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La cooperación es clave para la gestión de la migración

Uno de los pilares del pacto para la migración segura, ordenada y regular es la obligación de respetar y proteger los derechos humanos de todos los migrantes

Migrantes rescatados en el mar esperan para ser transferidos al puerto de Algeciras
Migrantes rescatados en el mar esperan para ser transferidos al puerto de Algeciras

El pasado viernes 13 de julio, se aprobó por consenso (todos menos Estados Unidos), el borrador final del pacto mundial para la migración segura, ordenada y regular. Este acuerdo es un hito en la historia del multilateralismo. La adopción oficial del documento tendrá lugar en la cumbre programada para los próximos 10 y 11 de diciembre en Marrakech.

Es posible que haya personas que crean que este documento no es relevante, pero el contenido final de este pacto, sin ser vinculante, establece los principios y enfoques que se deberán utilizar para gestionar los flujos migratorios a nivel internacional durante las siguientes décadas. De hecho, delegaciones como la de Brasil durante todo el proceso negociador han insistido (y conseguido) en modificar el lenguaje utilizado en los borradores para conseguir un mayor compromiso político por parte del resto de delegaciones.

“El pacto es el primer marco global para la gobernanza global y cooperación internacional sobre migración; acordarlo es una prueba para el multilateralismo y para la capacidad de Naciones Unidas para responder ante asuntos globales, […] este pacto demostrará que somos más fuertes juntos que separados" - Miroslav Lajcak

Como dijo el presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas el pasado 4 de junio, Miroslav Lajcak, “el pacto es el primer marco global para la gobernanza global y cooperación internacional sobre migración; acordarlo es una prueba para el multilateralismo y para la capacidad de Naciones Unidas para responder ante asuntos globales, […] este pacto demostrará que somos más fuertes juntos que separados".

Si algo podemos decir con seguridad sobre el debate migratorio europeo actual, es que carece de espíritu cooperativo. Aun así, es de destacar que durante todo el proceso la Unión Europea, con la excepción de Hungría, ha negociado en bloque. Es por ese motivo que el portavoz correspondiente ha tenido que iniciar todas sus intervenciones especificando que hablaba en nombre de “27 países de la Unión Europea”. Hungría, a diferencia de Estados Unidos, no se apartó de las negociaciones, pero ya ha informado que no firmará el acuerdo de diciembre en Marruecos ya que considera la migración como algo “negativo y con graves consecuencias para la seguridad nacional”. Queda por ver si hay algún otro gobierno con un punto de vista similar decide no firmar el pacto.

Hungría, a diferencia de Estados Unidos, no se apartó de las negociaciones, pero ya ha informado que no firmará el acuerdo de diciembre en Marruecos ya que considera la migración como algo “negativo y con graves consecuencias para la seguridad nacional”

En la versión final del documento se establecen 23 objetivos. Cada objetivo contiene un compromiso y una serie de acciones y buenas prácticas. Inicialmente los objetivos eran 22, pero a partir de la segunda revisión se incluyó un nuevo compromiso que justamente hace referencia al fortalecimiento de la cooperación internacional como instrumento para el establecimiento de medidas (globales, regionales, bilaterales) que permitirán avanzar hacía una mejor gestión de la migración.

Es este espíritu cooperativo el que hace que el pacto mundial sobre migración sea esperanzador. En el mismo preámbulo del documento se establece que ningún actor puede abordar solo un asunto complejo y de naturaleza transnacional como la migración. También se reconoce el principio de responsabilidad compartida para abordar las necesidades y preocupaciones de cada uno de los estados miembros, y la obligación de respetar y proteger los derechos humanos de todos los migrantes, independientemente de su condición migratoria. Estos son tres de los pilares que rigen este acuerdo.

Es necesario insistir en que el pacto será juzgado por sus resultados, el verdadero éxito dependerá de la implementación y los mecanismos de seguimiento y revisión. Es el momento de pasar a la acción, y los estados deben empezar a cooperar en lo que se refiere a la gestión de la migración.

Para garantizar un apoyo coordinado y coherente para la implementación de lo acordado, Naciones Unidas ha creado la Red de Migración, con la coordinación y secretaría de la Organización Internacional para las Migraciones (cuyo nuevo Director General, a partir del 1 de octubre, es el portugués Antonio Vitorino, siendo solo la segunda vez que este cargo no es ejercido por un estadounidense desde la creación del organismo en 1951). Asimismo, con tal de poder revisar y evaluar el progreso realizado a nivel local, nacional, regional y global se ha establecido la celebración cada cuatro años (el primero será en 2022) del Foro Internacional de Revisión de Migraciones (International Migration Review Forum, en inglés).

El propio proceso negociador y el documento que se adopte oficialmente en Marrakech son un triunfo del multilateralismo, deben provocar un cambio de narrativa sobre la migración, y ser el marco a partir del cual cada país y región plantee su política migratoria en los próximos años. Los objetivos de este pacto mundial para la migración son muy ambiciosos y que no sea vinculante hace que sea imprescindible que los mecanismos de revisión y seguimiento sean realmente efectivos a la hora comprobar el nivel de cumplimiento por parte de cada uno de los gobiernos, de los compromisos adquiridos. Esperemos que las medidas elegidas estén a la altura de todo el esfuerzo negociador que se ha realizado durante todo este año.

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