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Wikispánica

La enciclopedia cibernética goza del casi unánime e hipócrita escepticismo de sus más de 500 millones de usuarios mensuales

Un usuario de Wikipedia buscando información.
Un usuario de Wikipedia buscando información.

No sé qué habría dicho el señor Diderot, fundador de la Encyclopédie, ni puedo imaginar los cuentos que habría escrito Borges, cronista de laberintos luminosos. Sé que nosotros, arrogantes borregos cibernéticos, decimos siempre lo mismo: la Wikipedia no es ejemplo de rigor. La enciclopedia cibernética, que nació en 2001 y hoy tiene más de 40 millones de entradas, en más de 250 lenguas, goza del casi unánime e hipócrita escepticismo de sus más de 500 millones de usuarios mensuales. Quienes crecimos apurando la tarea en domingo con tomos de la Universal Ilustrada—su adusto olor a casa de abuelos, sus cueros lustrosos, su tamaño tan imponente— desconfiamos quizá de la inmaterialidad incolora e inodora del wikiconocimiento. O tal vez solo fingimos. La verdad sea dicha: todos la consultan; nadie lo confiesa.

Concedamos, por mor del argumento, que la Wikipedia no es una fuente fidedigna. ¿Entonces? ¿Cuál es su uso? Lo que la Wiki ofrece: chismes exquisitos de los muertos ilustres, como un Hola necrológic (leer, por ejemplo, el culebrón Dostoyevsky); suspenso a la altura de Hitchcock en entradas históricas; datos curiosos rematados con humor involuntario, como que la palabra náhuatl aguacate “se utiliza con el significado testículo, probablemente debido a la semejanza entre la fruta y la parte del cuerpo”.

Pero sobre todo, la Wiki es un mapa de lo que los hablantes de una lengua incluyen y excluyen de su propia cartografía del conocimiento. Pensada así, como muestra de lo que distintas comunidades lingüísticas deciden registrar y omitir, a lo largo de un proceso colaborativo, la Wikipedia es un archivo fascinante.

La Wikipedia hispana es notoriamente chica (1,3 millones de entradas versus 5,3 en inglés, 2 en holandés y 1,8 en francés). Tiene, además, enormes omisiones que merecen ser cuestionadas y, ojalá, reparadas. Si, por ejemplo, se busca, en español, “Movimiento chicano” no aparece ninguna página. Del “Chicano Movement” existe solo una página en inglés y otra —brevísima— en francés. ¿Cómo es posible que el movimiento de derechos civiles más importante del mayor grupo hispano en el segundo país hispanoparlante más grande del mundo no esté registrado en español? Nos quejamos de la anglo-exclusión sistemática de los hispanos. Pero, ¿qué hacemos los demás? Según muestra la Wiki, poco o nada. Ni un solo individuo que sepa escribir en español, en todo el mundo, ha considerado, nunca, que algo como el “Movimiento chicano” amerite ser registrado. Empecemos por revisar las prácticas de exclusión de nuestra propia comunidad lingüística. Empecemos por escribir la Wikispánica.

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