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Algunas preguntas para los electores

Este mundo tan complejo y amenazante reclama para la presidencia de México un perfil humano que conozca y asuma las grandes transformaciones que se han impulsado durante décadas, sin inventar soluciones falsas o simples

Algunas preguntas para los electores

Dado el profundo cambio en el contexto nacional e internacional, como expresidente no estoy en aptitud de ofrecer consejos ni hacer recomendaciones de campaña ni propuestas de gobierno a los precandidatos a la presidencia de la República. De allí que haya encontrado en el debate público una serie de preguntas, ordenadas alrededor de cuatro grandes temas, de lo que podría ser parte de la agenda de los electores mexicanos para su desahogo por parte de los candidatos. Son preguntas que podrían estar en boca de al menos un sector de lectores informados, como lo están cada vez en mayor medida los de hoy, gracias a las nuevas formas de conversación pública propiciadas por el desarrollo de las técnicas de información y comunicación. Las preguntas, algunas sencillas y otras más complejas, son un reflejo de lo complicado del mundo en el que vivimos y en consecuencia muestran la exigencia de un perfil muy completo para poder responderlas a los electores:

I. Soberanía y justicia

1. Si muchas de las disputas nacionales han tenido y tienen su origen más allá de nuestras fronteras, en un contexto internacional, el de hoy, agobiado por grados de confusión, temor e incertidumbre desconocidos en varias generaciones, ¿continuarán algunos de los aspirantes atados al localismo y al simplismo, o asumirán finalmente que a lo largo de su historia y por su ubicación geográfica, en México la política siempre ha sido y seguirá siendo geopolítica?

2. ¿Se contará con información para ubicar el origen de numerosas disputas por el poder dentro de México, en hechos que tiene lugar más allá de nuestras fronteras? ¿Cómo proponen prepararse para las quiebras sistémicas y la próxima crisis mundial que nos golpeará de manera inesperada?

3. ¿Cómo enfrentar en el ámbito diplomático los cambios en nuestro vecino del norte?, ¿cómo aprovechar el rompimiento en Estados Unidos entre el grupo más poderoso y antes dominante de las organizaciones financieras (los grandes bancos y sus compañías) y los nuevos, grandes conglomerados financieros, industriales y comerciales?, ¿cómo jugar con la repercusión de este rompimiento en la polarización crítica de las fuerzas políticas en Estados Unidos y en la fragmentación de la estructura partidista de ese país? ¿Cómo hacerlo con la consiguiente división del Partido Republicano y el Partido Demócrata, cada uno en dos partes, lo que llevó a las luchas encarnizadas por las nominaciones a las candidaturas presidenciales en ese país durante 2016? ¿Cómo enfrentar desde México el resurgimiento del racismo blanco y su expresión en el nacionalismo económico y el proteccionismo en las mentalidades y prácticas de los nuevos poderes políticos estadounidenses? ¿Quién de los precandidatos mexicanos tiene idea de cómo actuar en los centros regionales estratégicos de poder, como son los distritos de la Reserva Federal en Nueva York, Atlanta, Chicago, Dallas-Houston, San Francisco? ¿Cómo proponen reestructurar en estas nuevas condiciones un Estado mexicano fuerte, respetado en el ámbito internacional con políticas que permitan construir espacios internacionales de influencia y consideración? ¿Valoran nuestros aspirantes a la presidencia la importancia para México de los migrantes mexicanos y sobre todo de los llamados dreamers?

4. ¿Seguirá el debate electoral anclado como desde hace 30 años al falso dilema neolioberalismo-populismo? ¿En todo caso se le dará sentido a ese debate precisando que el neoliberalismo deja a la ciudadanía desarticulada en una sociedad disminuida y a merced de los abusos del mercado? ¿Y que el populismo arrasa las iniciativas ciudadanas con sus métodos clientelares de control social y a través de los abusos de gobiernos que se atribuyen la potestad de organizar las fuerzas sociales, en una especie de socialismo de Estado?

5. ¿Habrá una propuesta de combate a la injusticia basada en la liberación de las fuerzas sociales necesarias para la producción, el desarrollo incluyente y la equidad, con miras a recuperar el legado histórico del liberalismo y la justicia en una nueva etapa del liberalismo social? ¿Se comprometerá algún partido o candidato a propiciar espacios para la construcción de bases sociales participativas, conscientes y autónomas, capaces de sostener una lucha de posiciones, y el desarrollo de un cuerpo de ideas que permita fundar una nueva hegemonía de justicia y soberanía?

¿Seguirá el debate anclado al falso dilema neoliberalismo-populismo como desde hace 30 años?

6. ¿Permitirán las campañas desarrollar capacidades de comprensión del reto internacional, así como de discusión de las estrategias para enfrentarlo a esta hora de la crisis de la globalización de la economía y la concentración del capital financiero mundial, con las nuevas distorsiones impuestas a estos procesos por la actual presidencia disruptiva de Estados Unidos?

7. En estas condiciones, definidas por factores geopolíticos, ¿cuáles son las propuestas para la preservación de la República y la reivindicación de los intereses nacionales que entraña hoy el concepto de soberanía?

II. Prosperidad incluyente

8. Frente a la crisis sistémica de la economía mundial iniciada en 2008 y que ha provocado la Gran Recesión y una injusta e inestable solución, ¿cómo proponen los aspirantes proteger a México de la caída libre de ese sistema y de su incapacidad de reformarse? ¿Cómo protegernos de las condiciones que llevan a una explosión del riesgo con incertidumbre absoluta, y que dificultan trazar un nuevo curso, una nueva ruta?

9. Y si esa crisis es cíclica pero, como se afirma, puede ser histórica por sus efectos trascendentes e irreversibles, ¿qué acciones proponen los aspirantes para proteger a la economía mexicana y colocarla en una senda diferente de prosperidad creciente e incluyente, con un compromiso explícito de protección del medio ambiente? ¿Cómo actuar en la nueva realidad dominada por el capital financiero internacional, inherentemente inestable, y ante la nueva hegemonía de China, hasta ahora estable?

10. Y ante el cambio tecnológico y la robotización del trabajo en el proceso productivo, ¿cómo responderían los candidatos en sus plataformas ante el creciente número de trabajadores capaces cuyo horizonte es el subempleo y el desempleo?, ¿cómo utilizar consciente y, resueltamente —y cómo usar para los intereses nacionales— las nuevas posiciones estratégicas tanto industriales como técnicas? ¿Cómo proponen los hoy precandidatos propiciar que se organicen los nuevos trabajadores en defensa de sus intereses, ya que en ese horizonte solo serían como pequeños productores, similares a los antiguos artesanos, además de que tampoco podrían convertirse en capitalistas pues no podrían acumular capital? ¿qué respuestas han pensado para estas nuevas legiones de “autoempleados” o de “trabajadores contingentes”, no permanentes, de la economía, llamados gig, o sea, de chambas no fijas? ¿Han pensado en construir opciones para y con las dos nuevas clases trabajadoras ya en gestación?

11. En el marco de una economía con perspectivas de crecimiento alto y sostenido gracias a las grandes reformas emprendidas por el actual gobierno de México, aunque en un ambiente políticamente polarizado y socialmente crispado por la inseguridad y los reclamos por rendición de cuentas y transparencia, ¿ofrece algún candidato fórmulas o salidas alternativas para alentar en el corto plazo el dinamismo económico, más allá de las conocidas del neoliberalismo y el populismo? ¿proponen alguna vía práctica para reducir nuestras desigualdades tan abismales como inaceptables? ¿Continuarán las políticas sociales que sólo promueven la dependencia en la ayuda oficial? ¿o promoverán más clientelismo dependiente de la mano personal, exclusiva y directa de los profetas de las soluciones sin esfuerzo?

III. Democracia disminuida

12. La democracia mexicana se ha enredado. Se habla de una democracia de baja calidad y excesivamente costosa. ¿Entre quienes buscan el voto existe un compromiso explícito, detallado y documentado para revertir nuestros enredos democráticos? ¿Las propuestas son realmente para atacar el origen del problema o meros paliativos discursivos para neutralizar, avivar o acompañar el enojo del electorado para usarlo contra el rival?

13. ¿Con cuál definición de democracia está comprometido cada aspirante? ¿Del pueblo, por el pueblo y para el pueblo? ¿Democracia de un solo dirigente?¿Plebiscitaria, propiedad del líder populista? ¿O participativa tanto como representativa? Pues como bien se ha señalado “la democracia no produce por sí sola, una forma justa de vivir. Son las formas justas de vivir las que producen democracia”.

14. ¿Cuál es la propuesta de los precandidatos para jóvenes y mujeres? ¿Cómo convertir la ambición y el idealismo rebelde de los jóvenes en ciudadanos participativos y organizados? ¿Cómo generar para las mujeres salarios justos y equitativos que erradique la pobreza con perspectiva de género, se combata la violencia que se ejerce en su contra, lo mismo en el hogar que en la calle o el centro de trabajo, y se fomente su participación en todos los ámbitos de discusión y transformación y reconocer así su renovada confianza en sí mismas? ¿Cómo ampliar los espacios de participación de jóvenes y mujeres para contribuir a la transformación de su entorno inmediato y convertir la utopía de hoy en la realidad de mañana?

¿Cómo convertir la ambición y el idealismo rebelde de los jóvenes en ciudadanos participativos?

15. ¿Cómo van a orientar su descontento, estimularlos a pensar estratégicamente, a debatir en la diversidad y a participar de manera organizada y consciente? ¿cómo encauzar sus frustraciones y decepción para transformar el campo de lo posible en el terreno de lo deseable?

16. ¿Y que proponen hacer para revertir la violencia y los efectos corrosivos de la inseguridad?, ¿y frente al narcotráfico que amenaza la esencia misma de la soberanía y del Estado, entendido este como el que “en un territorio reclama para sí el monopolio en el uso legítimo de la fuerza”? ¿y con la falta de confianza en las fuerzas públicas y los sistemas de justicia? ¿Las propuestas de los candidatos permiten enfrentar la desintegración del tejido social que se registra en amplias zonas del país, producto del efecto combinado de políticas clientelares o focalizadas que atractivo de la impunidad?

IV. Intelectuales orgánicos y equipo

17. ¿Quiénes son sus “intelectuales orgánicos”?, ¿son realmente intelectuales dispuestos a “dudar de las verdades supuestas y convenientes, y a saber la verdad a fondo”, o son solo aquellos que nos proporcionan historietas en lugar de la historia profesional?, ¿son intelectuales que promueven estereotipos y “hechos alternativos” (auténticos enemigos de la verdad), incapaces de una comprensión seria y profunda de la historia nacional e internacional? ¿Evitarán a los intelectuales que promueven “mala historia” y derivan de ella “mala política”?

18. ¿Qué papel juegan nuestras culturas en estas causas, tanto nuestras culturas milenarias como la generación cultural del país en todas las épocas hasta hoy?, ¿qué hacer para afirmar estas fortalezas nacionales?

¿Cómo proponen convertir la grave crisis cultural que atravesamos para impedir la desesperanza que da paso a la decadencia, y en su lugar promover nuevos valores de esperanza y fortaleza?

19. ¿Surgirán formas de monitoreo público para someter las afirmaciones de los candidatos a análisis de veracidad o se asumirán como verdades incontrovertibles? ¿Se extenderá la práctica que empieza a ejercitarse en nuestros medios para medir la viabilidad económica, social y legal de las promesas de los candidatos?

20. ¿Con quiénes piensa gobernar cada candidato? ¿Estarán dispuestos a apoyarse “en hombros de gigantes para ver más lejos”? ¿cuál es el equipo verdadero, y no aquel que se presenta como mera fachada para engañar a los votantes? ¿Serán los mejor preparados, honestos, con experiencia práctica y conocimiento de la historia? ¿o serán los incondicionales cuya única cualidad es la de que se han sometido al líder y por lo tanto los considera los únicos “ilustrados y buenos”? ¿Tienen “una larga experiencia de las cosas actuales y una continua lectura de las antiguas”? ¿han estudiado la historia y saben aplicar en la práctica ese conocimiento? ¿saben de la ciencia, las artes? ¿Se han preparado para los golpes de “fortuna”, inesperados y adversos?

Estas y otras preguntas conducentes e informadas podrían hacerse a quienes aspiran a gobernarnos. Este mundo tan complejo y amenazante, en una realidad mexicana tan crispada, reclama un perfil humano que conozca y asuma las grandes transformaciones que los mexicanos han impulsado durante décadas, capaz de consolidar lo que sí funciona e instrumentar innovaciones ante los nuevos retos, sin inventar soluciones falsas o simples, con estabilidad emocional, amplia experiencia internacional, profunda preparación, larga y diversificada trayectoria en el servicio público, verdadera vocación de servir, honestidad probada, conocimiento de la historia, con autocontrol, vigor, autodisciplina y buena fe, así como sincera capacidad de autocrítica y de identificarse, no con los enojos, sino con las sentidas y profundas aspiraciones de los ciudadanos para convertirlas en realidades. Es la hora de ofrecerle al electorado respuestas sin engaños, y un auténtico compromiso con la soberanía y la justicia del pueblo mexicano.

Carlos Salinas de Gortari fue presidente de México entre 1988 y 1994.

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