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CARTAS AL DIRECTOR

‘Deleznable’ por ‘detestable’

Con mucha frecuencia se está oyendo la palabra “deleznable” cuando lo que quieren expresar realmente es el significado de “detestable”. Me da rabia escuchar y ver cómo quienes incurren en esta grave confusión son precisamente destacados periodistas en programas de gran audiencia. Y lo mismo ocurre con algunos de nuestros ilustres parlamentarios quienes, desde la mismísima tribuna de oradores, se quedan tan frescos después de subrayar y deletrear “de-lez-na-ble” con el significado de “detestable”. “Detestable”, según el Diccionario de la lengua española, significa “abominable, execrable, aborrecible, pésimo”, que es lo que los periodistas y parlamentarios a los que me refiero quieren decir cuando emplean la palabra “deleznable”. “Deleznable” ha de usarse cuando queremos decir que algo es “despreciable” por ser “de poco valor”. Y, en otras acepciones, significa “poco durable, inconsistente, de poca resistencia”, “que se rompe, disgrega o deshace fácilmente”, “que se desliza y resbala con mucha facilidad”. Como se ve, nada que ver con detestable. Esta diferencia también aparece recogida con toda nitidez en otros diccionarios como, por ejemplo, el Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, de Manuel Seco, y en los libros de estilo de periódicos de referencia, como el de EL PAÍS.— Manuel Silva García.Madrid.

 

 

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