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Arte

Lo más caro, lo más barato y lo más raro de la subasta de la colección del viudo de Yves Saint Laurent

El que fuera socio y pareja, Pierre Bergé, murió en 2017 dejando un legado de piezas de arte, cerámicas y muebles. Ahora la casa Sotheby’s subasta sus objetos más personales

Muchos de los muebles vienen de la datcha que Bergé decoró junto a Yves en el Chateau Gabriel (Normandía).
Muchos de los muebles vienen de la datcha que Bergé decoró junto a Yves en el Chateau Gabriel (Normandía).

L’amour fou (2010), el documental que Pierre Bergé (1930-2017) produjo para contar su vida como pareja, socio, aliado y amigo del modisto Yves Saint Laurent (1936-2008), se abría y cerraba con la imagen hipnótica de empleados de la casa de subastas Christie’s vaciando pieza a pieza el histórico apartamento que la pareja compartió en la parisina Rue Babylone. Más allá del valor sentimental de la escena, había algo hipnótico en la imagen de un operario embalando una pintura de Goya o desatornillando un busto clásico de su pedernal.

Cuando la venta se consumó, tras una subasta de tres días, la suma resultante –casi 374 millones de euros– fue todo un hito en el sector. Bergé y Saint Laurent habían comenzado a coleccionar arte en los años sesenta, y con los años habían atesorado, a veces de forma compulsiva, una colección impresionante de la que, aseguraba Bergé, quería desprenderse ya que Yves Saint Laurent se había marchado para siempre. Confesó a los medios que apenas retendría consigo un puñado de piezas: su primera adquisición (una estatuilla africana de un pájaro) el retrato que hizo Bernard Buffet a Saint Laurent, y que colgó siempre en el estudio del modisto, otro retrato firmado por Warhol y poco más. La colección desaparecía allí para siempre, como Bergé recalcó a los periodistas presentes.

Muchos de los muebles vienen de la ‘datcha’ que Bergé decoró junto a Yves en el Chateau Gabriel (Normandía).
Muchos de los muebles vienen de la ‘datcha’ que Bergé decoró junto a Yves en el Chateau Gabriel (Normandía).

Lo que Bergé no contó a los medios, o al menos no de manera explícita, fue que había otra colección. Una enteramente suya, atesorada durante décadas y que ahora, un año después del fallecimiento del empresario, coleccionista y filántropo, sale a la venta. La subasta Pierre Bergé. D'une demeure l'autre (Pierre Bergé, de una casa a otra), organizada por la casa Sotheby’s y Pierre Bergé & Associés, tendrá lugar en París del 29 al 31 de octubre, y pondrá a la venta 800 lotes que abarcan desde la Antigüedad hasta el arte moderno, pintura orientalista, mobiliario, arte islámico, africano, asiático, libros y manuscritos. También obras de Picasso y de Bernard Buffet, el pintor francés que fue primero su pareja en los años cincuenta (antes de conocer a Yves Saint Laurent) y que luego fue amigo de la pareja.

Todas las piezas proceden de las cuatro residencias de Bergé: su apartamento parisino, la datcha que decoró junto a Yves en el Chateau Gabriel (Normandía), su casa de Mabrouka en Tánger (adquirida en 1990 y decorada por el célebre Jacques Grange) y su residencia provenzal, Mas Théo. Los beneficios de la venta se repartirán entre la Fundación Pierre Bergé-Yves Saint Laurent y el Jardin Majorelle (Marrakech).

En Saint-Rémy-de-Provence la pareja también disfrutó de una casa, cuyos objetos están en la subasta.
En Saint-Rémy-de-Provence la pareja también disfrutó de una casa, cuyos objetos están en la subasta.
En la Rue Babylone estuvo el apartamento de Bergé y Sant Laurent, parte de su interior se subasta ahora.
En la Rue Babylone estuvo el apartamento de Bergé y Sant Laurent, parte de su interior se subasta ahora.

Aunque los precios finales serán una incógnita hasta que el mazo caiga y marque la cantidad alcanzada por cada pieza, ya se conocen algunos de los lotes más interesantes y excéntricos, así como las estimaciones de la casa de subastas. Y estos son los objetos más llamativos que hemos encontrado.

El más caro: una pintura de Lecomte du Noüy

Jean-Jules-Antoine Lecomte du Noüy (1843-1924) fue durante décadas un artista olvidado y casi vilipendiado: su única exposición retrospectiva se celebró en el Dahesh Museum de Nueva York en 2004, y pasó relativamente desapercibida. La pintura extraña, colorista y teatral de este artista orientalista que alcanzó la fama pintando harenes vaporosos, odaliscas pasadas de vueltas y mezquitas dignas de Star Wars y se consideraba, hasta hace poco, un anacronismo de poca calidad. Sin embargo, es ese carácter fantasioso y chillón, casi místico, lo que hace que sus obras coticen al alza. La estimación de La puerta del Serrallo (1876), una pintura que evoca un recuerdo del Cairo, está entre los 500.000 y los 700.000 euros.

'La puerta del Serrallo' (1876), una pintura de Lecomte du Noüy que evoca a El Cairo y saldrá por 700.000 euros.
'La puerta del Serrallo' (1876), una pintura de Lecomte du Noüy que evoca a El Cairo y saldrá por 700.000 euros.

La más asequible: un plato turco

La estimación para este plato de cerámica datado en Iznik (Turquía) en el siglo XVII está entre 1.000 y 1.500 euros. La ciudad de la que data fue algo así como la Talavera de la Reina del Imperio Otomano: una capital cerámica de primer nivel. Se cree que hubo un tiempo en que todos los azulejos de Estambul procedían de sus cientos de hornos que día y noche cocían barro con brillantes decoraciones en azul, blanco, turquesa y rojo. Hoy, a diferencia de lo que sucede en Talavera, la industria cerámica de Iznik ya se ha extinguido casi por completo, así que piezas como esta, que data del periodo de mayor auge, es todo un tesoro para aficionados al arte islámico.

Este plato de cerámica de Iznik (Turquía) del siglo XVII saldrá entre los 1.000 y 1.500 euros.
Este plato de cerámica de Iznik (Turquía) del siglo XVII saldrá entre los 1.000 y 1.500 euros.

El más raro: un espejo de Claude Lalanne

El matrimonio formado por François-Xavier Lalanne (1927-2008) y Claude Lalanne (1924) fue un huracán inclasificable en el mundo del arte, la decoración y la escultura. Ella era buena creando formas vegetales y él prefería los animales, y creaban obras impregnadas de una estética entre el dadaísmo, lo surrealista y el chiste. Su historia está ligada a la de Pierre Bergé e Yves Saint Laurent, porque fueron ellos quienes los pusieron de moda entre la élite parisina al encargarles un rebaño de ovejas (escultórico) en bronce y lana que lucían con orgullo en su biblioteca. Este espejo creado por Claude Lalanne en 1999 es una pieza de coleccionista cuyo valor estimado está entre los 200.000 y los 300.000 euros.

El espejo de Claude Lalanne de 1999 saldrá a subasta entre los 200.000 y los 300.000 euros.
El espejo de Claude Lalanne de 1999 saldrá a subasta entre los 200.000 y los 300.000 euros.

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