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Europa no está en derribo

Francia vuelve y la Unión Europea, contra pronóstico, también regresa

Emmanuel Macron junto a Theresa May y Angela Merkel en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE.
Emmanuel Macron junto a Theresa May y Angela Merkel en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE. AP

El solsticio de verano ha traído una noticia bomba: Europa no está en derribo. Al relato de la vieja Europa, en cuidados intensivos, incluso dada por muerta por los más agoreros, víctima de populismos rampantes a ambos lados del Atlántico que produciría una caída de los dominós democráticos, cabría responder con la frase de Mark Twain: “Las noticias sobre mi muerte son muy exageradas”.

¿Podría la idea europea de una sociedad cohesionada, abierta, con protección social para todos y crecimiento económico, competir con el degradado sueño americano? Sí. Gracias, Mr. Trump. Y gracias también al Brexit y a la catástrofe protagonizada por Theresa May que, como un bumerán, ha golpeado a la antigua Gran Bretaña convirtiéndola en poco más que una pequeña Inglaterra. Europa, sorprendentemente, proyecta mayor estabilidad, más esperanza, y una capacidad de consenso político superior a la de los dos campeones anglosajones. Este cambio, todavía embrionario, de la UE, no es solo por defecto. El mérito corresponde al joven presidente de Francia, Emmanuel Macron, que ha impulsado una revolución ciudadana, sin asalto a la Bastilla ni guillotina, con dos víctimas, una mortal, el viejo socialismo, y la otra, la derecha nacional gaullista. Lo ha logrado desde el centro radical, entendiendo con lucidez que las soluciones clásicas de derecha o izquierda ya no sirven para resolver los problemas planteados por la globalización, la revolución digital, la desigualdad, la relación entre los ciudadanos y el poder político, o el cambio climático. El eje derecha / izquierda es sustituido por los polos globalización / nacionalismo, ciudadanos de grandes ciudades / habitantes rurales, jóvenes y mayores, personas con educación superior o sin ella, digitales / no digitales.

Macron cuenta con una Merkel también dispuesta a reconstruir el eje franco-alemán; si gana las elecciones de septiembre, la refundación de la UE será posible

El nuevo presidente francés es hegemónico, con un dominio absoluto de la Asamblea Nacional reforzado por el voto directo de los franceses; recupera la posición que tuvo en 1958 el fundador de la V República. Si Macron consigue acabar con el pesimismo de una ciudadanía alérgica al cambio y, aprovechando el impacto inicial, saca adelante una reforma de la economía dirigida a reducir un paro todavía elevado (el 20% entre los jóvenes), Francia cambiará. Pretende hacerlo manteniendo un Estado fuerte y protector socialmente. Es un reformista que cree en lo público, su ADN es gaullista. No será fácil la cuadratura del círculo, tendrá en la calle la oposición con una respuesta segura atizada por los sindicatos.

Merkel recibió a Macron en Berlín con una frase del escritor alemán Hermann Hesse: “Hay algo de mágico en todo comienzo”. Por encima del hechizo, el presidente francés es un pragmático, firmemente decidido a volver a arrancar la UE, una Europa que proteja. Cree en el renacimiento de Francia para impulsar el de Europa y volver a hacer soñar a los europeos. Piensa una reconstrucción sobre nuevas bases del eje Francia-Alemania. Cuenta con una Merkel también dispuesta; si gana las elecciones de septiembre, la refundación de la UE será posible. Si Francia vuelve, Europa también regresa. Atentos al solsticio de otoño. fgbasterra@gmail.com

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