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¡Amnistía curricular! (Máster de Carnaval)

Ahora ya es tarde para deshacer la mascarada con la devolución del máster. Cifuentes es un cadáver político con inercia

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, interviene en la Asamblea de Madrid.

Habrá que asumir, llegados a este punto, la necesidad de decretar la amnistía curricular. Es inevitable. El Gobierno ya estará a estas horas trabajando en ello. Tenemos un problema cuya dimensión real era difícil de intuir. Como sucede con un iceberg, capaz de hacer naufragar al Titanic, desde la superficie no se podía adivinar… pero es bárbaro. Durante años, los políticos se han hecho un currículum más o menos rutilante, pero con el pequeño inconveniente de ser en muchos casos falso. Algunos han corrido ahora a borrar sus delirios de grandeza, otros están de perfil confiando en capear la tormenta sin verse bajo los focos. Así pues, como en el caso de la amnistía fiscal para regularizar a quienes tenían parte de su patrimonio oculto, se trata de dar un plazo para regularizar las mentiras de los CV. Es justo. No se puede perseguir una cabeza, porque habría que cobrarse muchas. El Gobierno, con el consenso de todos los partidos, habrá de activar un plazo de amnistía para borrar las milongas antes de decretar tolerancia cero...

Sí, claro que esto es un esperpento, ¡qué si no! Al modo del Martes de Carnaval de Valle Inclán, pero quizá mejor titularlo Máster de Carnaval. Como en las piezas de Valle, donde la tragedia de la realidad se convierte en un espectáculo ridículo, el lío de los CV es el paroxismo chusco del ruedo ibérico. Lo de Casado, con su Harvard de fin de semana en Aravaca, parece insuperable; pero hay mucho más. Desde titulados virtuales en Matemáticas que al final sólo daban clases particulares a niños, como el secretario de los socialistas en Madrid, a falsos ingenieros como el líder de Podemos en Galicia que al menos ha tenido la decencia de plegar velas. Un secretario de Estado pasó, alehop, de poner Medicina a poner Soltero. En la cuerda van también Cospedal, máster URJC, o Toni Cantó, pedagogo sin Pedagogía. Valle, por cierto, en el diálogo de los enterradores de Luces de Bohemia, pone en boca de uno de ellos: "En España el mérito no se premia. Se premia robar y ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo". Digan que es sólo literatura.

Cifuentes, por demás, es caso aparte. Lo suyo va más allá del esperpento festival de los CV maquillados. Su escándalo está en otra escala de los males españolísimos: sostenella y no enmendalla. Ella pudo librarse del marronazo apelando al Quéseyo y al ¡Viva Cartagena!, como tantos otros con su CV, pero se empecinó en no admitir el bluf. Vanitas vanitatis. Valle Inclán ya intuyó que lo peor aquí siempre está en los delirios del honor. Con la falsificación del acta, Cifuentes se convirtió en cómplice; y de los vericuetos del derecho criminal solo se sale o mal o peor. Por más que el catedrático le regalase el máster como incienso o mirra en la epifanía de los Reyes Magos, su insistencia en sostener que defendió su TFM ha sido un suicidio en diferido, marca de la casa. Eso sí, ni siquiera Soria alcanzó su descaro mintiendo. Y con la mentira, según el viejo proverbio, se puede ir lejos pero no volver. Ahora ya es tarde para deshacer la mascarada con la devolución del máster que no hizo, más allá de los documentos falsos. Cifuentes es un cadáver político con inercia.

Claro que el esperpento de Cifuentes tal vez debería titularse Rajoycientes y Cifuenjoy porque, una vez más, el presidente ha hecho suya la mentira y se ha empeñado en bendecirla bajo la doctrina de “uno de los nuestros”. A Rajoy le puede la lógica de la famiglia aunque en su caso nunca acabe en un duelo de honor sino en un miserable “esa persona de la que usted me habla…”. La ironía de este esperpento es que Rajoy entretanto anda empeñado en proclamar la calidad de la democracia española a propósito de la extradición de Puigdemont. Y sin duda esta farsa de los CV falsos estará contribuyendo a su credibilidad en el exterior. Tanto más tras la ovación dedicada por el PP a Cifuentes en la convención de Sevilla, riéndole la trampa.

En fin, Rajoy sin duda es el presidente adecuado para este esperpento. Ya sólo falta, eso sí, que la humorada de la amnistía curricular acabe por convertirse en realidad. Sería un colofón justo a su trayectoria.

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