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Los estudiantes malagueños se apuntan a cuidar el planeta

Los docentes buscan integrar los Objetivos de Desarrollo Sostenible en las aulas a través del arte en una formación promovida por las Naciones Unidas

La historiadora Lucía Vázquez  imparte el curso 'Arte y sostenibilidad en el Museo de Málaga' a un grupo de profesores.
La historiadora Lucía Vázquez imparte el curso 'Arte y sostenibilidad en el Museo de Málaga' a un grupo de profesores.

Carlos de Haes pintó en el siglo XIX un paisaje costero al que tituló Torremolinos. En él se observa un mar sin barcos y unos acantilados desérticos. La panorámica es ahora imposible de repetir: si la dibujara hoy solo se verían hoteles y apartamentos. El desarrollo urbanístico de la Costa del Sol no ha dejado hueco sin construir y el turismo ha llenado el Mediterráneo de cruceros, catamaranes para fiestas juveniles o hidropedales familiares. Expuesta en el Museo de Málaga, sus luminosas pinceladas llaman la atención y supone un buen punto de partida para la difusión de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Varios de ellos, como el crecimiento económico, el saneamiento, el consumo responsable o la vida submarina se pueden analizar a partir de este pequeño lienzo. “La cultura permite una conexión emocional única. Y es perfecta para reflexionar sobre el futuro del planeta y una sociedad sostenible”, explica Lucía Vázquez, historiadora del arte que imparte un curso titulado Arte y sostenibilidad en el Museo de Málaga en el que participan una veintena de profesores.

Fundadora del proyecto Educación y Sostenibilidad, Lucía Vázquez afirma que el arte funciona como vehículo para las emociones. Y que, por ello, “puede abrir puertas que de otra manera sería mucho más difícil”. En sus clases se han podido estudiar propuestas de arte contemporáneo de artistas como Isaac Cordal, Olafur Elliason, Yao Lu o incluso el malagueño Dadi Dreucol. “Sus trabajos son impactantes y conectan con un alumnado que, a partir de fotografías, lienzos, vestigios o instalaciones, empieza a desarrollar una mayor empatía y sensibilidad sobre el objetivo que se vaya a tratar”, añade la formadora, que también ha ofrecido ejemplos del propio Museo de Málaga. La obra de Carlos de Haes es una de ellas; la Alegoría de la Historia, Industria y Comercio de Málaga, de Bernardo Ferrándiz, otra. También muchas de las que componen la muestra de arqueología. “Las colecciones de este espacio invitan a la reflexión desde muchos puntos de vista, ayudando también a generar propuestas transversales como la sostenibilidad”, destaca María Morente, directora del museo malagueño, en cuyas instalaciones se desarrolla el curso.

La formación, que se realiza entre enero y febrero, parte de una pregunta. ¿Cómo puede la comunidad educativa contribuir a construir un mundo más sostenible? Para responderla, los docentes han adquirido herramientas prácticas para la integración de los ODS en el aula. Han conocido sitios en internet donde encontrar información y actividades que la Organización de Naciones Unidas realiza alrededor de los acuerdos de sostenibilidad tomados en 2015 o su grado de cumplimiento en los distintos países (España está en el puesto 25º). También han practicado cómo debatir acerca de una obra de arte para poder establecer una conversación con su alumnado y han analizado las fórmulas para usar la cultura en clase en cada etapa del sistema educativo.

Cada profesor tiene libertad para desarrollar alguno de los ODS en su asignatura para que el alumnado los conozca mejor

Uno de los participantes en el curso es Oscar Luis Pérez, profesor de dibujo en el Instituto de Educación Secundaria Mayorazgo, en el barrio de El Limonar de la capital malagueña. Doctor por la Universidad de Málaga con una tesis sobre land art, cuenta que el curso le está sirviendo como estímulo para seguir desarrollando proyectos artísticos con su alumnado “de una manera más completa”. “Siempre nos hemos centrado en lo plástico, pero ahora también analizaremos el arte desde el punto de vista del desarrollo sostenible, algo que creo ya debe ser parte del esqueleto de la educación”, relata quien también ejerce como artista, principalmente con intervenciones en la naturaleza. De ahí parte precisamente la unidad didáctica que prepara ahora a las herramientas adquiridas en las sesiones formativas. Su proyecto estará enfocado especialmente al objetivo número 6: garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos.

Como él, cada profesor tiene ahora la libertad para desarrollar alguno de los ODS en su asignatura para que el alumnado los conozca mejor. En el curso participan docentes de Educación Infantil y Secundaria que imparten materias como Historia, Lengua o Biología. Todos trabajan ya en la creación de estas unidades didácticas que les ayudarán a motivar el espíritu investigador de sus alumnas y alumnos. Sus planteamientos incluyen el uso de casos inspiradores, debates sobre el estado de la cuestión o la invitación a clase de profesionales que puedan aportar su punto de vista sobre un tema determinado. “Los Objetivos de Desarrollo Sostenible se convierten así en un eje transversal en el aula”, subraya Vázquez, que cree que el círculo formativo se cerrará cuando el profesorado visite junto a sus estudiantes el Museo de Málaga para que entiendan cómo su catálogo permite tratar cada uno de los 17 puntos que forman parte de la Agenda 2030.

Liderazgo en la educación

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son propuestas globales “para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible”, según las Naciones Unidas. Cada uno de ellos tiene metas específicas que se esperan alcanzar en el año 2030 con la participación de Gobiernos, empresas y la sociedad civil. Es ahí donde el profesorado desempeña un papel básico. “Tienen que ser referentes para sus alumnos e introducir transversalmente la sostenibilidad en su día a día en el aula”, explica Enrique Sánchez, director del Centro de Profesorado (CEP) de Málaga, que cada año realiza más de 500 formaciones a docentes en activo de todos los centros públicos de la ciudad. Desde el punto de vista de Sánchez, el profesor debe verse como líder, que ejerce su liderazgo pedagógico dentro del aula motivando al alumnado a través de nuevas fórmulas educativas: “Queremos que no enseñen como aprendieron, sino como las Ciencias de la Educación han visto que es más efectivo”, destaca.

El carácter “innovador y pionero” del curso sobre sostenibilidad y arte para profesorado fue lo que movió a Sánchez a apostar por esta formación. La promueve con el apoyo del Centro Internacional de Formación de Autoridades y Líderes (Cifal) de Málaga, dependiente del Instituto de Naciones Unidas para la Formación Profesional e Investigación (Unitar), que posee 18 espacios similares repartidos por todo el mundo, uno de ellos en Madrid. “El profesorado posee una capacidad enorme para influir. Tiene la posibilidad de moldear los valores del alumnado y con la cultura tienen uno de los mejores vehículos posibles”, añade Julio Andrade, director de Cifal Málaga, que otorga también una certificación a los participantes en el curso y que reivindica ese papel de líder de cada docente. “El profesorado es fundamental para afrontar las grandes crisis que sufrimos actualmente en el ámbito social, medioambiental y económico. Y el arte es una herramienta de gran importancia para ellos”, concluye Lucía Vázquez.

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