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La biblioteca infinita de Rosa Regàs

La escritora reconoce que nunca ha sabido cuántos libros atesora en su colección. Hay estanterías por toda su casa.
La escritora reconoce que nunca ha sabido cuántos libros atesora en su colección. Hay estanterías por toda su casa.

La escritora Rosa Regàs (Barcelona, 1933) ha perdido la cuenta de los libros que tiene. La amplia biblioteca de su casa, situada en Llofriu (Girona), no alcanza para albergar todos sus volúmenes. En esta habitación se encuentran la pintura, la arquitectura, la novela, el ensayo, las autobiografías… Pero la filosofía, por ejemplo, está en su estudio; la poesía, en un cuarto junto a las escaleras, y en el salón convergen la ciencia y los viajes. Regàs heredó los libros de su abuelo. También los de su madre y los de su padre, exiliados republicanos que se separaron tras huir a Francia en 1939. “Mi biblioteca recoge la historia de mi familia”.

“Los libros de mi biblioteca recogen la historia de mi familia”

La escritora puede pasar horas paseando entre las estanterías. Se sorprende cuando reencuentra algún ejemplar que había olvidado que tenía. Maldice cuando descubre que le falta algún título o que han descolocado algún estante —“¿quién demonios ha puesto a Stevenson en la estantería de los autores franceses?”—. Cuando Regàs está escribiendo una novela se refugia en la biblioteca. Allí tiene la sensación de que se aleja de la realidad. Se siente a gusto rodeada por los autores de su vida. “Estoy en una edad en que la mayoría de mis amigos ha muerto y me siento muy acompañada cuando surge la imagen de un libro y de una persona que me lo recomendó o que me ayuda a entenderlo”.