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Muere Anthony Bourdain, chef estrella de la televisión de EE UU

El cocinero se ha suicidado a los 61 años, según la CNN, cadena para la que trabajaba

Anthony Bourdain, en una imagen de 2017.

El famoso chef y estrella de la televisión estadounidense Anthony Bourdain ha muerto a los 61 años, ha informado este viernes la CNN, canal para el que trabajaba. La cadena ha indicado que el cocinero se ha suicidado, pista que la fiscalía francesa secunda por el momento. Bourdain, que estaba en Francia trabajando en el próximo episodio de su programa Parts Unknown, sobre comida y viajes, fue hallado "ahorcado" a primera hora de la mañana en el hotel de lujo en Kaysersberg, a unos 75 kilómetros de Estrasburgo, en el que se alojaba. Su amigo Eric Ripert, chef francés asentado en Nueva York, lo encontró sin conocimiento en su habitación de hotel.

"Efectivamente, hemos conocido el deceso por ahorcamiento del chef estadounidense esta mañana en un hotel de lujo de Kaysersberg, Le Chambard", ha declarado el fiscal de Colmar, Christian de Rocquigny du Fayel. Según la agencia France Presse, las autoridades parten de la hipótesis de un suicidio. "En estos momentos, nada hace suponer la intervención de un tercero", ha agregado el fiscal.

Anthony Bourdain (Nueva York, 1956) era uno de los cocineros más importantes del mundo, estrella televisiva gracias a sus programas de cocina. "Con enorme tristeza, podemos confirmar la muerte de nuestro amigo y colega, Anthony Bourdain", dijo la CNN en un comunicado emitido este viernes. "Su amor por la aventura, los nuevos amigos y la buena comida y bebida y sus historias extraordinarias sobre el mundo lo convirtieron en un narrador único", prosigue la cadena, que ha destacado que los "talentos" de Bourdain "nunca" dejaron de sorprenderles. "Lo extrañaremos mucho. Nuestros pensamientos y oraciones están con su hija y familia en este momento increíblemente difícil", finaliza el texto.

A su actividad culinaria, mezclada siempre con dosis de humor y hasta de política —famoso es el programa de 2016 en el que llevó al entonces presidente Barack Obama a comer en un popular restaurante de Hanói— Bourdain había añadido en los últimos tiempos el activismo feminista. Tras convertirse en pareja de la actriz italiana Asia Argento, una de las primeras que denunció al productor estadounidense Harvey Weinstein, el chef se convirtió en un decidido defensor del movimiento feminista #MeToo y se distanció de chefs y restauradores famosos como Ken Friedman o Mario Batali, señalados también por abusos contra mujeres.

“En las actuales circunstancias, uno debe elegir un lado. Y estoy sin lugar a dudas y con firmeza del lado de las mujeres”, escribió en un artículo en la plataforma Medium en diciembre del año pasado.

Fue de hecho más su escritura que su cocina lo que lo propulsó a la fama. En 1999 publicó en The New Yorker un artículo, titulado Don't Eat Before Reading This (No coma antes de leer esto), que introdujo a los lectores en las cocinas de Nueva York, en las que Bourdain había trabajado durante años. Solo un año después, publicó su autobiografía, Confesiones de un chef (2000), que lo sacó de los fogones para convertirlo definitivamente en un cocinero mediático. 

Parts Unknown se emitía desde 2013 y el espacio, fuertemente marcado por la personalidad del chef, ganó cinco premios Emmy. Pero Bourdain ya era una estrella de la televisión antes de incorporarse a la CNN, en 2012. Su programa No Reservations, sobre comida y viajes, se emitió durante ocho temporadas en The Travel Channel. 

Anthony Bourdain describía las cocinas de los restaurantes como si fueran barcos de piratas en pleno abordaje. Largos cuchillos incluidos. Luego se dedicó a escribir sobre gastronomía y a viajar para recabar experiencias que después retrataba en los reportajes en sus programas de cocina.

“Nos enseñó sobre comida pero, más importante aún, nos enseñó su capacidad de unirnos. De que tuviéramos algo menos de miedo a lo desconocido. Lo echaremos de menos”, dijo Obama al conocer su muerte.  

En una entrevista en EL PAÍS en 2007, Bourdain dijo: "Soy un gran admirador de Juan Mari y Elena Arzak, tienen uno de los mejores restaurantes del mundo. Son admirables como personas y como profesionales. Me gusta cómo combinan lo nuevo sin olvidar la tradición vasca. Lo que hace distinto a Ferran Adrià, y lo que lo hace distinto de todos los que lo copian, es que, siendo una cocina increíblemente creativa, no pierde de vista la comida catalana como fuente. Una de las cosas que les encanta a los que hacen la gran excursión a El Bulli es asombrarse y pasear antes o después por el mercado de La Boquería, en Barcelona. Se enamoran de los ingredientes españoles. Los chefs de todo el mundo están respondiendo muy positivamente a la seducción de todos esos ingredientes españoles, más que al interés por la propia cocina creativa".

Recelaba de los críticos gastronómicos. "No te puedes fiar de alguien que se queja de que un plato tiene muchas trufas. Después de muchos años en lo mismo pierdes el sentido de la novedad", dijo también a EL PAÍS en 2010.

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