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Sin lógica ninguna

La primera colección Décor de Gucci reivindica la diversión, el humor y el surrealismo como ingredientes decorativos

En la ilustración no se aprecian todos los detalles, pero aquí le contamos, por ejemplo, que cada uno de esos cojines bordados exige 10 horas de trabajo artesanal, o que las cerámicas se fabrican en los talleres de Richard Ginori, fundados en 1735.
En la ilustración no se aprecian todos los detalles, pero aquí le contamos, por ejemplo, que cada uno de esos cojines bordados exige 10 horas de trabajo artesanal, o que las cerámicas se fabrican en los talleres de Richard Ginori, fundados en 1735.

Esta ilustración del artista Alex Merry es la celebración del feliz encuentro entre dos entes destinados a encontrarse. Uno es Gucci, que bajo la batuta de Alessandro Michele ha recobrado el don de hacer apetecible el más inofensivo de los objetos. El otro es el mundo del diseño, que celebra el lanzamiento de la nueva línea de decoración de la casa florentina. Aquí no hay ostentación, sino pinceladas de color, humor y golosa extravagancia. También símbolos procedentes del eufórico bestiario forjado por Michele: las abejas, los gatos, las mariposas y los gallos colonizan velas, cojines de petit-point, sillas tapizadas, cerámica con mensajes irónicos, papeles pintados, bandejas para incienso y mesitas ligeras para cambiar de sitio a capricho. Y el capricho, ya se sabe, mueve el mundo, incluido el de la decoración. Menos mal.

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