ANÁLISIS
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Credibilidad, legitimidad, autoridad...

La mejor solución ante la gravísima crisis política española es pasar por las urnas cuanto antes

El presidente del Gobierno durante la rueda de prensa en la Moncloa.GTRES / Video: ATLAS

Tiene razón el presidente del Gobierno cuando dice que los certificados de credibilidad solo los pueden dar los ciudadanos en las urnas. Por eso, Mariano Rajoy tendría que haber anunciado anteayer, nada más conocerse la sentencia de la Gürtel, la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales para finales de julio. Además de la credibilidad, están la legitimidad y la autoridad moral para presidir un Gobierno; y la acumulación de casos de corrupción del PP, juzgados o en fase de instrucción, le coloca en una situación de mínimos en los tres conceptos: Rajoy es poco creíble y ha perdido gran parte de su legitimidad y de la autoridad moral para dirigir el futuro de los españoles.

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La mejor solución ante la gravísima crisis política española es pasar por las urnas cuanto antes. Y teniendo en cuenta que el único que puede convocar elecciones es un presidente del Gobierno que ha declarado su intención de aguantar los cuatro años de legislatura, habrá que utilizar la otra posibilidad que da la Constitución Española: la moción de censura.

La duda que surge es si el líder de la oposición tiene que plantear esa moción de censura para gobernar o para convocar elecciones. Ambas opciones son legítimas, siempre que lo deje claro desde el principio para no llamar a engaño a los grupos parlamentarios que le apoyen. Pedro Sánchez se lanzó ayer a anunciar la moción de censura, haciendo hincapié en su carácter constructivo y, aunque dijo que acabará convocando elecciones anticipadas, lo vinculó a la estabilidad y la regeneración. Largo me lo fiáis.

Corremos el riesgo de volver a caer en el día de la marmota. Una especie de déjà vu del primer trimestre de 2016, pero con mucho más fango en el suelo, un mayor nivel de desafección hacia los políticos y una crisis abierta en Cataluña que exige unidad. Las negociaciones para lograr votos para esa moción de censura deberían iniciarse con propuestas claras y concretas de Sánchez a sus posibles socios. Ayer explicó que su intención es formar un gobierno unicolor del PSOE y mantener la defensa de la Constitución frente al desafío catalán.

Lo que tiene que aclarar con urgencia es si la convocatoria de elecciones la tiene prevista para 2018, 2019 o 2020. Y si se busca lo que es bueno para España (Rajoy y Sánchez presumieron ayer de defender los intereses generales de los españoles), lo ideal sería convocar las generales cuanto antes, convirtiendo la moción de censura en algo instrumental para conseguir el fin mejor: preguntar a los ciudadanos quién quiere que les gobierne.

También tenía razón ayer Rajoy cuando dijo que no vale todo para llegar a La Moncloa; pero tampoco para quedarse. Se entiende que ningún líder político quiera salir por la puerta de atrás de la Presidencia del Gobierno. Pero cada día que pasa será peor para él, para su partido y, sobre todo, para esos españoles en los que siempre se escudan.

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