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CRONICAS CAVERNÍCOLAS (II)

Diccionario indepe-español

Las lágrimas de Pilar Rahola en TV3 exigen un manual para comprender el soberanismo

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Me sorprendí a mí mismo bostezando de madrugada cuando Pilar Rahola, rubia platino, pañuelo amarillo de boyscout, ególatra-idólatra, se puso a llorar en un debate sin debate que había en TV3. FAQS, se llama. Y podía llamarse FUCKS a cuenta de las obscenidades nacionalistas que contiene, pero Rahola optó por la vía sentimental de los lagrimones. Era la manera de evocar el cautiverio de los Jordis y de Oriol en estas fechas tan señaladas. Y de exponer a la audiencia las dolorosas navidades que les aguardan, sin haber cometido otro delito que la lucha por la libertad. "Vaya mierda de democracia es ésta", percutía la matrona mediática del soberanismo.

Lloraba Rahola y bostezaba un servidor. Pero asumí entonces que mi insensibilidad hacia el manantial lacrimógeno de la mater dolorosa seguramente procedía de la incomprensión. Y me propuse indagar en el lenguaje indepe para hacer pedagogía de la diferencia semántica, iniciando un diccionario que puede ayudar mucho a la aceptación del soberanismo. ¿Por qué no? Ya decía o concedía Rahola que tenía amigos no independentistas, situándose en el plano de los homófobos que como prueba de su tolerancia reconocen incluso tener amigos gays. Glosario alfabético.

Azufre: Líquido amniótico del Partido Popular.

Carlista: Partidario de Carles Puigdemont. Borbón y cuenta nueva.

Constitución: Versión española y anticatalanista de los Protocolos de los sabios de Sión. Manual de torturas la Santa Inquisición. Espacio dictatorial entre el paralelo 154 y el paralelo 156.

Democracia: Simulacro o sistema imitativo que confunde la separación de poderes, neutraliza la oposición y perpetra plebiscitos con las urnas llenas traídas de casa.

Español: Arcaico idioma de matriz latina que todavía sobrevive clandestinamente en algunos lugares de Barcelona, muy especialmente en barrios habitados por latinoamericanos. Criatura prehistórica y montaraz que se desarrolla en el límite de Los Monegros y de la frontera natural del Ebro. Fascista.

Exiliado: En sentido general, turista. Y en sentido más concreto, turista que practica el senderismo en los bosques de Flandes.

Facha: El otro.

Fascista: Término antitético y antónimo de independentista. Puede usarse también en sentido llano para llamar la atención del camarero. Español.

Franquista: Peatón.

Héroe: Fugitivo de melena lacia. Delincuente poco común. Titular de una cuenta corriente en Andorra.

Holograma: Dimensión extracorpórea que otorga el don de la ubicuidad. Placebo de aparición mariana (y marianista, definida ésta última en el plasma).

Huelga general: En general, una huelga organizada por la propia Administración.

Indepe:  Apócope mental de independentista.

Mosso d’esquadra: Interventor electoral.

Preso político: Pacifista que pisotea el coche de la Guardia Civil. Filántropo de ademanes eclesiásticos que organiza los golpes de Estado  de seda y encaje, eludiendo expresiones como “sesientencoño”.

Republicano: Protagonista de una canción de Julio Iglesias, en cuyo estribillo se le define a grandes rasgos: “Y es que yo amo la vida y amo el amor. Soy un truhán, soy un señor, algo bohemio y soñador”.

Revolucionario: Sujeto adinerado y aburguesado con mala conciencia que por tales razones -las tres- vota a las CUP.

Rivera: Arroyo, pequeño caudal. Delfín de Aznar. Primo de.

Rufián: Persona sin honor, perversa, despreciable (Es la primera definición que aparece en el diccionario de la RAE. La segunda, mírenla ustedes. Y aténganse a las represalias).

Socialista: Especie protegida que resiste a su extinción pinchándose obstinadamente con las espinas de las rosas. Traidor españolista. Quimera.

Tribunal Supremo: Organismo conspirador de magistrados liberticidas a quienes Mariano Rajoy extorsiona a cambio de entradas para el Real Madrid.

Unión Europea:  Hiperestructura burocrático-coercitiva que amenaza los pueblos y las identidades con procedimientos tan curiosos como la supresión de fronteras, la moneda común y la cesión de soberanía. En la URSS esto no pasaba.

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