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BLOGS Coordinado por Carolina García

“Entre nuestros hábitos saludables también debe estar prepararse para la jubilación”

La profesora de geriatría de la Universidad de Milán Daniela Mari lleva años investigando el envejecimiento y estudiando a personas que superan los cien años

Un grupo de jubilados practicando senderismo en un parque de Valencia.
Un grupo de jubilados practicando senderismo en un parque de Valencia.

La profesora de geriatría de la Universidad de Milán Daniela Mari lleva años investigando el envejecimiento y estudiando a personas que superan los cien años de vida para intentar descubrir el secreto de la longevidad. Y, pese a ello, reconoce humilde que a ella misma aún le cuesta entender a veces los procesos de envejecimiento. Especialmente por los muchos factores que entran en juego en ellos al alejarse de la definición puramente biológica de envejecer, que considera “muy reduccionista”. Con la misma humildad habla con El País sobre la jubilación o la necesidad de aceptar el paso de los años a propósito del lanzamiento de su libro El camino de cien años: el arte de envejecer bien (Biblioteca nueva).

Pregunta. Ingmar Bergman decía que la vejez es como escalar una montaña. Cuanto más alto se llega, menos fuerzas quedan, pero las vistas desde arriba son estupendas. ¿Tenemos que perder el miedo a envejecer?

Respuesta. Creo que este gran maestro del cine, que vivió mucho, nos muestra con esta reflexión el camino correcto, porque todos deberíamos poder admirar los años de la vejez y apreciar el esfuerzo de haberlos logrado. La conciencia de haber hecho nuestro mejor esfuerzo nos reconcilia y nos abre un horizonte más sereno.

P. No sé si hoy, que vivimos en una sociedad hedonista, que rinde un culto absoluto al cuerpo, nos cuesta aceptar aún más el envejecimiento.

R. Seguramente la sociedad actual no nos ayuda y los estímulos que a veces nos llegan de la publicidad hacen que sea difícil aceptar los cambios que conlleva el paso del tiempo. Creo que es importante que en algunos momentos de nuestra ajetreada vida encontremos el tiempo para detenernos y ver en qué dirección vamos, qué valores hemos perdido y hasta qué punto nos hemos vuelto decrépitos interiormente. El envejecimiento es un arte en el sentido etimológico de la palabra ("ir hacia"), pero también es una preparación. Es necesario tomar las medidas a una realidad a la que hay que enfrentarse con un nuevo espíritu para poder adaptarse.

P. Y eso no siempre es fácil.

R. Robert Redford explicó cuando le concedieron el León de Oro a toda una trayectoria en el Festival de Cine de Venecia de 2017 cómo él, que había sido un hombre guapo y atlético, tuvo que reinventarse y aceptar con serenidad, por ejemplo, una nueva forma de moverse más lenta. Con la lentitud que acompaña a los años de envejecimiento podemos ver el mundo que nos rodea con un ojo más consciente.

P. Hablamos de aceptar el envejecimiento y a mí me viene a la cabeza el aceptar, en primera instancia, la jubilación. Que tampoco la acepta todo el mundo.

R. Ciertamente la jubilación es una puerta que parece cerrarse dejando detrás de nosotros una parte importante de nuestras vidas. Pero la puerta no se cierra, simplemente abre la vida de uno a sus amigos (viejos y nuevos), a que uno cuide de sus nietos o de alguien que lo necesite. La actitud de cuidar a los demás nos hace vivir más tiempo y nos protege incluso del deterioro cognitivo, como demostró el Berlin Aging Study, que ha seguido a unas 500 personas mayores durante 10 años, mostrando diferencias significativas en la duración de la vida y la integridad del sistema cognitivo en aquellos que han ejercido esta atención a otros, ya sean familiares o no.

P. Al respecto habla del Retired husband síndrome (Síndrome del marido jubilado), que provoca estrés, depresión e insomnio, curiosamente, en la mujer.

R. A menudo, las mujeres luchan por soportar esposos que son perezosos en el hogar y no quieren compartir actividades agradables que el tiempo recuperado les permitiría disfrutar. Por esta razón sería necesario que los hombres expandieran sus intereses fuera del trabajo, ya sea durante su vida laboral o en la recta final de esta, para disfrutar mejor del hecho de que ya no están sujetos al ritmo frenético del estrés laboral. Es importante encontrar siempre una pausa en nuestra vida vertiginosa para entender hacia dónde dirigimos nuestras fuerzas vitales. Las mujeres, que hacen multitarea toda su vida, lo saben mejor, pero a menudo se sienten bloqueadas por sus esposos, quienes después de la jubilación repiten continuamente una pregunta propia de niños pequeños: "¿Y ahora qué hago?"

P. ¿Hasta qué punto es importante para un buen envejecimiento, por tanto, saber aceptar la jubilación?

R. Es muy importante, porque de lo contrario corres el riesgo de caer en la depresión. Por ello, entre las medidas preventivas que implementamos en nuestras vidas, como comer alimentos saludables, no fumar, o hacer actividad física, deberíamos incluir también una preparación para los años de jubilación, tratando de encontrar en nosotros algo que nos guste, además de trabajar, a lo que luego podamos dedicar parte del tiempo que tengamos disponible.

P. En el libro destacas la importancia de tener un envejecimiento activo. ¿En qué consiste exactamente?

R. El término, acuñado por la OMS, se refiere a un proceso que involucra los componentes físicos, mentales y sociales del individuo, con el objetivo de mejorar la calidad de vida en el envejecimiento. Una buena vida es una vida móvil, no solo desde un punto de vista motor, sino también mental.

P. ¿Qué beneficios aporta ese mantenerse activo durante la vejez?

R. La actividad física regular reduce el riesgo de muchas enfermedades relacionadas con la edad y retrasa la evolución de las enfermedades crónicas. Un importante estudio internacional (The Life Study) ha demostrado que incluso en edad geriátrica con la actividad física se obtienen resultados positivos, también desde el punto de vista de reducción de la mortalidad, en comparación con los sujetos sedentarios. La actividad física, en muchos estudios, también ha demostrado ser un factor protector contra el deterioro cognitivo, al igual que la dieta y nuestros hábitos culturales.

P. Has estudiado mucho a personas centenarias. Imagino que el envejecimiento activo será uno de los secretos de su longevidad. ¿Qué otros aspectos suelen caracterizar y tienen en común las personas que superan los cien años?

R. En las llamadas "zonas azules", donde hay una alta concentración de centenarios (Loma Linda en California (EE UU), Cerdeña en Italia o en la isla japonesa de Okinawa), las personas realizan actividad física moderada y constante, tienen una dieta regular, con una ingesta moderada de vino en las comidas, se mantienen en un peso nunca excesivo (ni para el sobrepeso ni para la delgadez) y lo normal es que no fumen o fumen muy poco. Además de esto, los centenarios tienen características de estabilidad biológica que les permiten alcanzar una edad extrema al evitar o posponer enfermedades relacionadas con la edad, pero también tienen una estructura psíquica peculiar.

P. ¿A qué se refiere con esto último?

R. La resiliencia, por ejemplo, es una característica muy común en ellos. Entre los primeros centenarios estudiados en Milán recuerdo a uno que se había mudado al norte desde Sicilia, después de una vida de aventura. Ambos padres murieron por crímenes de la mafia y familiares no muy de fiar lo habían encerrado en un orfanato digno de una novela de Dickens. Se las había arreglado para escapar y al estallar la Primera Guerra Mundial se había ofrecido como voluntario. Durante los períodos que pasó en las trincheras había aprendido inglés utilizando un libro de chistes de humor británico que le había dado otro soldado. Después de regresar a Milán inmediatamente encontró un buen trabajo y después de algunos años estableció su propio negocio, creando una pequeña empresa, que aún lograba mantener a los 102 años de edad.

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