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“No es noche para reivindicar”: la polémica en los Premios Goya empezó en la alfombra roja

Los comentarios de Arturo Valls y Miguel Ángel Muñoz, que pedían más cine y menos reivindicaciones, despertaron las reacciones en redes antes de que empezase la gala

FOTO: Las redes han criticado los comentarios de Valls y Muñoz, tachándolos de insensibles en un año en el que las reivindicaciones son más fuertes que nunca en la industria del cine. / VÍDEO: Declaraciones de Antonio de la Torre.

"Yo creo que no es una noche para reivindicar, sino para disfrutar la fiesta del cine español y para sonreír", afirmó el actor Miguel Ángel Muñoz durante una de las breves entrevistas que concedió a Europa Press en la alfombra roja de los Premios Goya 2018. Concidía en su discurso con el actor y presentador Arturo Valls, que en declaraciones a la misma agencia opinó lo siguiente: "Creo que no, me gustaría que se hablara más de cine y de los problemas que tiene el cine, no me parece el escaparate para tratar otros temas. [...] Pero no marear con otros temas, porque al final se desvirtúan los mensajes y los discursos, hay otros sitios para reivindicar ese tipo de cosas".

Las declaraciones (que respondían a una pregunta del reportero sobre si era una noche para reivindicar o no) son arriesgadas en un año en que el cine está más concienciado que nunca con la igualdad y en el que los Globos de Oro fueron auténtica reivindicación, con todas sus actrices (excepto una) vestidas de negro para señalar su apoyo a la campaña #TimesUp.

Curiosamente, sobre la misma alfombra la actriz Leticia Dolera –que para esta gala de los Goya ha promovido la campaña Más Mujeres– manifestaba ante las cámaras una posición radicalmente contraria: "Todos los días son de reivindicación hasta que consigamos una sociedad igualitaria". La actriz quiso, además, convertir lo que se ha convertido ya en un lugar común y cansino en este tipo de galas (que a las actrices se les pregunte por su atuendo) en otro momento de reivindicación y explicó que su estilismo, con pantalón y zapatos planos, quería transmitir el mensaje de que "puedes ir elegante y sentirte guapa en un evento importante con pantalones y zapato plano, no eres ni más ni menos femenina ni más ni menos mujer". 

La disyuntiva de diversión/reivindicación en los Goya se repite cada año, pero desde hace unos quince años lleva ganando la segunda. Esto sucede desde la célebre gala de 2003, en la que el mensaje No a la guerra fue lo más recordado de la noche, a discursos demoledores como el de Candela Peña en 2013 tras recoger su Goya por Una pistola en cada mano. "Hace tres años que no trabajaba, en estos tres años he visto morir a mi padre en un hospital público donde no había mantas para taparlo ni agua para darle de beber... Ha salido de mis entrañas un niño al que no sé qué educación pública le espera y he visto cómo la gente se mata por no tener casas". El aplauso de los compañeros fue atronador.

Por ahora, las redes han criticado los comentarios de Valls y Muñoz, tachándolos de insensibles en un año en el que las reivindicaciones son más fuertes que nunca en la industria del cine.

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