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Corta con las relaciones tóxicas en San Valentín

La campaña ‘No soy yo, eres tú’ de ONU Medioambiente invita a romper con el plástico en la fiesta de los enamorados

Esta relación no está funcionando. Y, como todas las situaciones tóxicas, ha llegado el momento de acabar con ella. ¿Y qué mejor ocasión que la fiesta de los enamorados? La campaña No soy yo, eres tú lanzada por ONU Medioambiente con ocasión de San Valentín invita a cortar de una vez con el plástico. La ruptura, sin embargo, no tiene porqué ser traumática, ya que un nuevo amor se divisa al horizonte.

“Hay algo que tengo que decirte. Esta relación no es buena para mí. Estoy rompiendo contigo”, dice una mujer sentada en una cafetería, al borde de las lágrimas. Al otro lado de la mesa, varios objetos de plástico escuchan sus palabras. De repente, la angustia de su voz deja paso al reproche. “No es mi culpa, eres tú”.

Fotograma tras fotograma, la mujer admite que había llegado a desarrollar una verdadera dependencia del plástico. “Siempre estuviste allí para mí”, cuenta mientras recuerda las botellas de agua que le acompañaron mientras practicaba deporte o los envoltorios desechables a la salida del supermercado. “Pero no me había dado cuenta del daño que causabas”. Y zanja: “Me estabas sofocando. Ya no somos compatibles”. Pero esto no es todo. La protagonista del vídeo ya ha encontrado un nuevo amor: una botella reutilizable.

“Nuestro amor por el plástico de usar y tirar tiene un efecto secundario tóxico”, explica Erik Solheim, director de ONU Medioambiente, en una nota enviada a los medios. “Este día de San Valentín pedimos a la gente que corte con las botellas desechables, pajitas, herramientas y bolsas y que se comprometan contra el desperdicio de plástico”.

Vecinos de Watamu (Kenia) participan en la limpieza de la playa.
Vecinos de Watamu (Kenia) participan en la limpieza de la playa.

La última Asamblea de Naciones Unidas sobre Medioambiente, celebrada el pasado mes de diciembre en Nairobi (Kenia), abrió el debate para lograr un acuerdo internacional parecido al que se firmó en París en 2015 contra el cambio climático para coordinar los esfuerzos de los distintos países y decir basta al plástico. La cumbre cerró con la firma de una declaración ministerial —la primera de este tipo— para aumentar la investigación y fomentar la elaboración, la recopilación y la utilización de datos científicos sobre la contaminación en todas sus formas, un fenómeno que cada año causa casi una de cada cuatro muertes alrededor del mundo, es decir, 12,6 millones de víctimas.

Se estima que cada año se vierten unas ocho millones de toneladas de plástico en los océanos, el equivalente a un camión entero cargado con desechos cada minuto. Se trata sobre todo de colillas de cigarros, contenedores para comida y bebida y bolsas de plástico. Las consecuencias son letales: un 15% de las especies marinas están en peligro, el plástico entra en la cadena alimentaria humana a través del consumo de pescado o del agua que bebemos y la economía de las zonas costeras también se ve amenazada. De continuar así, en 2050 habrá más plástico que peces en los océanos, advierte Naciones Unidas. Para evitarlo, la organización lanzó el pasado mes de febrero la campaña #CleanSeas, que busca el compromiso de la sociedad en su conjunto, desde los Gobiernos al sector privado, pasando por los ciudadanos.

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