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La detective de los tejidos

Celia Pym
Celia Pym (Londres, 1978) se dedica a remendar prendas antiguas y a averiguar qué historias esconden. En su estudio, la artista recompone y da vida a la ropa usada.

La artista británica Celia Pym ha dedicado una década a remendar prendas dañadas de extraños y conocidos a cambio de que le contasen su historia. La obra, expuesta en tres continentes, indaga en los lazos emocionales que nos unen a ciertos objetos

EN 2007, la artista londinense Celia Pym recibió una curiosa herencia: un jersey andrajoso y mil veces remendado de su recién fallecido tío abuelo, que también había sido artista. Casi a modo de cicatrices, las zonas donde la prenda estaba más dañada revelaban la huella física del que había sido su dueño. “Mi padre sabe que me interesan las cosas raras, y me dijo: ‘Tengo algo que podría gustarte”, recuerda Pym, de 41 años. “El jersey me resultó tremendamente conmovedor, porque los antebrazos, con los que se apoyaba en la mesa de dibujo, habían sido zurcidos por mi tía abuela, su hermana, en un millón de pequeños sitios. El eco que quedaba de él en esa prenda me cautivó y me hizo pensar en la ternura que subyace en el acto de remendar algo”.

Entonces comenzó a reparar (e investigar) la ropa. Ahora se la conoce como la “detective de los tejidos”. Pym se sirve del zurcido como modo de expresión —normalmente con colores o texturas que contrastan con los propios de la prenda “para que se note la ausencia”— y explora las relaciones emocionales que establecemos con ciertos objetos.

La detective de los tejidos

En el pequeño estudio que tiene en su piso de Stoke Newington, al noreste de Londres, convive con los cientos de ovillos de colores con los que ha desarrollado su proyecto más distintivo, The Catalogue of Holes (el catálogo de agujeros). Durante más de una década, Pym ha zurcido unas 400 prendas de extraños y conocidos a cambio de que estos le contaran por qué era importante para ellos repararlos. Con un jersey raído, un calcetín viejo o una camiseta devorada por las polillas como catalizadores, la mayoría compartía con ella historias íntimas, como si se tratara de una sesión de terapia improvisada.

En muchas ocasiones, el valor sentimental estaba asociado a una pérdida. “Esos son los momentos que más me conmueven: cuando una persona se vuelve presente al invocarla con una prenda que fue suya”. Este modus operandi tuvo su clímax en su “evento de remendado” Where Holes Happen (donde suceden los agujeros), celebrado en el Museo Victoria & Albert de Londres. Pym zurció la ropa de 94 personas para mapear dónde, cómo y por qué se producen los rotos.

La creadora siempre devuelve la ropa a sus dueños. Esa es otra característica que la diferencia de otros artistas: ella no se queda con sus obras. “Esa sensación de eventualidad me gusta; le aplico a la prenda unos cuidados temporales, pero luego deja de ser mi problema”.

La detective de los tejidos

Celia Pym nació en Haringey (Londres) en una familia en la que “todo el mundo sabía hacer cosas con las manos”, algo que ella considera “un superpoder”. Tras licenciarse en Escultura en la Universidad de Harvard, se formó como docente —imparte clases en institutos y universidades—. Se especializó en los tejidos después de realizar un máster en el Royal College of Art. Su siguiente movimiento fue menos previsible: cumplidos los 30, estudió Enfermería para repartir su rutina entre el hospital y su estudio. El plan no resultó realista, pero le sirvió para sumergirse en conceptos tan importantes para su trabajo como el daño, la vulnerabilidad o los cuidados.

Pym ha expuesto en Europa, Estados Unidos y Japón. Este año ha participado en la muestra Motive/Motif en el London College of Fashion, que conmemora el centenario del voto femenino en Reino Unido utilizando como punto de partida un pañuelo de 1912 bordado por sufragistas encarceladas. “Un grupo de 20 artistas hemos creado un pañuelo cada una como homenaje”, cuenta. Además, en 2017 fue finalista de la edición ­inaugural del Loewe Craft Prize. Los expertos del concurso describieron así su obra Norwegian Sweater: “Este tejido conceptual representa ideas de destrucción y restauración en una pieza ponible creada a partir de lo que parecía ser basura”. Aunque sus prendas conecten con el reciclaje, Pym admite que la sostenibilidad no es su principal impulso creativo: “Aprecio que el hecho de remendar esté vinculado a otra manera de consumir, pero no es de donde yo parto. Quizá lo llamaría sostenibilidad emocional”.