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10 buenas prácticas que debes seguir si vas a dejar a tu hijo usar un móvil antes de los 12 años

Hablar de teléfonos y niños es motivo de controversia. Lo que marca la diferencia es la supervisión de los adultos

Mientras que algunos tratan de retrasar al máximo el momento de comprarle el primer móvil a su hijo, otros se lo regalan por la primera comunión. Los primeros, intentan aguantar hasta que el niño se siente como el bicho raro de la clase y no pueden soportar más la presión. Los segundos, a veces consiguen que su hijo sea el primero de su grupo de amigos en alardear de smartphone, eso sí, tendrán que soportar estar bajo las miradas críticas de los padres más conservadores. Pero ¿de verdad es tan mala idea que un niño de nueve o 10 años tenga un teléfono móvil?

Hablar de teléfonos móviles y niños es motivo de controversia. Hay quien piensa que del mismo modo que no dejamos conducir a un crío, no deberíamos dejarle un móvil mientras no sea totalmente responsable. Y quien dice un teléfono hoy, dice tener acceso a internet. Lo curioso es que, aunque la edad a la que se puede comenzar a conducir en la mayoría de los países es a los dieciocho años, en algunos casos se permite conducir desde los catorce con supervisión de los padres. Eso es realmente lo que marca la diferencia: la supervisión de los adultos.

Así que, mientras que en algunos foros se siguen demonizando los smartphones, Internet y la tecnología, hay un alto porcentaje de niños usándolos desde pequeños sin recibir ningún tipo de educación o control al respecto. Lo cual es, en mi opinión, lo realmente preocupante. No creo que sea solución prohibir su uso, ni tampoco dejar a los niños solos navegando por la red sin que haya una frecuente supervisión y una educación que los oriente adecuadamente.

Dicen los expertos que retrasar la edad a la que se permite a un niño acceder a la Red y a la tecnología dificulta la adquisición de ciertas competencias digitales e incluso puede hacerlos más vulnerables en el futuro. Así que, desde este punto de vista, creo que con la implicación de los padres debería ser positivo que un niño comience a utilizar el móvil e internet a edades a las que típicamente aún se suele tratar de retrasar que lo hagan.

Por eso, en contra de la tendencia habitual y de los mensajes más catastrofistas, a mí me apetece dar una visión optimista para aquellos que decidan dotar a sus hijos con un teléfono móvil a una edad algo más temprana. ¿Eres un padre responsable? Entonces, puedes dejarle un móvil al niño. Si lo has hecho o estás a punto de hacerlo, sé consecuente, capacítate y capacita a tu hijo para usarlo adecuadamente y tendrás mucho ganado.

Creo que está socialmente aceptado que la edad correcta para que los chicos tengan un smartphone es la de 12 años, coincidiendo con el paso al instituto. Sin embargo, pienso que cuando un niño comienza a utilizar un móvil a los nueve o 10 años, siempre con el control de un adulto, se pueden educar y evitar algunos malos hábitos que son más difíciles de combatir a los 12 años. Siempre es más sencillo que un niño te escuche que lo haga un adolescente.

Hay quienes piensan que como sus hijos son nativos digitales, siendo padres inmigrantes no pueden aportarles nada. El término nativos digitales, que acuñó el tecnólogo Marc Prensky, se está usando de una manera inapropiada que está llevando a pensar que los niños saben todo sobre internet y las redes sociales. Un nativo digital no es eso, tu hijo puede parecer muy resuelto con la tecnología, pero también puede estar totalmente perdido en cuanto a valores de aplicación en el mundo digital. Ni tu hijo lo sabe todo, ni tú como padre eres un analfabeto en esos temas. El sentido común y toda tu experiencia en la vida te serán de gran ayuda.

Piensa que el hecho de que tenga móvil no implica necesariamente que tenga una tarjeta SIM. En nuestro caso lo hicimos así, de modo que dejamos que al principio nuestros hijos comenzaran a manejar los teléfonos que nosotros ya no usábamos. Por lo que lo hacían únicamente cuando estaban en casa usando la conexión WiFi y estando siempre cerca de nosotros. Con todo esto, creo que hay una serie de buenas prácticas que pueden traer ventajas cuando un niño comienza a utilizar el móvil antes de los 12 años:

1. Siempre que tenga a un adulto cerca que lo controle, el niño aprenderá que hay que limitar el tiempo, es decir, que no se puede utilizar el smartphone o la tableta durante varias horas al día.

2. El niño tomará por modelo lo que hagan los padres. Si utiliza el teléfono en casa y sus amigos aún no tienen móvil, su referente serán los padres y no otros chavales. Evidentemente, el modelo tiene que ser ejemplar, si no, no ganamos nada.

3. Del mismo modo que nos decían nuestros padres que no habláramos con desconocidos, tenemos que decirles a nuestros peques que no añadan en sus redes sociales a extraños, que no se comuniquen con personas que no conocen, y que nunca compartan información personal. Creo que es positivo que sepan que hay adultos con malas intenciones que practican el grooming y que pueden arrastrar a los niños y adolescentes a situaciones inexplicables y dolorosas.

4. Con la ayuda de los padres, el niño podrá adquirir buenos hábitos, como el de no llevarse el móvil a la cama, o el de desconectarse de él y dejarlo aparcado durante las comidas y las horas de estudio.

5. Será más fácil evitar que adquiera esa mala costumbre de ignorar a las personas que están a su alrededor, y de estar pendiente únicamente de la pantalla de su móvil, eso que llaman phubbing y que muchos jóvenes y adultos practican.

6. Se podrán controlar mejor los gastos imprevistos en apps y juegos inculcándole así una cultura de moderación ante el consumismo y enseñándole a controlar las compras impulsivas. Si utiliza un antiguo móvil vinculado con una cuenta de correo del papá o la mamá se sabrá qué hace y se evitarán sorpresas.

7. El niño normalizará que los padres formen parte y se impliquen en su vida digital. Vivirá con normalidad que su padre o su madre accedan a su móvil u ordenador en un determinado momento, o que les sigan en redes sociales. ¿No utilizan ellos nuestros móviles? ¿Por qué no deberíamos nosotros poder usar los suyos?

8. Se le puede mostrar las normas de netiqueta y las cosas que no se pueden hacer o decir aunque parezca que estén protegidos por el anonimato. Educar para prevenir y actuar ante el bullying es una responsabilidad que se ha de cultivar poco a poco.

9. Los padres pueden informar sobre los peligros, antes de que lleguen. Podemos explicarles por qué no deben hacerse fotos comprometidas, a veces parece más sencillo que lo entiendan los niños que los adolescentes, cuando ya están rodeados de amigos que lo hacen e incluso llegan a practicar el llamado sexting.

10. Se puede ir generando en ellos conciencia de la pérdida de control de aquello que se sube a Internet o se comparte en una red social. No está de más que vean algún video al respecto, hay algunos muy impactantes en YouTube.

Si no te sientes capaz de llevar a cabo este control sobre el uso que tu hijo hace del móvil, entonces es posible que sea mejor que esperes o que te capacites primero. Pero si eres un padre responsable, si haces un uso correcto de tu smartphone, las redes sociales y el WhatsApp, educar a tu pequeño adecuadamente, e inculcarle buenos hábitos te será sencillo y no tendrás que sentirte culpable por dejarle usar un teléfono cuando los demás niños aún no lo usan. En cualquier caso, lo que no debemos hacer es usar las tabletas o smartphones para evitar que el niño nos moleste a la mínima de cambio. Un móvil no es una niñera.

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