El milagro del río Han
Corea del Sur terminó la Segunda Guerra Mundial siendo el segundo país más pobre del mundo y cuarenta años después ingresaba en la OCDE

Tras la Segunda Guerra Mundial, un acuerdo entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética dibujó una frontera artificial en la península coreana que partió un mismo pueblo en dos países. La evolución de cada uno desde entonces es sobradamente conocida, pero el desarrollo económico en el sur ha sido asombroso, y se concreta en su deslumbrante familiaridad con las nuevas tecnologías, como se ve en la elevada disponibilidad de dispositivos electrónicos del centro cultural de Seúl de la imagen.
Corea del Sur terminó la guerra como un país eminentemente agrícola y con el segundo menor PIB per cápita del planeta. Cuarenta años después ingresó en la OCDE como un país desarrollado. Con unos cincuenta millones de habitantes, actualmente es la undécima economía del mundo y el cuarto fabricante de productos electrónicos. Las empresas surcoreanas fabrican un 40% del total mundial de pantallas de cristal líquido y casi un 20% de los semiconductores, esenciales para que los ubicuos dispositivos electrónicos funcionen.
El rapidísimo desarrollo de Corea del Sur es un modelo de estudio para otros países en desarrollo y se conoce como El milagro del río Han, en referencia al cauce que cruza Seúl. Irónicamente, no se consiguió según marcan los preceptos del libre mercado.
Los fundamentos del modelo actual fueron instaurados por el general Park Chung-he, que llegó al poder tras un golpe de Estado en 1961. El dictador escogió a varias compañías y les proporcionó trabajadores, capital, tierra y energía subsidiados con la condición de que cumplieran los objetivos marcados por él y la amenaza de acabar entre rejas si no lo conseguían. La cantidad producida no era un problema. Corea acumuló crecimientos de media del 5% y se convirtió en una potencia exportadora.
Algunas delegaciones extranjeras han preguntado a los analistas surcoreanos si creen imprescindible un Gobierno autoritario para lograr un milagro similar. La respuesta, les contestan, la pueden encontrar dentro de la península coreana: años después el sur recuperó la democracia y su economía siguió creciendo; el norte ha estado regido por una dictadura y su avance no es, ni mucho menos, comparable.
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