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Independencia, valentía y amor entre jóvenes agricultores

La juventud que toma el relevo de una profesión envejecida refresca el sector con nuevas propuestas y pide implicarse en las decisiones estratégicas de la FAO

Roma. Noviembre. "He ido al comedor y he visto que sirven frutas de verano. Si queremos conseguir el hambre cero, debemos cambiar los hábitos. La clave quizás no sea innovación, sino desafiar nuestros comportamientos. No podemos ir al supermercado y comprar lo que queramos en cualquier periodo del año, tenemos que respetar el planeta. No podemos exprimirlo y venir aquí a decir lo que hay que hacer", dice la universitaria Melissa Bozzolini interrumpida entre aplausos durante el encuentro Jóvenes como conductores de la innovación, celebrado en el primer simposio internacional sobre innovación agrícola en favor de los agricultores familiares celebrado en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en Roma. Una docena de jóvenes de los cinco continentes comparten panel junto a la experimentada directora adjunta de la institución, María Helena Semedo. Que les pregunta: "¿Qué queréis, qué necesitáis de nosotros? Al final, la Agenda 2030 es más vuestra que nuestra", plantea.

Entre el aforo hay unanimidad. No piden trabajo, piden poder trabajar, confianza e independencia. Que no se cuente con los jóvenes de forma esporádica o monotemática. Sugieren a la FAO un consejo de juventud dentro de la institución y participar en las decisiones futuras, además de un foro de jóvenes, que se traduzcan los datos que gestiona la entidad para hacerlos más accesibles o formación para tener acceso a créditos. "No queremos patrocinadores, sino socios. No que trabajen para nosotros, sino con nosotros", dice Alpha Sennon, de Trinidad y Tobago, fundador de Whyfarm, una ONG sobre Educación en la agricultura que entre otras iniciativas ha lanzado tebeos y talleres con personajes llamados Agriman y Photosynthesista, para motivar a los más pequeños a valorar el sector. "Hay que entrar en la mente de los niños, que se vean como superhéroes, que pueden salvar el planeta", señala Sennon sobre un panorama que requiere de una evidente renovación intergeneracional.

"En 10 años las tierras que ahora pertecen a personas de más de 60 años cambiarán de manos. ¿Cómo va a asumir ese reto un puñado de agricultores?", dice una joven

La media de edad de los agricultores es de 65 años en Europa, según datos de Eurostat. Y el sector se enfrenta en distintas latitudes del mundo a la desmotivación que provocan en algunas ocasiones las deficientes condiciones laborales en horas de trabajo, riesgos, esfuerzos... En el trabajo informal, en la baja remuneración. Y, en determinadas zonas, ausencia de mecanización, dificultad de acceso a las tierras, falta de inversión, seguros e innovación. Situaciones a las que se suman los embates del cambio climático como las sequías, la desertificación o la escasez de agua. En el caso de las mujeres, que representan el 43% de la mano de obra agrícola en el mundo, estas dificultades pueden verse más acusadas. Las nuevas tecnologías se perfilan como elemento clave no solo en cuestiones técnicas, sino para compartir información, tomar decisiones en comunidad, formarse... aunque entre los jóvenes van más allá.

"Los jóvenes sois más capaces de hacer las cosas mejor. Los necesitamos, solo así se conseguirá el objetivo de hambre cero", dice un miembro de la ONU

La abogada estadounidense Severine von Tscharner, que lleva 10 años trabajando en el ámbito político, cultural y social para animar a jóvenes a involucrarse en la agroecología desde la ONG Greenhorn de su país, insta a hacerla atractiva con lo que ha funcionado en su trayectoria. "Nacimos en el 2008, el mismo año que el iPhone", señala. El móvil es, dice, un elemento clave para la conectividad, la transmisión de conocimientos y compartir las experiencias. Menciona que su entidad hace intercambios con otros países, festivales de música, guías, vídeos, fiestas, documentales, sorteos, podcasts de radio... y que están muy pendientes de difundir sus mensajes en los medios de comunicación y movilizarse políticamente. "Ser agricultor es guay. Tenemos anuncios de agricultores en coches deportivos. Una de las iniciativas más originales que hemos hecho es la del Weed dating, que consiste en hacer como encuentros de citas rápidas mientras se está desbrozando", dice en su panel.

Von Stcharner señala que los jóvenes están encantados de remangarse y apunta hacia el deterioro del territorio, los humedales y el acceso al agua como una de las tareas clave en las que trabajar. "Hay que ver el mundo como los juegos de la restauración, no como los juegos del hambre. En 10 años las tierras que ahora pertenecen a personas de más de 60 años cambiarán de manos. ¿Cómo va a asumir ese reto un puñado de agricultores?", pregunta en la FAO, ante cuyos representantes plantea el reto de reducir las emisiones del sector en el mundo. Otras de las asistentes sugieren también métodos de evaluación para comprobar que lo que promueven funciona o que se confíe en los jóvenes antes de triunfar solos.

"Estoy entusiasmado con la juventud, que da soluciones concretas. Se les debería de dar voz en cada consejo, no en un evento especial separado", solicitó Hans Hoogeven, embajador y representante permanente de los Países Bajos ante las organizaciones de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura con sede en Roma. Y concluyó: "Los jóvenes son más capaces de hacer las cosas mejor. Pueden dar mejores soluciones y corregir errores. Ellos piden además que se evalúe lo que se hace. Los necesitamos, solo así se conseguirá el objetivo de hambre cero". La propuesta está encima de la mesa de la FAO.

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