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‘Sexting’, ‘grooming’, ‘ciberacoso’... Cómo proteger a nuestros hijos en Internet

Con el acceso precoz a las redes sociales, crecen los riesgos para niños y adolescentes

Unos padres con sus hijas almorzando mientras "chatean" y navegan con sus móviles.
Unos padres con sus hijas almorzando mientras "chatean" y navegan con sus móviles.

La idea errónea de “a mi hijo no le pasará” solo cambia cuando pasa. Un día el niño o niña ha chateado con alguien que no era quien decía ser y acaba sufriendo chantaje, humillaciones y amenazas. ¿Le suena la palabra “sextorsión”? Cada vez comienza a edades más tempranas debido al precoz acceso de los jóvenes a las redes. Si un menor extorsionado tiene recursos emocionales y confianza suficientes pedirá ayuda a sus padres y podrá denunciarlo a la Policía o la Guardia Civil. Si no sabe cómo gestionar la situación y le supera la vergüenza puede acabar de forma dramática. Otros casos que saltan a los telediarios son los de menores que no dejan de ser hostigados por sus compañeros de colegio ni siquiera cuando llegan a casa porque reciben mensajes por todos los medios posibles que les convencen de que su vida no vale nada. Y también somos conscientes de cómo acaba la ciberviolencia en estos casos. ¿Sabemos qué hacer para proteger a nuestros hijos en el entorno digital? Estas son algunas recomendaciones:

Enseñar recursos y poner límites 

“Nuestro principal consejo a los padres es que sean el mejor ejemplo para sus hijos, también en Internet. Si nuestro hijo ve que ponemos una foto sexy hará lo mismo. Si ve que cuidamos nuestra reputación digital también lo hará él y se evitará problemas en un futuro. Lo ideal sería crear entornos TIC seguros adaptados a cada edad y cada momento de madurez. No funciona fiscalizar las actividades de los hijos: se trata de ofrecerle recursos y pensamiento crítico frente a los posibles riesgos de la red. Explicarle qué son los ajustes de privacidad, cómo sospechar de perfiles falsos, cómo tapar la webcam, por qué no podemos fiarnos de correos electrónicos que nos piden contraseñas y datos bancarios ni subir fotos donde aparezcan menores a las redes sociales. Si no tenemos este conocimiento informático, conviene actualizarse, superar la barrera tecnológica y aprender nociones básicas para hablar su lenguaje. También ayuda a la seguridad digital establecer límites -como instalar el ordenador en el salón y no en el cuarto el niño, marcar horarios para estudiar con la tablet y horarios de ocio- y respetar ambas partes los acuerdos establecidos. Si se crea un clima de confianza el niño podrá acudir a sus padres cuando tenga un problema por grave que sea”, afirma Manuel Ransán, director de Operaciones del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE).

La llamada “mediación parental” no es fácil, y menos cuando se trata de hijos adolescentes. Por eso el Portal de Menores de la Oficina Seguridad del Internauta pone a disposición de las familias listados de aplicaciones que ayudan al control de las webs, recomendaciones para crear una escuela y un hogar ciberseguros y una completa Guía para un uso responsable y seguro de Internet.

Conocer los riesgos y denunciar

Los padres deberían conocer modas y riesgos como el sexting o sexteo (envío voluntario de contenido sexual a través del móvil) entre adolescentes. Que a su vez puede desembocar en grooming: el engaño de un adulto que se hace pasar por otro menor para ganarse su confianza, convencerle para que le envíe imágenes y vídeos de contenido sexual y finalmente amenazarle, chantajearle y en algunos casos conseguir un encuentro y abuso físico. La Policía Nacional imparte charlas en los colegios para concienciar a los jóvenes sobre estos y otros riesgos, como foros que fomentan la anorexia, bulimia o el suicidio. “Con la última reforma del Código Penal, el envío de imágenes de connotación sexual, si se difunden a un tercero y este lo comparte sin consentimiento de la persona afectada constituye un delito contra la intimidad. Estamos muy pendientes de cada caso que nos llega -y cada vez son más jóvenes- porque es denunciable y cuanto antes se pare antes evitamos un acoso posterior. Recomendamos no borrar nada, ningún mensaje, reunir todas las pruebas posibles y denunciar para que la Fiscalía de Menores pueda hacerse cargo”, explica Salomé Corrochano, inspectora y responsable del Plan director. Para solicitar ayuda se puede acudir a las delegaciones de Participación Ciudadana de la Policía o a través del correo seguridadescolar@policia.es.

La ciberviolencia de género

En los últimos años, los investigadores de la organización PantallasAmigas han observado un fenómeno relativamente reciente: la ciberviolencia de género, que tiene entre sus víctimas a jóvenes y adolescentes. Con la incorporación masiva de menores a las redes sociales, en muchas ocasiones bajo un anonimato pernicioso, parece que hay barra libre para repetir conductas machistas y sexistas en el entorno virtual. Además de los ataques gratuitos y casi impunes a desconocidos, el cibermachismo suele darse en contexto de rupturas sentimentales que desembocan en ciberdifamación, acoso y “porno-venganza”: la difusión de imágenes íntimas de la expareja. Pero también sucede en noviazgos juveniles donde una de las partes es controladora, posesiva y celópata y aprovecha todos los medios digitales para controlar a su pareja incluso con la instalación de programas espía para vigilar los mensajes y geolocalizar a la otra persona.

Las familias pueden apoyar a sus hijos víctimas del acoso -sea del tipo que sea- creando un clima de confianza, escuchando su problema, ayudándole a recopilar pruebas y tomando medidas legales en caso de ser necesario. También conviene advertir a los menores acosadores de las consecuencias legales que conlleva cualquier delito digital. Desde 2004, PantallasAmigas se ha comprometido en la lucha contra el ciberbullying en todas sus variantes y continúa celebrando jornadas de análisis y formación que impliquen a todos los agentes sociales, como las escuelas, para erradicar esta lacra.

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