Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Colegio: restar peras y sumar amigos

Al tiempo que preparamos el comienzo del curso escolar, nos llega desde Argentina el desgarrado quejido de una madre de un niño con Asperger que sufre supuesto acoso: “Él lo intenta, le gusta tener amigos”. Sin pretender enjuiciar el caso, es obvio que la amistad ha comenzado a ser la asignatura pendiente de muchos de nuestros hijos. Y es que preparamos con esmero sus libros de texto, su material escolar, asistimos a las reuniones, compartimos deberes y formamos grupos de WhatsApp de padres preocupados, pero obviamos lo relevante de los valores. El sobresaliente en matemáticas o en lenguaje es importante, pero no suficiente. Pues desde mi época de estudiante poco han cambiado los contenidos en cuanto a concepto. Si entonces teníamos cuatro peras y vendíamos dos, quedaban las mismas dos que ahora. Parece evidente que hoy los conocimientos se adquieren con mucha mayor dificultad. En algunas ocasiones es una enfermedad, en otras un rasgo físico o de comportamiento y en las más de las veces nada, lo que puede convertir las sumas en restas y las multiplicaciones en divisiones. Y es que lo que tampoco ha cambiado es que siempre se aprendió mejor bien acompañado. Al final del curso el niño argentino restaba peras, sí, pero lo que siempre quiso fue sumar amigos. — Luis Alberto Rodríguez. Santo Tomas de las Ollas (León).

 

 

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.