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CAMBIO CLIMÁTICO TRIBUNA i

Ciudades más sostenibles

¿Cómo enfrentar los retos del cambio climático desde las ciudades y no morir en el intento?

Coches circulan por Doha, tras intensas lluvias del pasado 11 de noviembre que dejaron la capital qatarí inundada. Ampliar foto
Coches circulan por Doha, tras intensas lluvias del pasado 11 de noviembre que dejaron la capital qatarí inundada. AFP

No hay que volver a insistir en la importancia de las ciudades para la sostenibilidad mundial: el 50% de la población, produciendo el 85% del PIB mundial, consumiendo el 75% de toda la energía producida y produciendo el 70% de los gases de efecto invernadero. Si son parte del problema y por supuesto también tiene que ser parte de la solución.

El último informe IPCC tiene un capítulo especifico sobre las ciudades en el que se estima que con 2 grados de calentamiento en 2040 más del 70 por ciento de las líneas costeras experimentarán un aumento del nivel del mar superior a 0,2 metros. Entre los lugares más afectados por las inundaciones se encuentran las áreas urbanas densas, que incluyen al menos 136 megaciudades —definidas como "ciudades portuarias con una población superior a un millón en 2005". Eso no incluye nuevas ciudades que ingresarán a esta categoría debido al crecimiento de la población en las próximas décadas.

Las consecuencias sociales y económicas son todavía peores. El calor ya es una preocupación importante para muchas ciudades, y el informe señala que el desafío será mucho mayor si no se hace nada.

"A 1,5°C, el doble de megaciudades (como Lagos en Nigeria y Shanghái en China) podrían sufrir estrés por calor, exponiendo a más de 350 millones de personas a un calor mortal para 2050 con un escenario de crecimiento de la población de rango medio". Con 2º, sin cambios en el entorno construido, como los techos más fríos y el diseño urbano más verde, ciudades como Karachi y Calcuta pueden esperar olas de calor mortales como las de 2015 que mataron a miles de personas.

El cambio climático, dice el informe, es un "multiplicador de la pobreza que hace que las personas pobres sean más pobres y otras que no lo eran pasen a serlo". Y añade que: "Los impactos más severos se proyectan para las áreas urbanas y algunas regiones rurales en el África subsahariana y el sudeste asiático". Las ciudades son especialmente vulnerables a estas tendencias en parte porque se espera que la cantidad de personas que viven en asentamientos "informales" se triplique a 3 mil millones para 2050.

El aumento de la desigualdad implica no solo poner a millones de personas en riesgo de pobreza y ahogamiento literal, sino también arrastrar a las economías urbanas y nacionales en general. Será necesario dar un énfasis mucho mayor a la gobernabilidad, la equidad y la "amplia participación" para reducir los riesgos urbanos. Incluso los esfuerzos de adaptación bien intencionados pueden ser contraproducentes si terminan marginando o desplazando a los ciudadanos pobres. El informe del IPCC es un llamado a la transformación a gran escala, no solo en la política energética o climática, sino en cómo vivimos y construimos en general.

En España acaban de presentarse dos informes que intentar medir la sostenibilidad de las ciudades y que actualizan otro presentado hace 10 años sobre sostenibilidad local. Los enfoques son diferentes y, de alguna forma, complementarios. Por una parte el de REDS abarca 100 ciudades y las áreas metropolitanas, mide 90 variables y se ha intentado basar en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) sin incluir clasificaciones de ciudades. Por otra parte, el del Observatorio de la Sostenibilidad y AIS Group incluye solo 52 capitales de provincia y dos ciudades autónomas, no ha incluido los 17 ODS de una forma diferenciada por considerar que todavía no hay indicadores reales para cada uno de ellos y, sí incluye listas por creer que detectar cuales son las principales fortalezas en algunas ciudades puede servir de acicate para el resto.

Nos centraremos en el segundo por razones obvias. Se ha realizado una medida de la sostenibilidad o evaluación del progreso de las 52 capitales de provincia españolas, a partir de una radiografía de 59 indicadores distribuidos en 26 temas y cuatro grandes bloques: económico, social, ambiental y transparencia y cooperación para que las ciudades puedan medir sus progresos año tras año. Los indicadores utilizados son consistentes con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Nueva Agenda Urbana.

Este informe realiza un listado de ciudades con diferentes ordenaciones, mejores urbes en sostenibilidad general, económica, social, ambiental y en transparencia y cooperación. Por otra parte, segmenta los resultados entre las grandes ciudades (>500.000 habitantes), las de tamaño medio (entre 100.000 y 500.000), las pequeñas, entre las ciudades de la España interior y finalmente las de la costa.

Las principales conclusiones además de que las ciudades son claves en avanzar hacia la sostenibilidad del conjunto del país, son que los grandes retos están relacionados con dos formidables grupos de temas:

  • Por una parte, el tema ambiental sigue sin solucionarse: mala calidad del aire tanto por industrias como por tráfico, falta de reducción y gestión adecuada de residuos, incluso sin gestión como los bioresiduos, ruido, insuficiencia de espacios verdes, mala gestión de biodiversidad tanto en parques públicos como respecto al entorno, elevadas emisiones de gases de efecto invernadero...
  • Por otra, una elevada desigualdad en ingresos y en consumo, con pobreza infantil, deficiente alimentación, desempleo —solo hay tres ciudades con menos de un 10% de paro, lo cual es un dato muy preocupante—, trabajo precario, unidos a elevados precios de alquiler y de adquisición que dificultan enormemente el acceso a la vivienda.

Además, en algunas ciudades se sigue observando problemas para conciliar vida profesional y personal por la gran cantidad de tiempo consumido en desplazamientos por congestión de tráfico y falta de alternativas adecuadas, todo ello unido a elevados precios del transporte público.

Es necesario señalar, todavía, la falta de información detallada en muchos de los sectores para poder hacer una exacta y comparada evaluación de la sostenibilidad. Todavía son escasos datos tan básicos como la producción de residuos, su gestión, despilfarro de alimentos, alimentación ecológica, uso de energía, de desigualdad, obesidad, emisiones de gases efecto invernadero o biodiversidad.

Respecto a las ciudades caracterizadas con mayor sostenibilidad, hay que destacar que las que apostaron por la sostenibilidad hace ya décadas son recompensadas por el desarrollo de políticas a largo plazo en temas como biodiversidad o inclusión. Estos procesos tienen que ver más con diseños y proyectos transversales de la sociedad que han sido respetados por los diversos partidos políticos que se han sucedido a lo largo del tiempo.

El informe revela que las ciudades ya se están enfrentando y lo harán más en un futuro próximo a retos muy serios tales como la falta de natalidad, la emigración, la inclusión social o el cambio climático, y por ello, es muy importante diagnosticar la situación y planificar y proyectar para estos escenarios. Hay que aumentar la resiliencia en todos los campos: desde infraestructuras críticas a fomentar la cohesión social a diseño de actuaciones basadas en la naturaleza. Cada ciudad tiene sus condicionantes y en todas las capitales se están haciendo importantes apuestas por un futuro más sostenible. Sin lugar a dudas, una ciudad más sostenible es una ciudad mejor. Y, sin duda, es una ciudad que tendrá mayor calidad de vida para sus habitantes, que serán más felices.

Hay mucho por hacer y en muchos sitios ya se están haciendo muchas cosas interesantes. Siguiendo al WRI: Las "economías verdes" urbanas están emergiendo del sector informal ayudando a satisfacer la demanda de agua limpia, por ejemplo, y mejorando el reciclaje. Las ciudades en África y Asia tienen el potencial de saltar las formas tradicionales de generar electricidad, llevar energía más limpia a más ciudadanos y al mismo tiempo mejorar la capacidad de adaptación.

En España ya se están buscando soluciones basadas en la naturaleza: completando la depuración de las aguas, poniendo pavimentos drenantes, alejándonos de las costas... Este tipo de políticas deben empezar a ser una realidad.

Y de hecho ya se está abriendo una ventana para la transformación. Las ciudades pueden ser una oportunidad para la transformación, siguiendo por ejemplo los 10 objetivos de la Nueva Agenda Urbana:

  1. Ordenar el territorio y hacer un uso racional del suelo, conservándolo y protegiéndolo.
  2. Evitar la dispersión urbana y revitalizar la ciudad existente.
  3. Prevenir y reducir los efectos del cambio climático.
  4. Gestionar de forma sostenible los recursos y favorecer la economía circular.
  5. Favorecer la proximidad y la movilidad sostenible.
  6. Fomentar la cohesión social y buscar la equidad.
  7. Impulsar y favorecer la economía urbana.
  8. Garantizar el acceso a la vivienda.
  9. Liderar y fomentar la innovación digital.
  10. Mejorar los instrumentos de intervención y la gobernanza.

*Fernando Prieto del Campo, Carlos Alfonso Sanchez, Raúl Estévez Estévez e Ignacio Marinas Montalvillo son miembros del Observatorio de la Sostenibilidad, que realiza estudios y análisis cuantitativos, publicando el informe anual Sostenibilidad en España basado en los 17ODS, Empresas más contaminantes, 25 años de cambios de Ocupación del Suelo en España, Reversión de las centrales hidroeléctricas, Anuario de Economía Circular y el informe sobre Ciudades sostenibles 2018.

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