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Volver a trabajar tras la baja maternal

Y ahí estás tú, 112 días después de dar a luz con tu bebé de cuatro meses en brazos y haciendo malabares. Porque la conciliación familiar-laboral en este país no existe

Volver a trabajar tras la baja maternal

La baja por maternidad en España es, por decirlo de manera educada, breve e insuficiente. Muchas mamás que conozco intentan alargarla sumando vacaciones, días de lactancia o cualquier permiso… porque las famosas 16 semanas de baja maternal pasan en un parpadeo.

Y ahí estás tú, 112 días después de dar a luz con tu bebé de 4 meses en brazos y haciendo malabares. Porque la conciliación familiar-laboral en este país no existe.

¿Quién cuidará al bebé cuando tengas que volver a tu puesto de trabajo?

¿Guardería? ¿Familiares? ¿Niñera? ¿Quizás una de las dos partes de la pareja no trabaja?

En mi caso, al ser autónoma, no tengo vacaciones pagadas o días lactancia reconocidos... así que septiembre es el mes en el que volveré a trabajar full time y tendré que separarme de Martín.

Como madre primeriza tengo que reconocer que me cuesta pasar tiempo lejos de él. Tengo la sensación de que es pronto, muy pronto. Martín es aún muy chiquitín.

Sé que está en buenas manos, las mejores: los maravillosos abuelos sin los que sería muy complicado vivir y conciliar. Ellos se han ofrecido y así es más fácil, pero no todo mundo tiene esta opción.

El debate por la corta duración de esta baja lleva años encima de la mesa y no parece avanzar ni mejorar.

No voy a poneros los dientes largos hablando de esos estupendos países nórdicos donde las bajas por maternidad/paternidad ascienden a un año… pero sí que creo que es necesario hablar de ello para que no sea asumido como algo “normal” y así consigamos que esto cambie de manera real.

La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia exclusivamente materna durante los primeros seis meses de vida… pero, ¿cómo puede una mujer seguir dando el pecho a su hijo si se incorpora a su puesto de trabajo cuando el bebé tiene 4 meses? Es complicadísimo y en muchas ciudades y situaciones, inviable.

Para mí es una incoherencia tan obvia que no entiendo cómo no se le ha dado solución.

Yo elegí ser mamá lactante, es decir, decidí voluntariamente darle el pecho desde el primer momento, y para poder seguir haciéndolo ahora que vuelvo a trabajar estoy congelando mi leche.

Sacaleches y congelador. Ese binomio cíclico al que muchas nos vemos obligadas si queremos continuar con nuestra decisión.

Yo puedo hacerlo, pero sé que hay otras muchas mamás que se ven obligadas a interrumpir la lactancia porque es algo imposible de compaginar con su día a día o porque no se apañan con el sacaleches o porque no obtienen suficiente cantidad...

Seas madre lactante o madre de biberón, la baja de maternidad sigue siendo ridícula. Tu bebé aún te necesita.

Ahora que vuelvo a trabajar intento encontrar la fórmula que mejor se adapte a mi familia y con la que poder llegar a todo, pero esto no debería ser así. No somos superwomans y nos vemos obligadas a serlo. Las prioridades están claras, le pese a quien le pese, y no se nos debería penalizar por ello, ni a nivel social ni a nivel profesional.

Para poder conciliar lo mejor posible a mí, personalmente, me ha ayudado mucho establecer ciertas rutinas.

La hora del baño suele ser más o menos siempre la misma, después viene el momento “masaje-pecho-gases-nana-cuna”. Me funciona bastante bien porque así consigo que duerma entre 5 y 6 horas del tirón, aunque cada niño es un mundo, lógicamente.

Sobre las 7 de la mañana estamos otra vez en pie. Primero desayuno yo. He incorporado a mi dieta hierro y complementos como el yodo y ácido fólico, además de un zumo de naranja natural, un café, media tostada integral y también suelo tomar un par de cucharadas de levadura de cerveza que ayudan mucho con la caída del pelo que ocurre tras el parto y provocada por los intensos cambios hormonales.

Tras el desayuno llega la toma de Martín. Intento siempre darle una toma muy larga por la mañana para que aguante más, pero esto es impredecible. Después, salgo pitando al trabajo.

Si hablamos de volver al trabajo también deberíamos de hablar de adaptar y volver a incluir rutinas deportivas en nuestro día a día. Ha pasado un tiempo prudencial desde el parto y cuidarte también te ayudará a tener más energía y sentirte mejor.

Yo he escogido andar porque es lo que mejor encaja con mi rutina.

A primera hora de la mañana se puede andar perfectamente así que llevo a Martín caminando a paso ligero a la casa de mis padres y luego voy andando al trabajo (¡benditos abuelos!).

Son aproximadamente 45 minutos, pero hay que empezar a poner el metabolismo a tono.

Muchas me habéis preguntado sobre cuándo comenzar a hacer deporte tras el parto y aquí quiero ser muy clara: no se trata de hacer deporte sin ton ni son, se trata de empezar a trabajar todo aquello que quedó abandonado después del parto e ir poco a poco, sin prisas, pero sin pausa.

La zona abdominal es propensa, por ejemplo, a presentar flacidez con rapidez si no nos cuidamos tras el parto. Para trabajar esta zona puedes comenzar con trabajo específico y, aunque cada caso es diferente, en líneas generales recomiendo, como fisioterapeuta obstétrica, comenzar con ejercicios para el transverso y los oblicuos. Estos ejercicios son una muy buena forma de evitar posibles problemas a largo plazo.

Además, no podemos perder de vista, si hemos tenido una cesárea, los cuidados específicos de la cicatriz.

Sé que al volver a trabajar el tiempo del que disponemos para una misma es aún más reducido, pero deberíamos cuidarnos y prestarnos atención porque para estar bien con nuestro hijo lo primero es sentirnos a gusto y fuertes por dentro y por fuera.

Encontrar tiempo para ti también es cuidar de tu familia.

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