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Tener un blog ya no es un crimen en Etiopía (de momento)

Después de casi cuatro años, la fiscalía ha retirado los cargos contra los miembros del colectivo de internautas Zone9. El último en ser liberado ha sido BefeQadu Hailu, tras 544 días en prisión

Los miembros de Zone 9 en una foto de su página de Facebook.
Los miembros de Zone 9 en una foto de su página de Facebook.

Durante el mes de febrero las puertas de las celdas se han abierto en Etiopía. Más de setecientas personas han sido liberadas de un plumazo, todas ellas consideradas por las organizaciones internacionales “presos de conciencia”, y por las autoridades etíopes, “enemigos del Estado”, a menudo condenados o esperando a serlo en virtud de los recovecos de la controvertida ley antiterrorista del país. A pesar de la gravedad de las acusaciones, las autoridades han encontrado un complejo mecanismo de justificaciones para liberarlos, que ha ido desde los indultos masivos hasta la retirada de cargos, pasando por las excarcelaciones, sin demasiados argumentos. Los blogueros del colectivo Zone9 también se han beneficiado del proceso y han visto cómo se retiraban todos los cargos que pesaban contra ellos, casi cuatro años después de la operación que condujo a su detención. Sin embargo, este artefacto propagandístico difícilmente hará olvidar a BefeQadu Hailu el año y medio que pasó en prisión.

Curiosamente, y en contra de lo que ocurre a menudo, en este caso, el gobierno etíope había anunciado previamente, durante el mes de enero, la llegada de este proceso de liberaciones en bloque. Los políticos opositores y los periodistas han copado la atención y sin duda, el comunicador Eskinder Nega ha sido uno de los símbolos. En 2012, este periodista y bloguero Eskinder Nega era condenado a 18 años de prisión, por un artículo en el que exploraba el impacto en Etiopía de las revueltas en el norte de África. El poder consideró que se trataba de una llamada a la insurrección y le aplicó la ley antiterrorista. Por eso, su liberación, siete años después de su arresto, ha sido el momento más simbólico del proceso de liberación.

Tras Nega, el más claro ejemplo de esta nueva política carcelaria son los miembros del colectivo de blogueros Zone9, que en 2014 atrajeron la atención de esa estrategia de mordaza a las voces críticas. Una amplia operación acabó en abril de ese año con seis miembros del colectivo detenidos, junto a otros tres periodistas, todos ellos, acusados de intentar desestabilizar el país. En realidad, el blog que animaba el grupo era uno de los pocos espacios de información crítica con el poder que quedaba en el país.

Los blogueros fueron puestos en libertad poco a poco y BefeQadu Hailu fue el último en abandonar el cautiverio, 544 días después de su arresto. Este joven etíope ha recibido ahora, junto a sus compañeros la noticia de que la fiscalía ha retirado todos los cargos que pesaban sobre ellos. “Hemos recibido la noticia con alivio y la interpretamos como buena porque, al menos, demuestra al mundo que los cargos que se habían presentado contra nosotros tenían motivaciones políticas”, explica. 

BefeQadu Hailu ha estado en el punto de mira de las autoridades etíopes permanentemente, desde aquella detención de 2014. Es difícil dudar de su implicación a favor de la libertad de expresión y del respeto de los derechos humanos en el país. La cárcel no le supuso el escarmiento que las autoridades habían previsto. Y en noviembre de 2016 volvió a exasperar al poder. Se había convertido, de nuevo, en una de las voces críticas del país, de las que conseguían difundir un mensaje. En este caso, BefeQadu Hailu ponía los puntos sobre las íes del estado de emergencia que se había declarado en Etiopía ante la ola de protestas en la región de Oromo. Se intervinieron y se interrumpieron las comunicaciones, se decretaron toques de queda y se dieron potestades a las autoridades para castigar cualquier discurso crítico. Pero, de nuevo, Hailu se mostró crítico con las medidas excepcionales y con la represión de las protestas en Oromia, que a esas alturas ya se habían extendido a otras regiones del país. En noviembre de 2016, volvió a ser arrestado temporalmente.

A nosotros nos han ayudado las campañas en las redes sociales que han servido para dar voz

El bloguero considera que el proceso de liberación de presos políticos del gobierno etíope responde “a la presión y a las protestas públicas que se han desarrollado durante los últimos cuatro años”. Por lo que respecta a colectivo de blogueros del que forma parte, BefeQadu Hailu destaca el papel que ha jugado la movilización internacional: “A nosotros nos han ayudado las campañas en las redes sociales que han servido para dar voz”. A pesar de todo, el activista no cree en la sinceridad de estos movimientos del gobierno o, al menos, no cree que supongan un cambio sustancial en las medidas que adoptan las autoridades. “Solo es un movimiento político para sobrevivir a la presión pública”, sentencia Hailu.

En el grupo de los más de setecientos presos políticos liberados hay opositores y activistas de los derechos humanos, defensores de comunidades como las de Oromia y, sobre todo, periodistas. Ellos han sido los que se han llevado una buena parte de los titulares. Sin embargo, la puesta en libertad de los profesionales de la información no constituye una mejora determinante del estado de la libertad de expresión en Etiopía, siempre en la picota de las organizaciones internacionales. “Es cierto”, reconoce BefeQadu Hailu, “que el estado de la libertad de expresión parece más relajado actualmente, pero no hay que confiarse. Eso no significa nada definitivo. La libertad de expresión necesita una larga trayectoria y un ejemplo prolongado en el tiempo. No se puede mejorar de la noche a la mañana, solo porque se libere a los periodistas encarcelados. Hay que construir un sistema que garantice el respeto y que haga que la libertad de expresión, de alguna manera, se institucionalice”.

Incluso el proceso de retirada de los cargos ha sido un tanto tumultuoso porque en medio de la libertad definitiva de los activistas se ha colado un sorprendente fallo burocrático. El pasado 14 de febrero BefeQadu Hailu y uno de sus compañeros recibieron la noticia de que la fiscalía había retirado los cargos, un tercer compañero implicado en el mismo proceso, Atnafu Berhane, debería haber sido exonerado también, pero su identidad aparecía confundida en los documentos oficiales. Tuvo que esperar hasta el pasado 27 de febrero, después de retrasos y noticias contradictorias, para que oficialmente se formalizase el levantamiento de las acusaciones.

En todo caso, BefeQadu Hailu no ha dudado sobre su intención de seguir blogueando, casualmente como ya había hecho después de su liberación en diciembre de 2015. Una decisión que no ha cambiado el acoso al que ha sido sometido desde entonces. “Seguiré contando en todo momento, siempre que tenga algo que decir y que escribir. La libertad de expresión es algo a lo que no estoy dispuesto a renunciar”. BefeQadu reconoce que el blog colectivo de Zone9 está “un poco estancado últimamente”. Y justifica esta reducción de la actividad, porque los miembros del grupo “han estado muy ocupados con el activismo por los derechos humanos”. Sin embargo, él mantiene su propia bitácora y es en ella y en otros medios de comunicación digitales en los que sigue reivindicando la necesidad de luchar por el respeto a los derechos fundamentales en Etiopía. Una de sus últimas acciones, desafiando cualquier riesgo de un castigo por parte de las autoridades, ha sido precisamente un vídeo de una entrevista al periodista excarcelado, Eskinder Nega, que supone una auténtica declaración de intenciones a favor de la libertad de expresión por ambas partes.

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