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Uniones que impulsan el Arte

El cineasta Martin Scorsese con su discípula en la Iniciativa Rolex de 2008, Celina Murga.
El cineasta Martin Scorsese con su discípula en la Iniciativa Rolex de 2008, Celina Murga.

Desde hace 15 años, la Iniciativa Artística Rolex reúne a artistas consagrados con emergentes para desarrollar el talento joven y transmitir el conocimiento entre generaciones.

El talento surge en cualquier lugar y circunstancia, de manera natural. La expresión artística, una de las cosas que nos hace humanos, no entiende de restricciones, ámbitos geográficos o dificultades sociales. Pero, como cualquier otra habilidad especial, el talento también se beneficia del conocimiento. Si se desarrolla correctamente y se ponen medios a su disposición puede llegar a alcanzar su máximo apogeo, convirtiendo una promesa en una realidad.

Ese camino, de lo que puede ser a lo que acaba siendo, es el que Rolex se propuso allanar para decenas de artistas de todo el mundo con su iniciativa. Como parte de su actividad filantrópica, y como reflejo del espíritu emprendedor de su fundador Hans Wilsdorf, este programa busca a artistas prometedores de distintas disciplinas para emparejarlos con nombres consagrados, creando un trasvase de conocimientos entre mentor y discípulo y un diálogo creativo del que ambas partes consiguen enriquecerse.

El músico Ben Frost y Brian Eno, discípulo y mentor respectivamente de la Iniciativa Rolex en 2010.
El músico Ben Frost y Brian Eno, discípulo y mentor respectivamente de la Iniciativa Rolex en 2010.

A lo largo de sus más de 15 años, la Iniciativa Artística Rolex para Mentores y Discípulos ha reunido en estos procesos creativos a 54 iconos de la cultura con otros tantos jóvenes prometedores en las disciplinas de arquitectura, artes visuales, cine, danza, literatura, música y teatro. Cada pareja formada por un mentor y un discípulo decide cómo se desarrolla su relación, que suele extenderse en largos periodos de interacción.

El proceso que sigue la iniciativa está perfectamente definido, y comienza con un Consejo Asesor compuesto por destacados artistas que se renueva en cada edición, que propone a los potenciales mentores. Una vez que los mentores se unen al proyecto, cada uno elabora el perfil ideal del artista al que querría apadrinar. En ese momento, el Consejo realiza una búsqueda que encajen con la definición dada por cada mentor, y se anima a jóvenes artistas a enviar la solicitud. Se seleccionan entre tres y cuatro finalistas y, para terminar, el mentor elige a la persona que será su discípulo.

Los coreógrafos Lin Hwai-min y Eduardo Fukushima, mentor y discípulo de la Iniciativa Rolex en 2012.
Los coreógrafos Lin Hwai-min y Eduardo Fukushima, mentor y discípulo de la Iniciativa Rolex en 2012.

Desde el comienzo de la iniciativa, 1.100 jóvenes artistas de 105 países han sido nominados para participar en ella. 123 artistas y líderes creativos han hecho de asesores y 253 han formado parte del proceso de selección de los artistas. Pero su verdadero impacto no se mide en cifras, sino en las obras y carreras que se han desarrollado a raíz de cada mentoría.

Algunos casos de éxito de estas colaboraciones incluyen a la poeta estadounidense Tracy K. Smith, que logró el Premio Pulitzer después de trabajar junto al alemán Hans Magnus Enzensberger, el cineasta israelí Tom Shoval, cuya experiencia acompañando a Alejandro G. Iñárritu durante el rodaje de El renacido le sirvió para dar forma a su propio debut como director, o el artista visual Sammy Baloji, cuyo trabajo se ha podido ver en la Bienal de Venecia o la Documenta de Kassel, y que tuvo la oportunidad de compartir experiencias con el danés-islandés Olafur Eliasson. Las uniones entre mentor y discípulo muchas veces se han convertido también en colaboraciones estables y, también, en grandes amistades. Un intercambio de conocimientos que no hace sino extenderse y ayudar a que el talento se desarrolle plenamente.