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ANÁLISIS i

El SOS del juez García-Castellón

¿Es posible instruir las causas de Villarejo, Púnica, Lezo, Acuamed, Banca Cívica, Fortia, Vitaldent...?

El juez García Castellón, instructor del caso Gil, a su salida de la Audiencia Nacional en el año 2000.
El juez García Castellón, instructor del caso Gil, a su salida de la Audiencia Nacional en el año 2000.

La Sala de Gobierno de la Audiencia Nacional acordó el pasado lunes, 21 de enero, solicitar al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) el nombramiento de un juez de refuerzo para el Juzgado Central de Instrucción 6. La petición fue cursada por el titular del juzgado, el magistrado Manuel García-Castellón, a primeros de diciembre pasado. Sin embargo, la decisión interna de la citada Sala, el 17 de diciembre de 2018, había sido la contraria, aunque en el acuerdo publicado no se reflejaba como una oposición.

Según el acuerdo —con la discrepancia de la presidenta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Concepción Espejel— la mayoría de los miembros de la Sala de Gobierno se pronunció por “aplazar la deliberación para una próxima reunión de la Sala de Gobierno, dada la trascendencia de la cuestión a debatir, la naturaleza del asunto y no apreciándose razones de urgencia para ser debatido en la presente reunión de la Sala de Gobierno”.

Ahora bien, el 22 de octubre de 2018, ante el vencimiento de la comisión de servicios el 31 de diciembre de 2018 del magistrado de refuerzo del juzgado, Diego de Egea, la citada Sala acordó solicitar la renovación “al mantenerse las mismas circunstancias que motivaron la solicitud inicial, dado el poco tiempo transcurrido desde entonces, y al persistir las razones que originaron su nombramiento, debiéndose verificar a la mayor urgencia”. Al parecer, lo que en octubre era urgente a mediados de diciembre ya no lo era.

Los miembros de la Sala de Gobierno, al debatir la situación del juzgado, concluyeron por mayoría, el 17 de diciembre, que el nombramiento de un juez de refuerzo no resolvería los problemas de desorden y acumulación de causas que definen la situación actual. Esa situación, heredada por el juez García-Castellón de su predecesor, Eloy Velasco, se ha agravado por la cantidad de macrocausas que se han sumado a las anteriores.La guinda: García-Castellón, ante la salida —forzada— del juez De Egea, se ha hecho cargo de la instrucción del caso Villarejo.

¿Es posible instruir las causas de Villarejo, Púnica, Lezo, Acuamed, Banca Cívica, Fortia, Vitaldent, los atentados de París, quince asuntos de yihadismo, las relaciones de ETA con las FARC, una decena de asuntos sobre tráfico de coca, la situación de docenas de presos, entre muchos otros casos?

Cada una de esas causas, a su vez, están subdivididas en múltiples piezas separadas. El juez García-Castellón ha solicitado dos nombramientos: un magistrado adjunto, sin funciones jurisdiccionales, previsto como apoyo judicial para causas complejas, y un juez de refuerzo en sustitución del magistrado De Egea.

Si bien el hecho de que la instrucción en las piezas que supone el caso Villarejo ha llevado la situación al límite, el Juzgado Central de Instrucción 6 requiere un trabajo de ordenación de las causas y de puesta al día inmediato.

Resulta paradójico: García-Castellón llegó a la Audiencia Nacional en los primeros años noventa y, después de una temporada, pasó a ser juez de refuerzo de Miguel Moreiras, cuyo juzgado estaba hecho unos zorros, antes de hacer cargo del juzgado de nueva creación, el actual número 6.Es posible que el problema de orden no se resuelva automáticamente con los nombramientos que solicita el magistrado, pero sin ellos los casos en investigación naufragarán. 

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