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El robot que salva náufragos

Salvamento Marítimo estrena un pionero sistema de búsqueda infrarroja de personas y pateras en el mar desarrollado a partir de tecnología militar

El nuevo sistema automatizado permitirá aumentar la fiabilidad de las búsquedas.

La cuenta atrás ha comenzado, hay una vida en juego y el tiempo apremia tanto que unos minutos pueden marcar la diferencia entre sobrevivir o no. Cuando una persona cae al mar, su búsqueda se convierte una lucha titánica con demasiados elementos en contra: la temperatura del mar, la visibilidad, el oleaje y el agotamiento de la persona que ansía ser rescatada. Tan solo en el Estrecho en los últimos 20 años, 6.000 personas han perecido o desaparecido intentando llegar a España a bordo de pateras. Demasiadas muertes como para no intentar superar los escollos impuestos por el mar con la ayuda de la tecnología pionera que promete automatizar un rescate limitado, hasta ahora, por el factor humano.

Será gracias al nuevo sistema de búsqueda infrarroja de náufragos (Infrared Search of Castaways, IRSC) que ya se encuentra en fase de pruebas en el litoral gaditano. La idea parte de Salvamento Marítimo, interesada en implementar con nuevas tecnologías las tareas de rescate y ha sido desarrollada por la empresa Escribano Mechanical & Engineering. Ambos analizan ahora la viabilidad de un sistema robotizado de cámaras infrarrojas de alta sensibilidad que promete multiplicar por 12 la capacidad actual de rastreo, una vez entre en funcionamiento en julio de 2018.

El sistema robotizado de cámaras infrarrojas de alta sensibilidad promete multiplicar por 12 la capacidad actual de rastreo, una vez entre en funcionamiento en julio de 2018. ampliar foto
El sistema robotizado de cámaras infrarrojas de alta sensibilidad promete multiplicar por 12 la capacidad actual de rastreo, una vez entre en funcionamiento en julio de 2018.

"Es un salto enorme con respecto a lo que había hasta ahora", reconoce José Manuel Infante, director del área de Electroóptica de Escribano. No le falta razón, como confirma Nestor Perales, jefe de Inspección de Unidades Aéreas de Salvamento y responsable del proyecto: “Hasta ahora, la búsqueda está limitada por el radar y la búsqueda visual desde ventanillas o cámaras del helicóptero”. En el primer caso, los dispositivos solo son capaces de detectar objetos de cierta entidad (una patera estaría en el límite) y siempre que el ruido provocado por las olas no interfiera. En el segundo, basta con "frotarse un ojo para que un objeto pase por delante y no lo veas", como reconoce Perales.

En Salvamento tenían claro que era necesario explorar vías con las que automatizar las búsquedas. "Nos dimos cuenta de que había posibilidad de mejorar al ver la tecnología existente. Solo había que aplicarla, que encajar el puzle", reconoce el jefe de Salvamento. Con ese convencimiento, en la institución dependiente del Ministerio de Fomento consiguieron convencer a la Unión Europea para que su idea formase parte del Proyecto Picasso, donde nueve países investigan para conseguir aumentar la seguridad en los océanos.

Los sensores tienen la capacidad de detectar variaciones térmicas con una sensibilidad de cinco centésimas de grado en cabezas humanas de 20 centímetros de diámetro

Aunque la idea de lo que se quería conseguir estaba clara, el puzle del que habla Perales no encajó hasta que se encontraron con Escribano, única empresa española capaz de elaborar al completo cámaras térmicas, hasta ahora, con aplicaciones militares. El equipo de Infante les ofreció emplear cámaras infrarrojas, conectadas a un software programado con un algoritmo capaz de detectar cabezas humanas en el mar.

El origen de esta tecnología (que funciona como un radar pasivo) está en los sistemas antimisiles, en lo que se conoce como Sistemas IRST (Infrared Search and Track, búsqueda y seguimiento de infrarrojos). Con los años, su uso se ha ido popularizando en otros sectores. Sin embargo, el equipo de Infante no ha localizado hasta ahora un uso tan desarrollado como el suyo en el ámbito del salvamento en el mar. "No me entraba en la cabeza que no se hubiese aplicado ya para estos fines", reconoce Infante. Y eso que, como añade, el profesional de Escribano, desde el punto de vista técnico "encontrar un punto caliente en el cielo o hacerlo en el mar es parecido, en cierta forma".

El nuevo sistema de búsqueda infrarroja de náufragos (Infrared Search of Castaways, IRSC) ya se encuentra en fase de pruebas en el litoral gaditano. ampliar foto
El nuevo sistema de búsqueda infrarroja de náufragos (Infrared Search of Castaways, IRSC) ya se encuentra en fase de pruebas en el litoral gaditano.

Para su desarrollo, los expertos optaron por emplear la tecnología más asequible posible que haga viable su uso en helicópteros de Salvamento sin restarle, a su vez, efectividad. El resultado ya se ha probado con éxito, adosado como un pequeño cilindro a uno de los laterales de un helicóptero modelo AW139 de AgustaWestland (con base en Jerez de la Frontera y que opera en el Estrecho), capaz de moverse hasta a 310 kilómetros por hora.

Del sensor al algoritmo

De hecho, gracias a esta nueva tecnología, los Helimer de Salvamento serán capaces de volar más rápido y a más altura, lo que aumentará por 12 su capacidad de barrido. La previsión es que se puedan analizar hasta 4.320 kilómetros de superficie marítima a la hora, a una altura de entre 1.000 y 1.500 pies (entre 300 y 450 metros de altura). Los sensores tienen la capacidad de detectar variaciones térmicas con una sensibilidad de cinco centésimas de grado en cabezas humanas de 20 centímetros de diámetro.

Una vez recogidos los datos, un ordenador los procesa y criba gracias a un algoritmo. Éste trabaja en función de diversas variables como el tamaño de una cabeza humana o los patrones de movimiento de los animales, para descartarlos evitar falsas alarmas. "Lo que hacemos es filtrar el fondo para hacerlo visible", explica Infante. Cuando el ordenador detecta lo que cree que es la cabeza de un náufrago, envía de inmediato la señal GPS al centro de coordinación de Salvamento para iniciar el rescate.

En piscinas de Salvamento Marítimo ya se ha probado el algoritmo asociado al sensor que es capaz de distinguir las cabezas humanas del resto de elementos que pueda encontrarse en el mar.
En piscinas de Salvamento Marítimo ya se ha probado el algoritmo asociado al sensor que es capaz de distinguir las cabezas humanas del resto de elementos que pueda encontrarse en el mar.

Con su puesta en marcha, la búsqueda automatizada permitirá no tener que volver a analizar zonas ya rastreadas, lo que sí ocurre ahora con las inspecciones oculares. Además, se podrán trabajar de noche, tiempo vedado ahora por la escasa visibilidad. "Al eliminar el factor humano vamos a aumentar la probabilidad de ver a un náufrago. Aumentará el éxito de la búsqueda en el mar absolutamente", resume Perales con entusiasmo.

Pese a que el prototipo ya está funcionando, ahora es necesario "enseñar" al algoritmo, como reconoce Perales. De ahí que las pruebas hayan comenzado en el Centro de Seguridad Marítima Integral de Jovellanos de Salvamento. Allí se realizaron unos primeros ensayos en una piscina especial en la que se colocaron nadadores y boyas. El sistema fue capaz de anular el ruido del entorno en pantallas en negro en las que señaliza al náufrago. Ahora, el siguiente paso es probar la validez del equipo en el mar y en distintos contextos meteorológicos, como ya se ha hecho en el litoral de Cádiz y se seguirá efectuando hasta julio de 2018.

El origen de esta tecnología está en los sistemas antimisiles

Por ahora, el prototipo desarrollado ha tenido un coste de 400.000 euros (financiados entre Salvamento Marítimo y la Unión Europea), a lo que hay que sumar la inversión de I+D realizada por Escribano, que ya está en fase de tramitar la patente del sistema. Una vez que supere con éxito las pruebas, la implantación completa en los 11 helicópteros y tres aviones que tiene Salvamento se estima que puede alcanzar los 6 millones de euros.

Eso si se aplica solo a su flota aérea. Sin embargo, su utilidad puede ser más amplia: desde buques para detectar hombres al agua a servicios de vigilancia aduanera o para localizar hidrocarburos (al detectar la diferencia térmica). Perales incluso se atreve a realizar una predicción más ambiciosa aún: “En el futuro, será la tecnología que servirá para poner en marcha aviones no tripulados de salvamento. Y no queda mucho para verlo”.

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