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Alemania al estilo europeo

La Gran Coalición pactada entre Merkel y Schulz es buena noticia para Europa

"Margela Schurkel": un fotomontaje de Merkel y Schulz en un autobús del carnaval.
"Margela Schurkel": un fotomontaje de Merkel y Schulz en un autobús del carnaval. AFP

Claro que tienen razón todos los analistas inmediatistas, menospreciativos, pesimistas y tristones.

Por supuesto que la groko, nueva Gran Coalición democristiana/socialdemócrata alemana, lo es de partidos en declive, pero no, enmiendo, de perdedores.

Por supuesto que dejar de tenor de la oposición al populismo de Alternativa para Alemania es un riesgo. Pero eso no es darle el monopolio de la protesta. ¿O es que no existe la paleoizquierda de Die Linke, ni los Verdes, ni los liberales? ¿O es que los comentaristas seducidos por todos esos les dan valor cero? ¿O es que el banco opositor está dando a Marine Le Pen dividendos en Francia?

Por supuesto que un matrimonio de consortes debilitados puede acabar siendo un matrimonio débil. Pero ¿dónde está escrito que eso deba ser inequívocamente así?

Por supuesto que el himeneo puede incluso no llegar a consumarse, denigrado por los notables de la CDU o boicoteado por los jusos del SPD. Pero deberán demostrarnos que albergan mejor opción para su país. Y también para toda Europa.

Vengan conmigo y remen a contracorriente. Comprueben que la tormentosa alianza de los partidos de Angela Merkel y Martin Schulz, áspera y cruel, ha cristalizado también algunas de las mejores virtudes del estilo europeo.

Como la seriedad programática plasmada en 177 detalladas páginas, por la que ni los alemanes ni nadie puede llevarse a engaño.

Como la grandeza de la sólida Merkel realizando “dolorosas concesiones” no solo para revalidar su cargo (¿quién prefiere perderlo gratis?), sino para responder al deseo de estabilidad del electorado y evitar gobiernos en minoría de escaso caché en la República Federal.

Como la coherencia del impetuoso Schulz, que tras equivocarse tres veces (no hizo campaña europeísta a lo Macron para septiembre, incumplió su promesa de impedir otra groko, regateó el cargo a su amigo Sigmar Gabriel) dimite de ministro y de jefe del SPD. ¿Cuántos comentaristas dimitimos tras errar tres análisis?

Como el bello programa europeísta que han pactado. Para los insoportables casandraes escaso; para los pacatos, demasiado. ¿Sirve o no a todos los que desean más y mejor Europa? Si sirve, y es que sí, menos paparruchas.

 

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