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ESTUDIAR EN ESPAÑA

Cantera de abogados y emprendedores

Los jóvenes latinoamericanos eligen España para másteres y posgrados y se decantan en un 57% por las ciencias sociales y jurídicas

Desde la izquierda, la dominicana Maika Robledo, que estudia ciencias sociales y jurídicas; el mexicano Diego Eloy Constantino, que cursa un máster en Gobernanza y Derechos Humanos, y la costarricense Estefanía Batalla, que está matriculada en un máster de Responsabilidad Civil.
Desde la izquierda, la dominicana Maika Robledo, que estudia ciencias sociales y jurídicas; el mexicano Diego Eloy Constantino, que cursa un máster en Gobernanza y Derechos Humanos, y la costarricense Estefanía Batalla, que está matriculada en un máster de Responsabilidad Civil.

La dominicana Maika Robledo ejemplifica muy bien algunas preferencias del grueso de alumnos latino­americanos que acuden a cursar estudios superiores a España. Para empezar, se ha decantado por ciencias sociales y jurídicas, como hizo el 57,10% de sus vecinos de continente en el curso 2015-2016 (últimos datos de CRUE Universidades); le siguieron, muy de lejos, ingeniería y arquitectura (un 16,68%) y ciencias de la salud, con un 11,22% de presencia latinoamericana. Además, Robledo se ha matriculado en IE University, foco de atracción junto con las también privadas Ramon Llull y Navarra, las de Barcelona en su conjunto, las de Madrid (las más numerosas contando públicas y privadas), Andalucía o las de las ciudades de Granada, Salamanca y Valencia (públicas), como constata el profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña Jordi Olivella en su informe España como destino de estudiantes universitarios internacionales, actualizado en marzo de 2017. “Los datos indican que los latinoamericanos son un porcentaje más alto en Madrid que en las otras comunidades”, apunta.

Pero hay algo en lo que Maika, de 19 años, deja de ser ejemplo para acercarse a la excepción: ella estudia un grado, uno doble, para ser exactos, en Derecho y Administración de Empresas. Los estudiantes latinoamericanos solo eran el 1,2% del total de matriculados en grados en 2016-2017, según las últimas estadísticas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. El porcentaje sube al 11,79% cuando hablamos de másteres, y al 12,95% en el doctorado. “Tiene su lógica, no es lo mismo desplazarse para cuatros años que para uno”, lo justifica Isabel Durán, vicerrectora de Relaciones Internacionales y Cooperación de la Universidad Complutense de Madrid y presidenta del grupo de trabajo de movilidad de la comisión sectorial de internacionalización de CRUE Universidades. “Los másteres son muy potentes y profesionalizantes en España, y la mayoría son de un curso, cuando en Latinoamérica suelen durar dos; les compensa”, añade.

La farragosa burocracia de homologaciones y llevas y traes para acceder a una carrera en España tampoco es que ayude, precisamente. Sin embargo, los trámites se simplifican cuando llega el máster y es la universidad la que toma las riendas del proceso de admisión. Son “dos galaxias totalmente diferentes”, según el símil de la vicerrectora de proyectos para la internacionalización de la Pompeu Fabra, Isabel Valverde. Ni siquiera una universidad tan internacionalizada como la barcelonesa se escapa del desfase entre grados muy poco poblados por extranjeros y posgrados en los que rondan el 50%. “Si queremos competir en un espacio universitario globalizado, no nos va a quedar más remedio que ponernos al día”, avisa. Lo que se traduce en un convencimiento político y recursos.

Más mayores

Los lazos culturales y económicos, la lengua, el coste de la matrícula y de la vida son bazas del atractivo español

En los grados mandan los estudiantes de la UE, que suman un 44,5% del total de internacionales, mientras que los másteres son latinos, con un 53,2% de presencia: un tercio en Navarra, un 28,4% en Cataluña, un 28,1% en Castilla y León, un 20,3% en Madrid. El catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid Francisco Michavila analiza estos y otros datos del informe ministerial sobre el Sistema universitario español (de 2015-2016, el último publicado) y subraya las diferencias en la edad en la que los jóvenes comunitarios y latinoamericanos hacen un máster en España: un 34% de los primeros, solo cuatro puntos por debajo de los nacionales, lo realizan con menos de 25 años, frente a un 9,3% de los segundos. Aquí la distancia es factor clave, por supuesto, pero también la economía porque, acota Michavila, el porcentaje de estadounidenses y canadienses menores de 25 años haciendo un máster en España es del 24,2%, más próximo a los europeos que a sus vecinos del sur. Que unos tarden menos que otros en decidirse es “una clara diferencia entre zonas más y menos ricas del mundo”, zanja.

Tanto en IE University como en IE Business School, el peso latinoamericano dentro del conjunto de los alumnos internacionales ha bajado porcentualmente en los últimos cinco o seis años, pasando del 25% al 20% en el caso de la escuela de negocios. No porque hayan dejado de venir, puntualiza el decano, Martin Boehm, sino porque cada vez más se amplía el número de nacionalidades en sus aulas. “Los estudiantes de América Latina y Caribe han pasado de ser aproximadamente el 51% al 41%; los europeos casi alcanzan este mismo peso”, coincide en el análisis el profesor Olivella. Los expertos también coinciden en que, pese a todo, España sigue siendo el gran referente educativo para el centro y sur de América. Por los lazos culturales y económicos, la lengua, el coste de la matrícula y de la vida (menor que en Estados Unidos o Reino Unido). “Es la entrada natural al Espacio Europeo de Educación Superior”, lo expresa Gonzalo Redondo de Cardeña, responsable del área internacional de CEU en Latinoamérica.

Los jóvenes de la región llegan, por ejemplo, a la Universidad Complutense de Madrid a cursar un máster en negocios, emprendimiento, comercio y relaciones internacionales, ingeniería informática, de los materiales o de los alimentos, filología, política internacional, turismo, museos y patrimonio, ciencias ambientales y bioquímicas. Otro de sus focos de atención es la Escuela Universitaria Real Madrid–Universidad Europea y su MBA en Dirección de Entidades Deportivas. Fue la opción de Alan Achar, mexicano de 24 años y presidente del Celaya FC, que buscaba ampliar su formación y acudió por recomendación del director general de la escuela, Emilio Butragueño. En IE University hay predilección por los dobles grados, “que no son comunes en Latinoamérica”, según explica Elisa Meléndez, su directora asociada de desarrollo de negocio; y, con permiso del MBA, programa estrella, por los másteres del área de tecnología. “Big data, ciberseguridad o digital business”, enumera Fiorella Gamero, directora ejecutiva para América Latina.

Muchas universidades establecen contactos con sus homólogas del otro lado del Atlántico y son elegidas por sus estudiantes

Prestigio de Derecho

En el máster en Responsabilidad Civil que la costarricense Estefanía Batalla, 26 años, abogada en su país, cursa en la Carlos III los no latinos se cuentan con los dedos de una mano: dos chinas y “una española de Pamplona”. En el que hizo el año pasado, sobre Derecho Privado, en la misma universidad, solo había tres españoles entre una mayoría latina. “España tiene mucho prestigio en Derecho, y el sistema jurídico es parecido al nuestro”, explica. “El interés de los estudiantes iberoamericanos es especialmente significativo en los másteres de Derecho, donde su número ha pasado de 75 a 198 entre 2013-2014 y 2017-2018”, refrenda la Carlos III. El grupo de investigación de Olivella ha encuestado recientemente a jóvenes brasileños sobre España como destino formativo, observando que su atractivo es mucho mayor en ciencias sociales, jurídicas y humanísticas que en las áreas científicas. “Supongo que subyace la idea de que, para una ingeniería o una física, es mejor Estados Unidos o Alemania; en cambio, para una sociología, una historia, una lingüística o un Derecho, España tiene un gran prestigio. Es una cuestión de imagen de país”, expone Olivella.

Formación 'online'

Cuando a principios de marzo de 2018 la UOC abrió oficina en Colombia, la segunda después de la de México, afianzaba lazos con el país en donde cuenta con mayor volumen de estudiantes internacionales. ¿Títulos más demandados? Los másteres en Seguridad de las Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones, en Educación y TIC y en Derechos Humanos, Democracia y Globalización. En el curso 2016-2017, la UNED acogió alrededor de 6.000 estudiantes de nacionalidad extranjera, de los cuales 2.773, aproximadamente un 45%, fue de procedencia latinoamericana, residentes en España o en sus países de origen, según señala su vicerrectora de Estudiantes, María Ángeles González Galán.

Son dos buenos ejemplos de cómo un número creciente de estudiantes internacionales “prefiere acceder a un título español acreditado a través de la educación online”, como dice Conrado Briceño, presidente de la Universidad Europea. “La incorporación de las nuevas tecnologías ha permitido robustecer el sistema de educación universitaria online en España. La tendencia se extiende a Europa, donde se solidifica con éxito. Este modelo, con sus resultados gradualmente más positivos, está poco a poco siendo replicado en Latinoamérica”, reflexiona Gabriel García Prieto, director de Desarrollo Corporativo de UNIR.

Los estudiantes latino­americanos de la UNED, que cuenta con centros asociados en Argentina, Chile, Colombia, México, Perú, Venezuela y Brasil, se decantan más por el grado (un 64% en el curso 2016-2017 frente al 11% que cursó un máster), en Psicología, Derecho y Administración y Dirección de Empresas (ADE). Los de la UNIR (que representan un 31% del total), por el posgrado, sobre todo por los englo­bados en las áreas de conocimiento de economía y empresa, educación, ciencias sociales y tecnología de la información; los MBA son las titulaciones que más demanda generan, junto con aquellas enfocadas a los maestros y las que tratan cuestiones de actualidad como la ciberseguridad o el big data.

Y luego están los flujos de estudiantes que son consecuencia de los lazos que muchas universidades españolas están anudando con sus homólogas del otro lado del Atlántico. Más de 1.500 alumnos dominicanos han pasado por la Escuela de Organización Industrial (EOI) en la última década (340 el curso pasado) becados por su Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología “para convertirse en profesionales capaces de impulsar la economía, la sociedad y la educación en República Dominicana”. Es la alianza más “intensa” de la EOI, que también mantiene acuerdos con instituciones argentinas, peruanas, chilenas, ecuatorianas, mexicanas o colombianas. “Gracias a los importantes acuerdos alcanzados con instituciones públicas y gubernamentales de Perú y Colombia, el curso pasado recibimos a cerca de 50 estudiantes latinoamericanos nuevos para cursar el grado en Arquitectura”, señala CEU Universities, con campus en Madrid, Barcelona y Valencia.

Ampliar horizontes

Las ciencias aplicadas; las ciencias sociales, jurídicas y políticas, y las ciencias económicas y empresariales son las áreas más populares entre los alumnos becados por la Asociación Universitaria Iberoamericana de Postgrado (AUIP) en España. “No es posible inferir que esas sean las más demandadas. Sospecho que es solo una cuestión de oportunidad”, reconoce su director general, Víctor Cruz Cardona. Los 423 estudiantes latinoamericanos que quisieron ampliar horizontes en 2016-2017 gracias a las ayudas de la AUIP eligieron entre aquellas universidades con las que había acuerdo. Las 10 andaluzas, la de Alcalá, Cantabria o las castellano-leonesas (Burgos, León, Salamanca, Valladolid). “La demanda sigue en aumento. La oferta también, afortunadamente”, apostilla Cruz Cardona.

“Los alumnos valoran especialmente los conocimientos de un claustro multidisciplinar que combina la docencia con la actividad profesional en empresas de diversos ámbitos”, comenta Beatriz Mendoza, responsable de Programas Internacionales de EOI. “El interés de los estudiantes latino­americanos por España siempre ha sido alto; sin embargo, el fenómeno de la globalización ha hecho que haya crecido significativamente estos últimos años. Mientras que en 2012-2013 había en torno a 25.000, la cifra ascendió a 35.000 en 2016-2017”, tercia Conrado Briceño, presidente de la Universidad Europea, a tenor de las estadísticas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Diego Eloy Constantino, mexicano de Michoacán, tiene 27 años, una licenciatura en Derecho, una maestría en Justicia Constitucional e interés por la política. Ahora cursa un máster en Gobernanza y Derechos Humanos en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) gracias a una beca de la Fundación Carolina, uno de los grandes referentes cuando se habla de movilidad en Iberoamérica. Su máster es uno de los más demandados junto con el de salud pública de la Universidad Pública de Navarra, el de ingeniería y gestión medioambiental de la Universidad de Castilla-La Mancha y el de comunicación e industrias creativas de la Universidad de Alicante. “La fundación pone un cuidado especial en atender la evolución de las necesidades formativas de Iberoamérica, lo que explica la alta demanda en áreas de salud, infraestructura, finanzas o ciencias jurídicas”, declara su director, Jesús Andreu.