Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La amenaza del mosquito tigre y otros insectos en verano

Mosquiteras y lociones naturales de citronela para los niños o repelentes para mayores, nos pueden mantener alejados de los insectos

La amenaza del mosquito tigre y otros insectos en verano

Días de campo y manga corta, pantanos, acequias, macetas con agua o ventanas abiertas de par en par: en época estival arranca la fiesta de los mosquitos y otros insectos que sabemos antes o después picarán a los niños. Que no cunda el pánico. Por mucho que sea molesto o provoque una pequeña inflamación -aparatosa si la picadura ha sido en los párpados-, los expertos recuerdan que no son problemas de salud graves, que se puede aliviar el picor y escozor en casa y que no es necesario correr a urgencias salvo en casos de reacción alérgica o inmunológica. Cuando observemos que el niño presenta dificultades para respirar, sarpullidos generalizados en otras zonas del cuerpo o hinchazón que se extiende de forma exagerada entonces sí conviene acudir al médico y realizar posteriormente pruebas de alergia.

“En 40 años de experiencia no recuerdo haber visto un caso grave por picadura de insecto. Pretendemos educar a las familias para que no se alarmen por cosas que tienen fácil solución a nivel doméstico con antihistamínicos orales de libre disposición, un poco de frío para bajar la inflamación y vigilar que no aparece reacción alérgica generalizada. Nos llegan muchos niños con picaduras o mordeduras en la piel ya “diagnosticados” por la familia, y el porcentaje de reacciones alérgicas reales es mínimo. No deberíamos saturar los servicios de urgencias por un mosquito o una araña”, señala Pilar Camacho, doctora y coordinadora del servicio de urgencias pediátricas del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón de Sevilla. Y añade: “En el caso de las picaduras de abeja, que deja el aguijón dentro liberando toxina, debemos limpiar la zona con agua y retirar el aguijón con algo que no tenga punta, con un borde romo que no vaya a erosionar, como una tarjeta de crédito que arrastre el aguijón. Pero ante la menor dificultad para quitarlo o vemos que se queda dentro, sí recomendamos acudir a algún centro de salud para que lo retiren”.

Los dermatólogos advierten que las leyendas urbanas para calmar un picotazo no tienen base científica: ni barro, saliva, amoníaco puro ni mucho menos orina. Simplemente esto no va a funcionar y podría llegar a infectar la herida. El doctor Luis Javier del Pozo, de la Academia Española de Dermatología y Venereología, señala que todos estos remedios caseros deberían ser sustituidos por medicamentos disponibles sin receta: “Las cremas antihistamínicas por vía tópica no son recomendables por su gran capacidad de sensibilización y fotosensibilización, aún peor en verano porque estamos más expuestos al sol, por eso deben ser antihistamínicos orales". "Para aliviar el picor". prosigue, "recomendamos cremas con corticoides y antibiótico que puede evitar una infección si el niño se rasca y hace herida. Solo los himenópteros provocan alergias y es raro que aparezcan por una primera picadura: los niños no nacen alérgicos, surge a partir de varias exposiciones al veneno”, señala el dermatólogo. En casos de familias con menores alérgicos ya diagnosticados, recomienda siempre llevar de viaje la adrenalina autoinyectable con la dosis adaptada a la edad del niño.

Nuevas especies y riesgos

En España, son comunes los arácnidos -viudas negras y tarántulas incluidas, de una especie no peligrosa-, chinches, pulgas, escolopendras, himenópteros como abejas, abejorros y avispas e incluso escorpiones amarillos, que suele vivir en zonas pedregosas y secas, provocan dolor en el miembro afectado y rara vez trastornos neurológicos. Curiosamente también encontramos otro insecto menos llamativo que puede tener más peligro: las garrapatas habituales en animales y zonas rurales, que muerden y se alimentan del sujeto chupándole la sangre. Inyectan una sustancia anestésica que disimula su mordedura y por eso no podemos saber con seguridad cuánto tiempo lleva alimentándose si el niño no se queja. Las pápulas tardan en aparecer 48 horas y su riesgo potencial es la transmisión de la bacteria Borrelia burgdorferi, agente de la enfermedad de Lyme. Extraer una garrapata no es fácil y al descabezarla puede quedar la mandíbula dentro de la piel. En estos casos sí es recomendable acudir al médico para su completa extracción y valoración del uso de antibióticos en caso de sospechar que la garrapata ha mordido al niño durante más de 24 horas.

Otro insecto en expansión que preocupa a la comunidad científica es el mosquito tigre (Aedes Albopictus) que conviene diferenciar del mosquito de la fiebre amarilla (Aedes Aegypti). Ambos son del tamaño de un céntimo, color oscuro, con rayas blancas en abdomen y patas. Se diferencian en el dibujo de esas manchas: mientras el mosquito tigre tiene una sola línea blanca en la cabeza que continúa hacia la parte superior del tórax, el exótico mosquito de la fiebre amarilla tiene cuatro filas de escamas blancas en el tórax que forman una lira. Son diurnos, urbanos, de vuelo raso, agresivos -pican más de una vez y no se apartan- y se multiplican en hábitats de aguas estancadas. El mosquito tigre apareció en por primera vez en Sant Cugat del Vallès en 2004 y desde entonces se ha extendido por todo el litoral mediterráneo y Baleares con el riesgo potencial de transmisión de enfermedades como el dengue o chikungunya. Aunque para eso suceda tiene que darse la mala suerte de que el mosquito haya picado antes a una persona infectada y posteriormente transmita la enfermedad en la siguiente picadura. El mosquito de la fiebre amarilla -responsable de la transmisión del virus Zika- todavía no se ha registrado en España, pero los entomólogos le están esperando y advierten que su llegada podría ser inminente por el flujo internacional de mercancías y las vacaciones a zonas donde la especie está más extendida.

El proyecto Mosquito Alert, impulsado por la Obra Social "La Caixa", reúne a científicos, investigadores y ciudadanos anónimos en la lucha contra la expansión de estos insectos, mediante un mapeo en tiempo real de los posibles nuevos puntos donde se detectan colonias, que son verificados y controlados. “El proyecto tiene una vertiente de investigación para hacer modelos predictivos. Gracias a la aplicación y las alertas con fotos que envían ciudadanos hemos descubierto la movilidad del mosquito tigre a regiones de interior de la Península, cuando hasta ahora se concentraba en zonas costeras”, señala Frederic Bartumeus, director de Mosquito Alert y biólogo del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) de la Universidad Autónoma de Barcelona. “El riesgo epidemiológico es real, aunque depende de muchos factores como el clima, las lluvias, cuántas personas ya infectadas por estas enfermedades tenemos en el territorio y qué colonias de mosquitos encontramos cerca y suponen un riesgo para la salud pública. Para minimizar ese riesgo solo podemos controlar la población de mosquitos al mínimo y activar protocolos de actuación”, destaca Bartumeus.

La aplicación práctica de Mosquito Alert se desarrolla en colaboración con varios ayuntamientos, que ahora pueden consultar en directo las incidencias detectadas por los ciudadanos y fumigar esos focos de cría del mosquito tigre con un larvicida biológico. Según el Informe Mosquito Alert 2015, en España se han confirmado cerca de 400 municipios afectados por esta especie invasora. Aunque es un insecto acostumbrado a adaptarse y sobrevivir en entornos hostiles como ciudades, vehículos y transporte de mercancías -un mosquito tigre valenciano pueda acabar en Galicia y empezar una nueva vida-, los expertos recomiendan evitar puntos de aguas estancadas, que es donde ponen los huevos y crían. Sumideros, imbornales, fuentes o balsas de agua en espacios abiertos son el escenario perfecto para la eclosión de las larvas. Pero también se corre el riesgo en casa: desde juguetes y bebederos de animales donde se haya acumulado lluvia a macetas, cubos, carretillas o drenajes obstruidos en el jardín. Cualquier punto que pueda estancar agua es susceptible de albergar al mosquito tigre por lo que se trata de mantener todos estos focos a cubierto y secos.

Mosquiteras y lociones naturales de citronela para los más pequeños o repelentes químicos para mayores pueden ayudar a mantener a los niños alejados de los insectos. Pero si nada de esto funciona, ¿qué hacer en caso de picadura del mosquito tigre? Mantener la calma, no tiene por qué ser grave y la transmisión de enfermedades es un riesgo bajo. La aplicación de frío en la zona ayudará a bajar la inflamación porque su picadura es más escandalosa que la de un mosquito común, y una crema con cortisona y antibióticos aliviará el picor y evitará el rascado y heridas. Los expertos señalan que las primeras veces el cuerpo sobre-reacciona porque no estamos acostumbrados a esta especie, pero al cabo de unos meses el sistema inmune hará su trabajo y lo incorporará como un antígeno normal.

Puedes seguir De mamas & de papas en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información