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Escalofrío de leer a Manuel Chaves Nogales

No era un profeta. Era un periodista. Y como tal olfateaba en el recuento sangriento de la realidad la agonía de Francia, el malestar de España

Retrato del escritor sevillano Manuel Chaves Nogales (1897-1944).
Retrato del escritor sevillano Manuel Chaves Nogales (1897-1944).

Manuel Chaves Nogales era un periodista, no un profeta. Pero el 29 de octubre de 1938, exiliado en Francia, publicó estas palabras en Le Nouvelle Europe (recogido en La España de Franco, Almuzara, 2012): “Franco significa la guerra y nada más que la guerra: hoy, la Guerra Civil; mañana, la guerra europea”. El mundo, reunido en Múnich para repartirse el futuro, había decidido dejar a su suerte el porvenir de una España desgarrada por la guerra que ya se sabía de qué lado iba a caer, del lado de los fascistas.

Ante la evidencia, el periodista sevillano, que se había ido de su país durante la contienda, convencido de que las dos Españas le iban a helar el corazón, escribió este epitafio del futuro: “Se le va a entregar a Franco la victoria sobre el pueblo español, una victoria que ni sus tropas ni sus aliados extranjeros han sabido conseguir”.

Y prosiguió el que había sido director de Ahora, incautado por un comité obrero al amanecer de la contienda: “Este cruel sacrificio de la República española se presenta como un nuevo holocausto por la paz europea. Pero, ¿se sabe a ciencia cierta lo que significa el triunfo de Franco?”. Ya lo había dicho en otros capítulos dramáticos de sus avisos parisienses. Franco no solo significaba la guerra, sino que había sometido su país a los poderes extranjeros, la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini, haciendo creer a los españoles que su trabajo era patriótico.

Chaves Nogales nació el 7 de agosto de 1897; su carrera fue la de un periodista dedicado al oficio, un escritor, un reportero, un cronista. Cuando el Gobierno republicano dejó Madrid, él dejó Ahora y dejó España, convencido de lo que luego habría de ocurrir, asaltado el país por las dos fuerzas, enfrentadas “hasta provocar el terror rojo y el terror blanco o, dicho de otro modo, el común impulso homicida que fomentaba la impunidad en uno y otro bando”.

Esa invocación sobre el origen y el destino de aquella España enfrentada se hace desde el exilio, próximo el fin de la guerra. Y tiene su prolongación en La agonía de Francia (Libros del Asteroide, 2010), donde narra la bárbara actitud que los franceses muestran ante los derrotados españoles, tratados allí como ciudadanos sin destino ni presencia. Al fin y al cabo, ese libro es la continuación, desesperada, de aquella predicción que firmó en octubre de 1938: el desastre de España, que fue el triunfo de Franco, abría las puertas a la guerra en Europa, y esas consecuencias se estaban viviendo en la Francia convocada a ser pasto de las llamas autoritarias ensayadas mientras se derrotaba en España a la República.

No era un profeta. Era un periodista. Y como tal olfateaba en el recuento sangriento de la realidad la agonía de Francia, el malestar de España. Murió en 1944 y ahora se le sigue leyendo no solo para saber qué pasó según Chaves Nogales sino para ensayar la comprensión de lo que siempre nos siempre puede pasar. Da escalofrío releer a Chaves Nogales.

 

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