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Los rinocerontes grises de 2019

Así se llaman las amenazas que hemos identificado pero que no hemos podido o sabido parar. Tramas no resueltas que irán evolucionando veremos hacia dónde

Manifestación de chalecos amarillos el sábado en París.
Manifestación de chalecos amarillos el sábado en París. GTRES

Se acerca el año nuevo, y con él empiezan las quinielas sobre los posibles cisnes negros, esos fenómenos inesperados que provocan grandes turbulencias y solo pueden analizarse retrospectivamente. Fue el caso del Brexit o de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Pero más que de cisnes, parece que 2019 irá de rinocerontes grises, así se llaman las amenazas que hemos identificado pero no hemos podido o sabido parar. Tramas no resueltas que irán evolucionando veremos hacia dónde.

La primera es una crisis de gobernabilidad en Occidente. Han resurgido el populismo, el nacionalismo, la xenofobia, el antieuropeísmo, el desgaste de la política, el descrédito de lo intelectual, la falta de perspectivas... Lo hemos visto en la neurosis de Reino Unido y en París con los chalecos amarillos. Discursos inconexos, inflamables: lo que empieza como protesta por el precio del carburante, en cuestión de horas prende y se convierte en una exigencia de referéndum. En los despachos se habla de estado de urgencia económica y social, pero se concretan pocos cambios.

Quienes salen ganando son los extremismos. Los partidos eurófobos se presentan a las elecciones europeas de mayo para influir en la Unión desde dentro, explotando sus recursos. Por primera vez podría darse la desastrosa paradoja de que consiguieran una mayoría en la Eurocámara.

Otro rinoceronte es el pulso entre Estados Unidos y China. Ahora viven una tregua, pero pueden volver a aumentar los aranceles, y eso afectaría inevitablemente a otras zonas del mundo. En realidad la disputa es mucho más amplia: ambos quieren ser el líder mundial en defensa, ciberseguridad, tecnología e inteligencia artificial. Hoy se percibe mejor la competición porque sus líderes se han crecido: Xi Jinping tiene margen financiero (casi el 20% de la deuda americana y 400.000 millones de dólares de superávit comercial) y Trump, poco apego a las formas. Al conseguir que detuvieran a la directora financiera de Huawei en Canadá, Meng Wanzhou, EE UU dejó claro que se defenderá de la “agresión económica”, es decir, del espionaje industrial chino.

Y el último rinoceronte: la desinformación, cada vez más sofisticada gracias a la tecnología. Un informe del Senado estadounidense ha confirmado que la injerencia rusa en las elecciones de 2016 fue mayor de lo que se creía, y que sigue activa en algunas plataformas. Aunque Google, Twitter y Facebook lo sabían, conscientemente minimizaron el problema. La Unión Europea les pedirá informes mensuales a esas tecnológicas, pero no acaba de regular su responsabilidad in vigilando. Y destinará cinco millones de euros en 2019 a luchar contra la intoxicación del debate público. Una cantidad a todas luces insuficiente, como reconoce la propia Comisión.@anafuentesf

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