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Este es el “fortísimo” vínculo que une a los gemelos

En este vídeo, dos recién nacidos dejan inmediatamente de llorar con solo rozarse y dos psicólogos expertos en múltiples nos ‘leen’ estas imágenes

Frame del vídeo.

Se llaman Weston y Caleb y son un par de gemelos que vinieron al mundo de forma prematura cuatro semanas antes de lo previsto el pasado 25 de febrero en Florida (Estados Unidos). Su padre, Dane Lyman, compartió el 1 de abril este “dulce” vídeo de apenas 14 segundos en el que se ve cómo los bebés, que acaban de nacer, lloran de la forma tan desconsolada y desesperante como solo saben llorar los recién nacidos. Entonces, una de las matronas que los atiende acerca un bebé a su hermano y, nada más sentir el roce de su piel, ambos dejan de llorar y se tranquilizan de una forma instantánea y casi mágica.

"Una de nuestras mayores esperanzas, cuando descubrimos que esperábamos mellizos, fue que, a medida que crecieran, serían buenos amigos y se apoyarían mutuamente. Verlos consolarse el uno al otro apenas un momento después del nacimiento fue casi como el primer paso de esta relación especial", declaró el padre a News Center Maine. Lyman, que es estudiante de Medicina y su esposa Lisa enfermera, cuentan que los gemelos continúan consolándose así en casa y que la familia —tienen dos hijas pequeñas más— espera que el vínculo tan especial continúe a lo largo de sus vidas.

Detrás de esta imagen conmovedora, que se ha reproducido ya más de cinco millones de veces, hay mucho de lo que el padre apunta de forma intuitiva, según explican a este periódico dos expertos en múltiples. En el vídeo, “hay varias capas y mensajes implícitos”, avanza Alberto Soler, psicólogo especialista en psicoterapia, asesor de padres y autor de Hijos y padres felices. Para Soler, a la sazón padre de mellizos, el mensaje principal es contra la separación forzosa de los gemelos y mellizos en el colegio. Dicha separación sistemática, “contra la que se lleva luchando mucho tiempo”, no está “basada en ningún tipo de evidencia”, recuerda Soler, que aboga porque solo se los escolarice en aulas distintas “si hay alguna razón de peso o conflicto” que así lo aconseje.

El tipo de relación que se establece entre hermanos que “desde que eran un puñado de células” han estado uno al lado del otro es “muy especial, de apoyo, de soporte”, por lo que separarlos es “quitarles un recurso tan importante para su autorregulación emocional” que supone “una agresión hacia ellos”. Estamos hablando de niños que acuden por primera vez a colegio con tres años y que vienen en muchos casos de estar juntos en las guarderías, donde nadie pone ninguna pega a que estén juntos. “Los estamos separando no solo de su principal figura de apego, que suele ser la madre, sino también de su hermano, con el que han compartido cada segundo de su vida”, lo que supone un “golpe muy duro a nivel emocional que nunca se debería dar si no es por una causa justificada”, sentencia.

Soler ha tratado a niños que han sufrido esta separación. “A nivel emocional ha sido una auténtica faena para ellos, niños que se pasan todo el día llorando y que solo tienen el momento del patio para encontrarse, tristes, apáticos, con más dificultades para adaptarse que el resto de sus compañeros porque no entienden que sus amigos puedan ir juntos mientras que ellos, por el hecho de ser hermanos, son discriminados”, relata. En su opinión, los profesores lo hacen por el “divide y venderás”. “Tienen miedo de que hagan piña y no poderlos controlar”, opina Soler, que critica que en los centros se diga a los padres que son niños que sienten “demasiado apego por sus hermanos”.

“Decir que el apego es malo es como decir que lo es respirar”, se enoja, para explicar que hay apegos “sanos, como el vínculo entre padres e hijos y hermanos” y apegos “negativos, como los que se establecen con personas tóxicas”. “Nadie entendería que a mitad de curso convocaran a los padres, les dijeran que sus hijos son muy amigos y que no es sano que se lleven tan bien, por tanto, vamos a separarlos. Ardería Troya, ¿no? Pues eso es lo que pasa de forma sistemática con los mellizos y gemelos”, ejemplifica. “Los niños forman una unidad emocional que no se debe romper”, aconseja a padres y docentes.

Volviendo al vídeo de Weston y Caleb, otra de las capas es “cómo se establecen los vínculos de afecto, el apoyo emocional que se dan previo a que pueda existir el lenguaje verbal y previo al autoconcepto de qué soy yo y qué el resto del mundo”, detalla Soler. El psicólogo explica que en los casos de parto único el vínculo más fuerte es con la madre”, pero en los múltiples es “fortísimo también con su hermano”, por eso vemos que dos hermanos que recién acaban de nacer se sirven de “consuelo emocional” simplemente con ser puestos el uno al lado del otro. Esto “no se entiende en los hospitales, donde separan a los niños nada más nacer y no se les permite estar juntos en la misma cuna”, critica. “Ya que existe el método canguro, podría avanzarse hacia un método de hermano canguro, con cuidado y vigilancia”, sugiere.

La psicóloga infantil Coks Feenstra, con más de 20 años de experiencia en el campo de los múltiples y autora del Gran Libro de los Gemelos, también ve en el vídeo “el reflejo de la lucha por la no separación”. “Son niños que han pasado nueve meses juntos en el útero, se conocen, conocen el mundo estando juntos y cuando sienten la piel del otro, vuelven a su mundo, se calman, se tranquilizan y dejan de estar tristes y estresados”, describe. Esta necesidad de contacto piel con piel, “va disminuyendo a lo largo de los primeros años”, pero con tres necesitan “la compañía, verse”, por lo que los colegios “tienen que entender que los gemelos han venido al mundo juntos y tienen necesidades distintas de las de un niño que ha venido solo”, subraya.

Este vídeo “genial, estupendo y enternecedor” demuestra en unos pocos segundos cómo es el vínculo gemelar ya desde el momento del nacimiento. “Es un mensaje muy claro y muy transparente: el vínculo gemelar existe, es distinto al que se desarrolla entre hermanos porque se ha creado desde la concepción y hay que respetarlo”.

Feenstra destaca que hay estudios científicos que “demuestran que cuando ponen juntos a los gemelos en la incubadora crecen más deprisa, su respiración se tranquiliza, absorben mejor la alimentación y su tensión baja”. Además, una vez dados de alta “tienen menor tasa de reingreso” que los niños que han estado separados. Esta investigación, teniendo en cuenta que el 75% de los gemelos son prematuros, es “muy relevante” y debería hacer reflexionar a las maternidades. En los países escandinavos “fabrican incubadoras para gemelos”, cuenta, mientras que en España “los ponen juntos en el hospital La Fe de Valencia”. “La jefa de neonatología me contó que tenían muy buenos resultados. Están muy juntos, se tocan y se abrazan desde muy pequeños”, describe, para recordar el vídeo del baño de dos gemelos nada más nacer. “Es como si fueran un solo bebé, como si no se hubieran dado cuenta de que han nacido”, dice emocionada.

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