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Cómo convertir a las ciudades de Europa en tierra de acogida

Aprendizaje de la lengua, incorporación al mercado laboral y respeto por las normas de convivencia son las claves de la integración, según los participantes en la Conferencia del Consejo de Municipios y Regiones de Europa

El barco 'Aquarius' llega a Valencia el 17 de junio.
El barco 'Aquarius' llega a Valencia el 17 de junio. REUTERS

En dos décadas, la ciudad de Malinas, Bélgica, ha pasado de encabezar las listas más altas de delincuencia del país a ser una referencia en integración, acogida y convivencia en toda Europa, con 90.000 habitantes de 128 nacionalidades diferentes. Su alcalde, el líder del partido liberal flamenco Bart Somers, reconoce que no ha sido fácil, pero que el cambio ha pasado por apostar por la ciudadanía: “Nuestra ciudad dejó de ser de comunidades étnicas diferentes para estar formada por ciudadanos”. Y todo su trabajo se ha centrado en crear espacios mixtos en la ciudad: tanto en las escuelas y clubes deportivos como en los barrios. Habla de su experiencia en Bilbao durante la Conferencia del Consejo de Municipios y Regiones de Europa (CMRE), que se celebró a principios de junio. En paralelo, el buque Aquarius con 629 personas rescatadas en el Mediterráneo avanzaba por el canal de Sicilia rumbo a España tras negarle el auxilio los puertos de Italia.

“La política migratoria europea debe ser común para todos. Hemos dejado sola a Italia durante muchos años, ahora toca responder de manera conjunta y recuperar nuestros valores”, remarca Somers, consciente del reto que plantea la integración en las ciudades de todos ellos.

La ciudadanía involucrada con la acogida desde el primer día

La primera decisión de Somers para reducir un 80% la criminalidad fue generar contactos directos entre los vecinos. Ante la llegada masiva de refugiados, les organizó por grupos para que tuvieran encuentros semanales durante los primeros seis meses con los recién llegados. Y al final, entregaba un diploma en el ayuntamiento tanto a los vecinos como a los acogidos. “Todos han generado lazos de amistad y han caído en la cuenta de que comparten los mismos sueños: garantizar una buena educación a sus hijos, un buen trabajo, una casa digna”. El que llega ya tiene un gancho para la integración y el que acoge ya tiene un argumento en contra de los discursos de odio o racistas.

Somers ha recibido el premio a mejor alcalde en 2016 al conseguir que ninguno de los jóvenes musulmanes de su ciudad participara en la oleada de atentados del Estado Islámico en Europa, ni viajaran a Irak o Siria

A la vez, decidió intervenir en la ciudad: terminar con los pisos vacíos, barrios abandonados, suciedad en las calles. “Si no funciona bien lo municipal, enseguida se buscan culpables y los de fuera son las primeras víctimas”. En paralelo, fortalece el aprendizaje de la lengua a los migrantes con cursos municipales y planes de formación para impulsar su incorporación en el mercado laboral.

Somers involucró en el cambio también a los padres de clase media. “Las escuelas tampoco deben ser guetos: me reuní con padres para que llevaran a sus hijos a las escuelas públicas y les acompaño todos los arranques de curso para garantizar ante los directores de los centros educativos que el nivel de enseñanza va a ser el máximo”. Hoy, más de 300 familias han cambiado de colegio a sus hijos.

Delegó la vigilancia de las calles y la denuncia de todos los comportamientos incívicos a un grupo de mujeres. Y mantiene un trato directo con las mezquitas, así como con los clubes de fútbol y un exitoso club de boxeo. “Aquellos que deseen participar deben primero sacar buenas notas”.

Idioma, formación, empleo

Más de 500 líderes locales y municipales de Europa debaten en Bilbao sobre la igualdad, inclusión y diversidad.
Más de 500 líderes locales y municipales de Europa debaten en Bilbao sobre la igualdad, inclusión y diversidad.

El presidente del Condado de Ludwigsburg (Alemania) y copresidente del CMRE, Rainer Haas, aplaude las palabras de Somers. Él también participa en el Congreso para explicar cómo ha integrado en el mercado laboral al 25% de las personas refugiadas en su región. En total recibió a más de 11.000, un 2% de la población total. “En tan solo un día de 2015 recibimos la llegada de 600 solicitantes. Desde el primer día trabajamos para asegurarles una vivienda digna y para acompañarles en la enseñanza del idioma, la formación profesional y la incorporación al mercado laboral”.

Eso sí, Haas manda un recado a todos sus colegas: “Los alcaldes no podemos quedarnos solos en la lucha por la integración. Necesitamos un derecho de asilo común para toda Europa y comprometer el acceso a los presupuestos comunes de los Estados al respeto de los valores de la Unión”. Y lo repite en diferentes ocasiones.

El Ayuntamiento, su segunda casa

La teniente alcaldesa de Salzburgo, Anja Hagenauer, se pone de pie durante la mesa redonda que coparte con Somers y Haas. “Hola, bienvenidos. Ahora soy vuestra jefa y responsable de la integración. Si queréis, quedaos: aprended alemán, buscad trabajo y respetad las normas de convivencia. Hay mucho turismo en esta ciudad, así que tenéis la posibilidad de incorporaros en hoteles y restaurantes para trabajar desde hoy mismo. El Ayuntamiento también está abierto para todos, venid a verme. Mientras tanto, tramitaremos el permiso de asilo”.

El público aplaude. Hagenauer ha querido ejemplificar cómo gestionó en 2015 la llegada de 300.000 refugiados a su ciudad en tres meses. Salió a su encuentro, los convocó por grupos y habló con ellos. Impone verla sobre el escenario por su mezcla de amabilidad y firmeza. “Más del 70% de los hombres no me habéis mirado a la cara. Aquí los hombres pueden mirar a las mujeres, sonreír y saludarlas. Ya formáis parte de esta ciudad, comportaos como la gente se comporta aquí y tendréis garantizado vuestro espacio”, continúa.

Más reflexiva fue la acogida de la ciudad de Helsinki. 32.000 refugiados llegaron en 2015 procedentes también de la guerra de Siria “y todos querían vivir en la capital”. Durante siete meses, el Ayuntamiento diseñó un plan de convivencia que la consultora de desarrollo de la ciudad finlandesa, Merja Svensk, fue documentando como responsable municipal de integración. “Planificamos con el apoyo de todas las ONG y de las mezquitas. Y dotamos al proyecto de un fuerte presupuesto: 10 millones de euros”, cuenta en Bilbao. Todavía hoy su equipo sigue asesorando a todas las áreas municipales para asegurar la integración.

"Europa necesita intervenir también a los estados que retroceden en los valores"

El presidente de la Coalición Europea de Ciudades contra el Racismo, Benedetto Zacchirioli, mostró su vergüenza por ser italiano en el arranque de la Conferencia del Consejo de regiones europeas celebrado en Bilbao durante los días 11, 12 y 13 de mayo junto con 545 líderes regionales más y el apoyo del Ayuntamiento de la ciudad y EUDEL, Asociación de Municipios Vascos. Su vergüenza provenía de la negativa de Italia a acoger al buque Aquarius en sus puertos tras el rescate de 629 personas a la deriva en el Mediterráneo.

“El 80% de las solicitudes de refugio en la Unión Europea se tramitan desde Grecia, Italia y Alemania. Si Grecia entrara en recesión económica, una troika le interviene todas sus políticas económicas. Ha llegado la hora de una troika social para todos aquellos países que atentan con los valores fundacionales de la UE”, denuncia.

“Ha llegado la hora de romper el silencio y colocar a los Estados al ritmo de las ciudades que acogen para luchar contra el racismo y las desigualdades”, continúa. A su lado, una líder maya ganadora del premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, aplaude y toma notas. “Hay que castigar el racismo, no podéis dejar que el fascismo se agrupe de nuevo. Sed ejemplo, sed esperanza”, matiza Menchú.

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