¿En qué nos puede ayudar la fisioterapia pediátrica?

Nuestro objetivo es tratar cualquier afectación que pueda ser susceptible de limitar el potencial del niño para ser independiente en el futuro

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La fisioterapia pediátrica no es la fisioterapia convencional aplicada a un niño, sino una formación muy especializada que trata las enfermedades que se producen en los bebés y niños, tanto congénitas como adquiridas.

Los niños y bebés no son adultos en miniatura. Sus estructuras óseas y musculares son particulares y van evolucionando según van creciendo.

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El código deontológico del fisioterapeuta pediátrico define esta disciplina como aquella “que se encarga del asesoramiento tratamiento y cuidado de aquellos niños que presentan un retraso general en su desarrollo o desórdenes en el movimiento u otras enfermedades o alteraciones que puedan ser sanadas, controladas o aliviadas por expertos fisioterapeutas y/o uso de equipos técnicos especializados.”

Por mi experiencia, los pacientes que llegan más a mi clínica buscando esta atención, suelen llegar derivados traumatología, reumatología y neurología.

Nuestro objetivo es tratar cualquier afectación que pueda ser susceptible de alterar el desarrollo motor y, en consecuencia, de limitar el potencial del niño para ser independiente en el futuro.

La fisioterapia pediátrica puede utilizarse tanto en niños que presentan anomalías transitorias, como disciplina de prevención y desarrollo, como en niños con afecciones permanentes.

A nivel traumatológico atendemos, sobre todo, a niños que presentan tortícolis congénita, escoliosis, problemas posturales (plagiocefalia), pies equino-varos o que necesitan trabajo de coordinación.

A nivel reumatológico, la fisioterapia pediátrica puede ejercer un papel muy importante en casos de artritis reumática juvenil.

A nivel neurológico ayuda en el tratamiento de afecciones cerebro motriz (más comúnmente conocida como parálisis cerebral), espina bífida, traumatismo craneoencefálico o trastornos de coordinación …

La fisioterapia pediátrica puede utilizarse tanto en niños que presentan anomalías transitorias, como en niños con afecciones permanentes

También atiende patologías del aparato respiratorio como la fibrosis quística, bronquiolitis, asma… o síndromes congénitos que cursan con múltiples alteraciones o disfunciones como síndrome de Down, Prader-Wili, Rett, Wolf, Angelman o Aspert.

¿Cómo puede ayudar la fisioterapia pediátrica?

La fisioterapia pediátrica no solo contribuye a que el niño alcance su máximo potencial de independencia o pueda participar en actividades del día a día, sino que, además, proporciona apoyo a las familias.

Uno de los casos más frecuentes que atendemos en la clínica es la plagiocefalia. Una patología que alarma a los padres ya que provoca la deformidad de la cabeza del bebé.

El tratamiento de la plagiocefalia postural es escalonado y dependerá la evaluación de las amplitudes del cráneo y del estudio que realicen tanto el pediatra como el fisioterapeuta pediátrico.

El primero de esos escalones es tomar medidas posturales y de rehabilitación, el segundo son técnicas de órtesis craneal (poner un casco corrector al bebé) y, si todo ello no fuera suficiente, existe la posibilidad de reconstrucción quirúrgica que, sin embargo, es algo excepcional.

El fisioterapeuta pediátrico explicará a los papás cómo posicionar a su bebé y cómo ayudarlo. En términos generales debéis saber que los bebés hay que cambiarlos de posición de manera regular.

Puede que el bebé tienda a colocarse en una determinada posición, y eso es porque ya va desarrollando sus propios gustos, pero debemos fomentar los cambios de posición y cogerlo con seguridad y sumo cuidado.

¿Cómo debe dormir mi bebé y cómo debo cuidarlo para evitar esta patología?

Durante sus primeros meses de vida los bebés suelen pasar muchas horas tumbados y es necesario alternar su posición, no solo cuando duermen.

Hay que intentar que mueva la cabeza, colocarle boca arriba, pero también boca abajo.

Puedes ayudarte de juguetes y repartirlos por su cuna o una alfombra para que tu bebé los busque y mire hacia el lado que te interesa.

A la hora de dormir, los bebes tienen que dormir boca arriba o decúbito supino, porque los riesgos de muerte súbita han disminuido durmiendo boca arriba (a causa sigue siendo desconocida, pero boca abajo hay más riesgo). De esta manera parece ser que el bebé respira mejor, así que si le pones de lado, alterna los costados.

Conforme los bebés van cumpliendo meses vemos cómo interaccionan con el medio, siguen objetos, música, reconocen voces…

Es el momento en que los padres pueden aprovechar para potenciar su desarrollo motor.

Personalmente yo, con Martín, empecé muy pronto a ponerlo boca abajo y a jugar con él para que siguiera a su juguete favorito (un Mickey de peluche) y así enseñarle a voltearse.

Puedes poner a tu bebé boca arriba y colocas frente a sus ojos su juguete o sonajero favorito. Poco a poco vamos aumentando el campo visual del bebé hasta conseguir que el bebé tenga tenga que posicionarse de lado para poder verlo. El bebé intentará cogerlo y agarrarlo y tratará de voltearse.

Después de esta etapa viene el gateo, una vez que los bebés se posicionan boca abajo ellos solos verás cómo levantan su cabeza e intentan desplazarse, primero “reptando”, y después vendrá el gateo, ya que para ello hace falta que la musculatura aumente de tono poco a poco y las piernas comiencen a coordinarse poco a poco.

Cada bebé tiene su tiempo y su espacio propio, pero la fisioterapia pediátrica es un perfecto complemento para su desarrollo. Esta disciplina tendrá que colaborar con el resto de profesionales que atienden al niño y su familia: sanitarios, educadores y sociales.

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