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Bulos hasta en el kebab

El rechazo del Europarlamento a permitir fosfatos en la carne de este plato lleva a la prensa a publicar que la institución podría vetar su consumo

Un hombre prepara un kebab en Viena.

La Unión Europea no prohibirá el consumo de kebabs. Lo que no está tan claro es si cambiará o no su actual sabor. El rechazo del Parlamento Europeo a una propuesta de la Comisión para permitir el uso de fosfatos en la carne de kebab, una utilización que ya estaba prohibida de forma genérica en la UE, ha derivado en el bulo de que Bruselas podría vetar el consumo de los populares döner kebabs, difundido por varios medios de comunicación. Sin embargo, las excepciones a la utilización de estos fosfatos son tan amplias que los productores de la carne para kebabs afirman que ya los usan. Por eso, según protestan, si son prohibidos explícitamente, su sabor y su textura cambiarán.

El pasado martes, los eurodiputados de la comisión de salud del Parlamento Europeo rechazaron la propuesta de la Comisión de autorizar el uso de ácido fosfórico, fosfatos y polifosfatos (E 338-452) en la carne para kebabs —ternera, cordero o pollo—, unos aditivos que se utilizan para retener el agua de la carne y mantener su sabor, pero que plantean, según consideran, “graves preocupaciones respecto al impacto sanitario”.

El rechazo del Europarlamento a la utilización de estos aditivos debe pasar todavía por el pleno de la Eurocámara, aunque un portavoz de la institución asegura que la intención del pleno es “revalidar la decisión de la comisión de salud”. Según los eurodiputados, hay estudios que vinculan el consumo de fosfatos con el aumento de sufrir una enfermedad cardiovascular. No obstante, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) descarta este riesgo, aunque evaluará nuevamente los peligros que suponen el consumo de estos aditivos.

La posibilidad de que la Eurocámara mantenga el veto a los fosfatos en los kebabs generó una inmediata reacción del sector, especialmente en Alemania. Los empresarios aseguran que los aditivos E 338-452 son imprescindibles para mantener la carne con su sabor actual, lo que sugiere que ya los emplean. Esta reacción, sumada a la noticia de la prohibición del Europarlamento, llevó a muchos medios a lanzar el titular “La Unión Europea podría prohibir el consumo de kebabs”, que se ha colado entre las informaciones más leídas en Internet.

“Es el típico ejemplo de cómo nace una fake news”, explican fuentes del Parlamento Europeo en España, que se ha visto obligado a publicar un hilo en Twitter para desmentir a la prensa. Fuentes de la institución insisten en que estos fosfatos ya estaban prohibidos y que los “kebabs en Europa no pueden llevar fosfatos”, ya que la carne que se utiliza no es una de las excepciones previstas en el reglamento comunitario. “Hasta ahora en la UE comías kebabs sin fosfatos. Si la postura del Parlamento prospera, seguirás comiendo kebabs sin fosfatos”, clama la institución en su cuenta oficial de Twitter en español.

Lo que no cuenta el hilo del Parlamento Europeo es el creciente número de excepciones a la prohibición del uso de estos aditivos, entre ellos, su empleo en el genérico apartado “productos cárnicos sometidos a tratamiento térmico”. De hecho, hay un gran número de productos alimenticios a los que se les añaden fosfatos, como la comida procesada, las salchichas, los embutidos, las galletas o los refrescos embotellados. Por lo tanto, no está confirmado que los kebabs actuales carezcan ya de esos aditivos que ahora intenta prohibir el Europarlamento, más aún cuando los empresarios del sector se oponen a una medida que, según estiman, acabará con su negocio.

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