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Agnelli, el ‘playboy’ vanidoso que reinventó Fiat

Al cumplirse 15 años de su muerte, un documental recorre las luces y las sombras de la vida del hombre que se convirtió en símbolo de Italia

Gianni Agnell posa en Milán en 1999, cuando tenía 78 años.
Gianni Agnell posa en Milán en 1999, cuando tenía 78 años.Cordon Press

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La figura Gianni Agnelli, el rey sin corona de la república italiana, el hombre que reinventó el imperio Fiat, el empresario más poderoso de la Italia del siglo XX, el heredero con una intensa vida privada, siempre al límite y plagada de claroscuros, el 'príncipe' amante de los excesos que vio en el poder y el glamur sus mejores aliados, siempre ha resultado fascinante. Cuando se cumplen 15 años de su muerte, se ha estrenado en Italia –en el canal de televisión Sky Atlantic–un documental, producido por HBO y dirigido por Nick Hooker, que recorre las luces y las sombras de su vida de mito.

Es un retrato realista, íntimo y osado, sofisticado y trágico a la vez, como la propia vida de l'Avvocato (el abogado), como se le conocía. El reflejo de un personaje marcado por la fatalidad –su padre Edoardo murió en un accidente de avión cuando él tenía 15 años y su hijo, Edoardo, se suicidó lanzándose desde un puente–, heredero de un imperio que bajo su mando salió de las fronteras italianas y se convirtió en la multinacional automovilística que es hoy; un hombre vital, irónico, seductor , impetuoso y arrollador.

El documental, que no necesita otro título que el apellido más famoso de Italia, Agnelli, va desgranando la frenética historia del empresario a través de imágenes y anécdotas inéditas, testimonios de amigos, amantes, colaboradores cercanos e incluso de sus rivales. Comienza con un joven Agnelli sin otro quehacer que disfrutar de la vida, conducir coches de lujo, navegar en veleros de día y de noche, practicar deportes extremos en los Alpes o volar en helicóptero a los mejores hoteles de la Costa Azul. Al mismo tiempo, de fondo, se percibe también la transformación del país después de la II Guerra Mundial, desde el 'milagro económico' de la década de los 50 a los años de plomo de finales de los 70, donde la Fiat jugó un papel crucial.

Jackie Kennedy durante el verano de 1962 con un grupo de amigos, entre ellos Gianni Agnelli (a su izquierda).
Jackie Kennedy durante el verano de 1962 con un grupo de amigos, entre ellos Gianni Agnelli (a su izquierda).Cordon Press

O la Italia de los años 60, rendida a una Anita Ekberg que se había convertido en un mito mundial después del baño en la Fontana de Trevi en La dolce vita de Federico Fellini. La mujer más deseada del globo no podía quedarse fuera del alcance del ambicioso Gianni Agnelli. Fue una de sus conquistas más célebres. “Sabíamos que estaba en el Grand Hotel con Anita y que nunca cerraba la puerta. Así que entramos, la habitación estaba en penumbra, había música de fondo y Anita y él estaban en la cama desnudos", cuenta en la cinta la actriz estadounidense y amiga de la pareja Jackie Rogers y continúa el relato para ilustrar el excesivo carácter de l' avvocato: “Ella tuvo una crisis histérica, se levantó y nos echó a gritos de la habitación, respirando con ese pecho enorme que se movía arriba y abajo. Pero lo mejor fue al día siguiente, cuando Gianni me llamó para decirme que se había divertido y que nuestra sorpresa le había gustado muchísimo”.

Cuando tuvo lugar esta escena, Gianni ya estaba casado con Marella Caracciolo, la mujer con la que compartió la mayor parte de su vida, hasta su muerte en 2003. Aunque para él, el matrimonio nunca fue un impedimento para dar rienda suelta a su faceta de playboy incorregible. Otro de los nombres que siempre ha sonado con fuerza en el elenco de sus conquistas y amantes es el de Jackie Kennedy, aunque hasta ahora solo es un rumor que nunca se ha podido confirmar. "No sé, de verdad, no lo sé", cuenta en el vídeo una de sus hermanas, Maria Sole, “Pero no me sorprendería”, añade.

Con Gianni Agnelli, único, pero también presumido y fanfarrón, todo era posible. Fue el “hombre que inventó la vanidad”, cuenta un viejo compañero de juergas y regatas. “Adoraba ser Gianni Agnelli, admirado e imitado por todo el mundo", confiesa su amiga Marina Branca.

Gianni Agnelli junto a Silvio Berlusconi, en Roma en 1999.
Gianni Agnelli junto a Silvio Berlusconi, en Roma en 1999.Cordon Press

Uno de los pasajes más sombríos de su vida fue su historia familiar y la turbulenta relación con sus hijos, que vieron en él la figura de un padre lejano. “Pienso que fue un abuelo maravilloso, pero no hubiera querido ser hijo suyo” revela en la pantalla su nieto Lapo Elkan, el actual verso suelto de la estirpe Agnelli, a menudo involucrado en escándalos de sexo y adicciones.

Carlo De Benedetti, socio de Gianni y consejero delegado de la Fiat cuenta una anécdota esclarecedora sobre su faceta de padre. “Estaba con el Avvocato, cuando de forma inesperada se abrió la puerta y apareció su hija Margherita con el pelo cortado al cero. Agnelli la miró y le preguntó: 'Pero, ¿qué has hecho?' Y ella le respondió: 'Al menos te has percatado de mí'. El gran empresario murió dos años después del suicidio de su único hijo varón, Edoardo, el 24 de enero de 2003. El documental que lo recuerda a los 15 años su desaparición se abre con una frase alegórica: “Gianni Agnelli se convirtió en el símbolo de lo que Italia era capaz de hacer, el símbolo del renacimiento italiano”.

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