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Confirmada la primera muerte por burundanga en España

El Ministerio de Justicia certifica la intoxicación de un hombre de 55 años en una discoteca canaria

El empresario belga Philippe Vandendorpe, fallecido en 2015.

El Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses ha confirmado oficialmente el primer fallecimiento por burundanga en España. Los hechos se desarrollaron en “un local nocturno de ocio” en el que dos hombres, de 45 y 55 años, comenzaron a sentirse mal, según el relato de Inmaculada Frías, de la delegación del organismo público en Canarias.

Los dos varones presentaban un síndrome anticolinérgico, caracterizado por pupilas muy dilatadas, alucinaciones, confusión y taquicardia. Habían bebido alcohol, pero negaban haber tomado drogas. El hombre de 55 años fue trasladado a un centro de salud, donde murió. Los sanitarios sí consiguieron salvar la vida de su compañero de 45 años, atendido en urgencias por una posible intoxicación. Las muestras biológicas de ambos, así como “una bolsa conteniendo una sustancia blanca incautada”, dieron positivo a escopolamina, el nombre técnico de la burundanga.

El empresario belga Philippe Vandendorpe murió el 24 de febrero de 2015 tras ingerir involuntariamente escopolamina

“Se confirma por tanto la presencia de esta sustancia como medio de sumisión para cometer un delito, dando lugar al primer caso conocido de fallecimiento por escopolamina en España”, explica Frías en la revista de la Asociación Española de Toxicología. La investigadora y su equipo, dependientes del Ministerio de Justicia, han presentado el caso anonimizado, pero se trata del empresario belga de la construcción Philippe Vandendorpe.

Los hechos ocurrieron el 24 de febrero de 2015 en el local Red Hot Sexy Disco de Playa del Inglés, al sur de Gran Canaria, según publicó este periódico. El 1 de marzo, dos mujeres —la española Sandra E.M., de 33 años, y la rusa Victoria K., de 28— fueron detenidas por la Policía, acusadas de un delito de homicidio, otro de lesiones y otro de robo con intimidación. Hace dos años, la supuesta implicación de la burundanga ya saltó a la luz, pero sin confirmación oficial. El caso sigue en los tribunales, pero Toxicología sostiene que la sustancia fue empleada para “cometer un presunto delito de robo”.

Frías hace un llamamiento a “informar sin crear alarma social”. La burundanga es, en general, una leyenda urbana. El mayor estudio realizado hasta la fecha en España, presentado este año, no encontró ni rastro de escopolamina en 152 presuntos casos recibidos en el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, en Madrid. Los abusos sexuales con sumisión química existen, pero no con burundanga, sino con alcohol (77%) y drogas ilegales, como la cocaína y la marihuana (29%). En el 36% de los casos también aparecen fármacos ansiolíticos y sedantes, como Orfidal, Trankimazin, Valium y Lexatin, cuya presencia se puede deber a un tratamiento médico previo.

"La supuesta capacidad para anular la voluntad de la víctima carece de una base científica sólida", insiste la experta Inmaculada Frías

“La escopolamina es un medicamento y, como tal, su autoconsumo de forma incontrolada produce efectos tóxicos e incluso la muerte”, advierte Frías. La sustancia se obtiene de plantas como el estramonio y tiene algunas indicaciones en medicina, como el tratamiento de la incontinencia urinaria.

“Su detección no es tan habitual y su presencia no está confirmada mediante resultados positivos. En relación a la supuesta capacidad para anular la voluntad de la víctima que se le atribuye, tan difundida en los medios, carece de una base científica sólida”, insiste la experta. No tiene constancia, añade, de la incautación de alijos de escopolamina en España.

En 2016, personal del Hospital Universitario Son Espases, en Palma de Mallorca, confirmó el primer caso de intoxicación por burundanga en España. Un hombre fue detenido por echar escopolamina en la bebida de su expareja, con la intención de dañar su salud, no de abusar sexualmente de ella.

Los expertos insisten en que la obsesión de los medios de comunicación por dar pábulo a supuestos casos de violaciones y robos con burundanga desvía la mirada del verdadero problema. “Habría que prestar más atención a otros tóxicos, como el alcohol, mucho más habitual que la escopolamina, y que solo o mezclado con otras sustancias facilita la comisión de delitos, principalmente de índole sexual”, alerta Frías.

 

Fe de errores (1/10/2017): los dos hombres presentaron un síndrome anticolinérgico, no colinérgico como por error se indicó en una primera versión.

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