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Consejos para tiburones a 3.000 euros la hora

El verdadero Lobo de Wall Street reúne a 1.500 personas en una charla en Zúrich

Jordan Belfort encarna todos los excesos de Wall Street.
Jordan Belfort encarna todos los excesos de Wall Street. Getty Images

Jordan Belfort fue recibido el pasado día 13 en Zúrich, la capital financiera suiza, como una estrella de rock. Algo que no deja de ser curioso dado que nada hay más lejos de la mentalidad helvética que este hombre excesivo, cuya vida fuera llevada a la pantalla por Martin Scorsese en El lobo de Wall Street. El americano consiguió atraer a 1.500 espectadores, casi todos eran hombres.

El precio de la sesión de consejos para convertirse en “el mejor vendedor del mundo” comenzaba a 800 euros, pero llegaba hasta los 3.000 para las entradas VIP, que daban derecho a una selfie con el divo de los negocios. Belfort ha capitalizado el éxito de la película protagonizada por Leonardo di Caprio dando conferencias por las que cobra 150.000 dólares. Eventos que, a juzgar por lo visto en Zúrich, tienen un enorme éxito.

Belfort comenzó su carrera vendiendo mariscos y carne congelada antes de crear la firma Stratton Oakmont. Con esta empresa hizo fortuna gracias a un procedimiento sucio con las penny stocks, o acciones de pequeñas empresas que cuestan menos de un dólar. Belfort compraba las acciones, manipulaba su valor bursátil para seducir clientes incautos y vendía antes de que el pase de magia fuera descubierto, lo que le permitió ganancias de más de 200 millones de dólares. La operación le costó cuatro años de cárcel, pero le permitió convertirse en una celebridad mundial.

Belfort motivó a los suizos que asistieron a su conferencia con frases como: “Para convencer, hay que estar seguros de lo que vendemos”. O esta: “Saber vender concierne a todo el mundo, ya que vender consiste en ser eficaz y capaz de comunicar”.

A la hora de las conclusiones, aseguró que, si bien su moral era dudosa, sus métodos de venta fueron eficaces. Queda por ver ahora si los suizos aspirantes a tiburones de la Bolsa podrán en el futuro amortizar los 3.000 euros pagados por escuchar una hora de buenos consejos.

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