muy clarita que pueden quemarse en cinco minutos y otras personas con la piel más oscura que puede tardar media hora. Para saber cómo afecta cada índice a cada persona concreta esta debe saber cuánto tiempo tarda en quemarse su propia piel. Así que estos índices son siempre relativos.

Hay que saber que no existe una protección del cien por cien. Incluso los índices más altos ofrecen solo una protección parcial. También es importante que los protectores solares protejan para los ultravioleta A y B. Y eso es así porque las dos radiaciones pueden dar lugar a distintos tipos de cáncer. Y luego en cuanto a la administración, hay que tener cuidado, algunos penetran mejor en la piel que otros, algunos se pierden con el sudor o con el baño… y eso quiere decir que hay que aplicárselos de nuevo con mayor o menor frecuencia.

Otro aspecto que influye muchísimo en la radiación que se recibe es la hora a la que se está expuesto al sol. La hora determina cómo de vertical está el sol respecto a la posición de la persona a la que le están llegando sus rayos. Cuanto más cerca de la vertical, más energía tienen esos rayos y son más peligrosos. Por eso la hora del mediodía es la más perjudicial. En las horas de la mañana o de la tarde, el sol está más inclinado sobre la Tierra y el ángulo de los rayos sobre la piel es mayor por lo que llega con menor energía. Por eso se recomienda que para ir a la playa o a pasear son mejores esas horas de la mañana o del fin de la tarde. Aunque también es importante saber que no hay que estar siempre en la oscuridad. Es como todo, en exceso es malo pero el sol es necesario porque nos aporta vitaminas y provoca la liberación de hormonas que nos hacen sentir bien.

Cabina de bronceado en París (imagen de archivo)
Cabina de bronceado en París (imagen de archivo) AFP

Y otra cuestión sobre la que hay una gran desinformación son las cabinas de bronceado. Está demostrado que aumentan el riesgo de cáncer de piel. Hay estudios estadísticos que indican que pueden aumentar hasta un 75% el riesgo de desarrollo de cáncer en individuos de entre 18 y 25 años. En las cabinas, como ocurre con el sol, es muy importante el tipo de piel. Una persona que tenga la piel clara, de la misma manera que se quema cuando toma el sol, también se puede quemar con mayor facilidad en una de estas cabinas aunque se controle el tiempo. También está demostrado que estas cabinas no solo inducen mutaciones en el ADN sino que envejecen la piel. Es decir, que hay toda una serie de complicaciones asociadas al uso de las cabinas. Los dermatólogos no las recomiendan, a menos que sea para patologías muy específicas que necesitan fototerapia como la psoriasis, pero en general simplemente por estar moreno… no es la forma más saludable.

Marisol Soengas es directora del Grupo de Investigación de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

Pregunta realizada vía email por J. Manuel Duque.

Nosotras respondemos es un consultorio científico semanal, patrocinado por la Fundación Dr. Antoni Esteve, que contesta a las dudas de los lectores sobre ciencia y tecnología. Son científicas y tecnólogas, socias de AMIT (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas), las que responden a esas dudas. Envía tus preguntas a nosotrasrespondemos@gmail.com o por Twitter #nosotrasrespondemos.

Coordinación y redacción: Victoria Toro

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