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Hablemos de políticas

Siendo la esperanza de vida muy alta en España, es algo menor en las regiones con mayor tasa de paro

Cola de parados ante una Oficina de Empleo en el Paseo de Acacias de Madrid.
Cola de parados ante una Oficina de Empleo en el Paseo de Acacias de Madrid. © CARLOS ROSILLO

Si vive en una región con un gasto sanitario por encima de la media es probable que esté más satisfecho con su sistema sanitario que los ciudadanos de otras comunidades autónomas. Pero su ilusión será un espejismo porque no necesariamente tendrá mejor salud ni mejores servicios: el gasto sanitario por habitante, como muestra la economista Rosa Urbanos, no implica mayor calidad de la prestación ni mejores resultados. El tiempo de espera para una intervención o una primera consulta es independiente del gasto, como también lo son las tasas de mortalidad prematura por ictus o por diabetes. Incluso la esperanza de vida.

Los años de vida, en cambio, sí parecen estar conectados con otros factores, como la situación laboral. Siendo la esperanza de vida muy alta en España, es algo menor en las regiones con mayor tasa de paro. La relación alude a la naturaleza corrosiva del desempleo: este deteriora el bienestar de quien lo sufre, especialmente su salud mental, y lo sume en una trampa de la que es difícil salir, pues cuanto más dura el desempleo, menor es la probabilidad de encontrar trabajo. Por eso los efectos sobre la salud se intensifican entre los parados de larga duración y pueden permanecer incluso cuando el empleo se recupera. Así, estar en paro no solo implica falta de ingresos. Significa peor salud y más propensión a la alienación social, a la exclusión.

Regresemos entonces al papel de las políticas. ¿Es posible aliviar las consecuencias del desempleo entre quienes lo sufren y al mismo tiempo ayudarles a salir de esa trampa? Sí. El alivio puede provenir, por ejemplo, de una renta de garantía de ingresos como la que se aplica en el País Vasco desde hace años como medida para prevenir la exclusión social de quienes se encuentran desempleados.

Se suele argumentar que esas ayudas pueden acomodar en la dependencia a quien la recibe, retardando su entrada en el mercado de trabajo. Sin embargo, las investigadoras Sara de la Rica y Lucía Gorjón han demostrado que la renta de garantía vasca no retrasa en promedio la recuperación del empleo. Además, tiene un impacto positivo en la probabilidad de encontrar trabajo entre los parados con más educación y entre quienes están expuestos a políticas activas de empleo.

Hablemos de políticas. De sus espejismos y de sus resultados. No solo para tomarnos un respiro del actual debate político, sino también para recuperar su razón de ser. @sandraleon_

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