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Ritual de baño con Ona Carbonell

Cuando reformó su cuarto de baño, la nadadora solo respetó el suelo y la ventana originales. Vive en un municipio cerca a Barcelona.
Cuando reformó su cuarto de baño, la nadadora solo respetó el suelo y la ventana originales. Vive en un municipio cerca a Barcelona.

La ventana del baño de Ona Carbonell (Barcelona, 1990) parece la de un barco. Porque es redonda y porque a través de ella se puede ver el mar. De una u otra forma, el agua envuelve la vida de la doble campeona olímpica de natación sincronizada. Ella reconoce que es su medio natural. Que se siente más a gusto bajo la superficie que en cualquier otro lugar. “Paso muchas horas de mi vida en ingravidez. Cuando salgo del agua y estoy media hora de pie me duele todo. Nos pasa como a los astronautas, a nuestras articulaciones les falta impacto”, explica.

Me gusta combinar un estilo moderno con elementos más clásicos

Ahora compagina los entrenamientos con la carrera de Diseño de Moda (tiene su propia línea de bañadores). Solo descansa de la piscina los domingos. El único día que puede disfrutar del baño de su casa. “Me tomo mi tiempo”, reconoce. El pelo y la piel sufren mucho con el cloro y el sol, por lo que la hidratación es fundamental. Esta habitación fue la que más reformó cuando hace tres años compró su casa en un municipio cercano a Barcelona. “Solo respetamos los suelos originales y la ventana. Me gusta combinar un estilo moderno con elementos más clásicos”, resume. Junto a la puerta se pueden ver tres cuadros: una foto con su pareja, una ilustración de un viaje a Nepal y un dibujo que Ona hizo de una amiga. Disfruta pintando a carboncillo, sobre todo retratos. “Me apasiona el arte”.