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Tres casos de garrapatas en niños obligan a cerrar el patio de un colegio de Salamanca

La empresa que ha revisado las instalaciones del centro no ha encontrado ningún ácaro, pero se van a fumigar como medida preventiva

Una niña con una picadura. Ampliar foto
Una niña con una picadura.

Las mordeduras de garrapatas a tres niños de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca) han obligado este viernes a cerrar de forma preventiva el patio del colegio público Miguel de Unamuno, según fuentes del Ayuntamiento del municipio. La empresa contratada para combatir plagas a instancias del Consistorio ha revisado las instalaciones de este centro y también, por precaución, las de otro de la misma localidad, el Severiano Montero. Tras la revisión de los dos colegios del municipio, la empresa ha asegurado que no ha encontrado ningún ácaro. No obstante, este viernes se va a proceder a la fumigación y desinfección de ambos centros como medida preventiva. 

Fuentes del Miguel de Unamuno aseguran que la fumigación es una práctica rutinaria: "Se va a desinfectar como se desinfectan otros colegios. Han venido más veces porque se hacen campañas en todos los centros". El director del centro ha descartado hacer declaraciones a este periódico. Mientras tanto, desde el Severiano Montero han explicado que no van a cerrar el patio porque en su colegio no se ha encontrado ningún caso, aunque han confirmado que una empresa iba a fumigar el centro.

Desde el Ayuntamiento, afirman que la dirección de la escuela Miguel de Unamuno les comentó la situación hace unos días. La alcaldesa de Peñaranda de Bracamonte, Carmen Ávila, ha insistido en que no se han hallado estos ácaros en los patios de los centros y que es difícil determinar el origen de los casos. 

Las garrapatas son habituales en zonas de campo con matorral bajo y granjas y fincas en las que hay animales. Las mordeduras de estos ácaros a personas no son muy habituales, pero pueden provocar la enfermedad de Lyme. Los síntomas de esta patología van desde dolores musculares y articulares, fatiga, fiebre, afectación visual o mareos a náuseas, problemas motrices o migrañas.

"Si una garrapata se queda agarrada a la piel, lo primero que se debe hacer es intentar extraerla. Para ello es necesario utilizar pinzas estériles de punta fina y curva: ir extrayendo el tronco de la garrapata suavemente, sin tirar de las patas ni retorcerla, porque si se queda parte dentro de la piel seguirá liberando bacterias", explicó a EL PAÍS Eduardo González Zorzano, responsable científico de los ‎Laboratorios CINFA. Por lo tanto, si uno de estos ácaros muerde a un niño, es recomendable acudir al centro de salud más cercano para que retiren la garrapata correctamente y descarten el contagio por bacterias.

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