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Nombrar al cambio climático

Aunque hay un incremento de noticias relacionadas con los problemas medioambientales, aparecen desligadas de nuestra realidad cotidiana

Un hombre pasea en barca por las calles inundadas tras el huracán Florence en Longs, Carolina del Sur.
Un hombre pasea en barca por las calles inundadas tras el huracán Florence en Longs, Carolina del Sur. AP

A su paso por el territorio de las Carolinas (EE UU), las lluvias del huracán Florence, que superaron cotas históricas, han anegado la región y arrasado decenas de miles de viviendas. Simultáneamente, el tifón Mangkhut, que en Hong Kong alcanzó el registro más elevado hasta la fecha (T10) dejó un reguero de destrucción por el sudeste asiático. En Filipinas, donde las lluvias fueron especialmente dañinas, en julio se declararon varias regiones en “estado de calamidad”. En India, este verano el Estado de Kerala padeció las peores inundaciones del monzón en un siglo, con más de un millón de personas desplazadas.

En la gran mayoría de los casos la cobertura mediática de las noticias, principalmente por parte de la prensa y televisión, se limitó a informar del parte meteorológico y a describir los daños producidos, omitiendo cualquier referencia al calentamiento global y su conexión con la recurrente superación de máximas históricas. De este modo se incurre en una nociva disociación entre el desarrollo actual de estos fenómenos, que presenta a la naturaleza como algo extraño, ajeno, incluso enfrentado a la condición humana, y el impacto que tiene el cambio climático en el agravamiento de estos episodios. Si bien es cierto que, por otra parte, hay un incremento de noticias específicamente relacionadas con los problemas medioambientales, estas suelen aparecer dentro de una categoría propia, abstracta y desligada de nuestra realidad cotidiana.

No es cuestión de simplificar un hecho complejo atribuyendo el origen de los sucesos extremos al cambio climático, pero sí de mencionar aquello sobre lo que existe evidencia: el nexo entre estos y las incesantes emisiones de gases de efecto invernadero. En el caso de los temporales Florence y Mangkhut, informar de que la subida de las temperaturas en los océanos extrema la fuerza de los huracanes. Durante los incendios de este verano en Grecia, explicar cómo el aumento de las temperaturas, excepcionalmente elevadas entonces, propicia las sequías y los incendios.

Hacer frente al calentamiento global requiere transformaciones de dimensiones titánicas. El gobernador de California, Jerry Brown, pionero en la materia, lo describe en términos de una conversión: “Es casi una transformación cuasi religiosa, que no ha ocurrido pero debe ocurrir”. Su inclusión en la agenda electoral de los partidos es impostergable, dado que, como afirma el analista del Banco Asiático de Desarrollo Vinod Thomas (Climate Change and Natural Disasters: Transforming Economies and Policies for a Sustainable Future), la ventana de oportunidad para la acción se está estrechando peligrosamente. Con todo, la acción política no es suficiente. Por lo que vincular lo que hasta ahora conocemos del cambio climático al contexto inmediato de los sucesos puede ayudar a reconocer la prioridad y urgencia del problema, el impacto que ya tiene sobre nuestras vidas, y la responsabilidad compartida entre los Gobiernos, las empresas y los ciudadanos en cuanto consumidores y votantes.

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