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50 minutos para saber si tu bebé tiene VIH

Una herramienta revolucionaria que reduce el tiempo de diagnosis de semanas a menos de una hora demuestra ser eficaz en la contención de esta epidemia en Mozambique

dia mundial sida
Una doctora del centro de salud de Matola muestra parte del material con el que se realiza la prueba rápida.

En el mismo mes, Gloria dio positivo en dos pruebas que cambiarían su vida: la del embarazo y la del VIH. Esta chica de 21 años vive en Maputo, la capital de Mozambique, uno de los países menos desarrollados del mundo y en el que en 2017 se produjeron 68.000 muertes relacionadas con el virus según el último informe de Onusida. En ese momento Gloria tuvo la certeza de que iba a hacer todo lo posible porque su bebé no se convirtiera en un número más en las estadísticas de fallecimientos y casi un año después sostiene a su hija Ivana en brazos libre de VIH.

¿Qué ha pasado en ese tiempo? Que en el mismo centro recibió atención médica durante el embarazo, incluidos los antirretrovirales, dio a luz y pudo realizar a su niña una prueba para comprobar si ella también portaba el virus. Esto último fue posible gracias a una maquinita silenciosa y revolucionaria que realiza en 50 minutos el trabajo que en un laboratorio normal se demora meses. “Fueron 50 minutos de nervios, pero sabía que iba a salir bien porque yo tomé las medicinas sin fallar”, cuenta la madre. Según el último informe de Onusida presentado a finales de noviembre entre el 70 y el 90% de las embarazadas toman antirretrovirales en Mozambique.

Una de las consultas de test rápido de VIH en Maputo.
Una de las consultas de test rápido de VIH en Maputo.

El diagnóstico inmediato ha demostrado ser efectivo en la contención del VIH y aspira a serlo en otras muchas enfermedades, como la tuberculosis. El estudio ENGAGE4HEALTH concluyó que en Mozambique el seguimiento de los tratamientos de VIH pasó del 46% al 70% cuando a los pacientes se les ofrecía antirretrovirales en la primera consulta y se realizaba un seguimiento con mensajes telefónicos.

Hay seis maquinas más como estas en Maputo y hasta 130 en todo el país que realizan el tests a los reciñen nacidos. Forman parte de un proyecto que comenzó hace dos años en el que participan la Iniciativa Clinton de Acceso a la Salud, Unitaid y Unicef, en colaboración con el Ministerio de Salud. El objetivo es que los portadores no desaparezcan en los 122 días de media que los laboratorios tardan en procesar los tests y que los pequeños empiecen con el tratamiento lo antes posible. Según diversos estudios, esta lentitud causa que el 40% de los padres nunca sepan si sus hijos tienen el virus o no y 76.000 menores de cuatro años fallecieron en todo el mundo por dolencias relacionadas con él.

En los once países en los que se desarrolla el programa la adhesión al tratamiento de los niños ha pasado del 13% con las pruebas del laboratorio al 87% gracias a los tests rápidos. "Una vez que realizamos las primeras pruebas, se empezó a correr la voz y comenzaron a venir más mujeres. Son muy pocas las que abandonan o no vuelven", apunta la doctora Belia Manhique. "Yo creo que es posible que los países se enfoquen en experiencias como esta y buscar aquellos procesos de gestión que parecen muy concretos pero que pueden tener un efecto multiplicador. La novedad no solo es la llegada de la maquina, sino cómo todo el sistema de un centro médico diseñó un nuevo modo de trabajar gracias a ella", opina Marta Mairás, presidenta de la junta de Unitaid.

Gloria, con su hija Ivana en brazos.
Gloria, con su hija Ivana en brazos.

El ambulatorio de Gloria está cada día atestado de pacientes, en su inmensa mayoría mujeres y niños. Los hombres, cuentan las profesionales de salud, siempre dicen que están muy ocupados para ir, pero como también quieren controlar y tratar el VIH en ellos, utilizan trucos como dejarles pasar antes que a las mujeres para lograr que acudan. Una de las que espera su turno es Luisa que tiene "24 o 25 años" y sostiene en sus brazos a Sheldon, de cinco meses. Su suegra se ha quedado en casa con los mayores, de nueve y seis años. Tras el nacimiento del pequeño se colocó un DIU. Cuenta que tiene VIH pero que gracias a seguir su tratamiento ha conseguido que ninguno de sus pequeños dé positivo. "Tardo más de una hora en venir aquí en transporte público, hay otro centro más cerca de mi casa, pero en este te atienden mejor", señala. La abrumadora mayoría del personal sanitario aquí son mujeres. “¡Por eso somos más eficientes!”, bromas Istmeia, una de las enfermeras.

Los hombres, cuentan las profesionales de salud, siempre dicen que están muy ocupados para ir, pero como también quieren tratar el VIH en ellos, utilizan trucos como dejarles pasar antes que a las mujeres

El ahorro que genera este método está comprobado, según los socios que lo implementan, y aseguran que el test rápido generará eficiencias por valor de 200 millones de dólares hasta 2020. "La idea es combinar estos dispositivos con los laboratorios tradicionales de forma que se reduzca la carga de trabajo de estos. No es viable que todos los tests se hagan de forma rápida, sino que convivan ambos sistemas", asegura el director adjunto de CHAI Helder Mendes. Encontrar el modo de llevar adelante esa viabilidad es el desafío ya que los países con mayor carga de VIH dependen enormemente de los fondos externos para luchar contra la epidemia. Onusida estima que Mozambique gasta un 18% de su presupuesto en salud a prevenir y tratar el virus pero que sin los donantes extranjeros este porcentaje tendría que absorber el 98% para mantener el nivel. "Una proporción tan grande es claramente poco realista. Su gasto en respuesta al VIH caería y amenazaría la vida de los 2,1 millones  de personas que viven con el VIH en el país", recoge el último informe de la organización.

Las interminables esperas en este ambulatorio de Maputo.
Las interminables esperas en este ambulatorio de Maputo.

Mireille Tribie, de Unicef Mozambique, apunta al futuro de esta intervención: "Este dispositivo les da a los niños la oportunidad de vivir, esto es la verdadera revolución. Todo el mundo sabe ya que esta máquina existe y que la puerta está abierta, el próximo reto es mejorar la calidad de atención médica y extender los tests rápidos a otras enfermedades".

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76 muertes de adolescentes al día

Unos 360.000 adolescentes podrían morir debido a enfermedades relacionadas con el VIH-sida entre 2018 y 2030. "Esto supone 76 muertes de adolescentes al día si no aumentan las inversiones en programas de prevención, detección y tratamiento del VIH", denuncia Unicef. El informe  Niños, VIH y SIDA: el mundo en 2030estima que en 2030 habrá 270.000 nuevos niños de entre 0 y 19 años infectados por el VIH. El estudio apunta dos carencias en la respuesta sobre el VIH/SIDA para niños y adolescentes: el lento progreso en la prevención del virus entre los niños pequeños, y el fracaso a la hora de abordar los factores clave estructurales y de comportamiento causantes de la epidemia. Muchos niños y adolescentes no saben si lo tienen o no, y de los que han sido diagnosticados y están en tratamiento, muy pocos lo siguen. Para abordar estas lagunas, el informe recomienda pruebas a las familias para contribuir a identificar y tratar a los niños, más tecnologías para mejorar el diagnóstico temprano, un mayor uso de las plataformas digitales para mejorar el conocimiento del virus entre adolescentes, servicios adaptados a estos y programas de divulgación dirigidos a ellos.

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