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“Niño, ¿qué es lo que más te ha gustado del cine? El tobogán”

Probamos las Salas Júnior, en las que se mezclan cine familiar y parque infantil

Sala Júnior del centro comercial de Islazul, en el barrio de Carabanchel Alto de Madrid.
Sala Júnior del centro comercial de Islazul, en el barrio de Carabanchel Alto de Madrid.

Cuando los mellizos tenían dos años y algo, los llevamos Por Primera Vez al Cine. Fue un desastre, como predijo mi pareja y como me recordó durante mucho tiempo después. El nene, a priori el más interesado en Lego Batman porque es su personaje favorito, se durmió antes de la mitad en un gesto inaudito, mientras la nena se pasó todo el rato interesadísima en el mecanismo de la butaca, subiendo y bajando el asiento de espaldas a la pantalla. Total, que nos fuimos antes de que acabara. Era demasiado pronto. A los padres nos puede la ansiedad con el cine, al igual que con los zoos y los parques de atracciones.

Información práctica

La piscina de bolas al final del togobán.
La piscina de bolas al final del togobán.

- Dónde: cines Yelmo en Islazul y TresAguas.

- Cuánto: dependiendo del cine, de la sesión y del tipo de entrada, desde 5,70 euros y a una media de 7,80.

- Horarios: tres pases por las tardes y matiné los fines de semana.

- Ofertas: packs familiares y de cumpleaños.

Ya con tres años, hemos vuelto a picar, esta vez con considerable éxito. La clave está en que elegimos un invento que la cadena Yelmo llama Sala Júnior y que, de momento, solo tienen dos cines de Madrid: Islazul, en la capital y TresAguas, en Alcorcón. La cosa consiste en que han aprovechado el desnivel propio de la sala para instalar un tobogán gigante a cuya cumbre se accede a través de una especie de Spartan Race para niños, que se completa con un área de juegos delante de la pantalla y una amplia zona en primera fila en la que los asientos tradicionales se han cambiado por divertidas tumbonas, cojines y puffs para dos.

Este híbrido de parque infantil y sala de cine se abre 15 minutos antes de los tráilers para que los niños disfruten del tobogán, luego se apagan las luces y se cierran los juegos y a mitad de la proyección, justo cuando ves que tu hijo se ha hartado de pantalla, se hace un intermedio de 15 minutos en el que los vuelven a abrir. ¿Y no se forma la marimorena cuando hay que ir a sentarse? “Pues no, te va a sorprender lo rápido que se sientan y lo bien que funcionan los nenes”, me adelanta uno de los dos empleados de la sala que vigilan que el tobogán no se desmadre. Efectivamente, ni una sola protesta ni rabieta ni llanto ni conato de revuelta las dos veces que Gory, la mascota de la sala, los manda sentarse por megafonía. Aquí, como en las guarderías, impera la ley del grupo o efecto Hamelín.

Otra peculiaridad para garantizar el carácter familiar de la sala y su buen funcionamiento es que no se permite la entrada "de adultos sin el acompañamiento de un niño" (entendiendo niño como menor de 13 años), ni de "niños sin el acompañamiento de un adulto". Y lo mejor de todo es que si tu hijo llora, o grita, o habla en mitad de la proyección, no tienes que preocuparte de las miradas asesinas. "Los asistentes entienden y aceptan que es un espacio pensado para niños, por lo que el ruido podrá ser considerablemente mayor que en una sala tradicional", advierte Yelmo en las normas. No es para tanto, he visto salas de adultos liándola el doble de parda en un estreno de Star Wars.

Espectadores acomodándose en la Sala Júnior de Islazul.
Espectadores acomodándose en la Sala Júnior de Islazul.

La sala adaptada a los niños se completa con mucho colorido, amplios espacios para dejar las silletas y carritos dentro y un casillero para los zapatos. En cuanto a la edad recomendada, el tobogán está pensado para alturas de entre 90 y 150 centímetros (entre tres y 13 años), mientras que la zona de muelles se reserva a los más pequeños, de meses a tres años.

Esta sala, que "integra juego y cine", es "pionera en España y en Europa" según Javier Saura, responsable del departamento de Comercialización y de Marketing de Yelmo, que explica que la idea se importó de México, sede del grupo Cinépolis al que pertenece la cadena. Saura avanza que Yelmo planea abrir más salas Júnior a finales de año en Madrid y en Canarias y que la idea es que todas las nuevas aperturas la tengan e ir poco a poco implantándolas en los cines existentes siempre y cuando "el mercado y el espacio" lo permitan.

"Para los cines es rentable contar con una", subraya, ya que la ocupación media de estas salas es de "casi del doble" que las salas tradicionales —más del 30% frente al 15%-18%—. Su precio es de "40 céntimos más" que una entrada en otra sala de Yelmo y ofrecen packs de cumpleaños o familiares. "Los cumpleaños tienen mucha demanda, ofrecemos un precio cerrado a partir de 10 niños con entrada más refresco más palomitas", mientras que los packs familiares son de dos adultos y un niño con un máximo de cuatro niños. Sus precios varían según el cine.

Saura también apunta que, al contrario de lo que ocurre en un cine tradicional, las entradas que primero se agotan son las de delante, las de tumbonas, cojines y puffs. Las salas llevan un año abiertas y en este tiempo "no se ha producido ninguna incidencia, solo anécdotas positivas", celebra Saura. Al salir, pregunté a mis hijos qué era lo que más les había gustado del cine. El niño respondió que el tobogán y la niña, las palomitas dulces. Para los pequeños es un paraíso pero, para los padres.... cómo lo diría. ¿Os acordáis de aquella sensación de ir al cine los viernes después de una semana de trabajo a relajarte? Pues es justo lo contrario.

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