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La alfombra roja de los Oscar se queda en blanco

Isabelle Huppert, de Armani, y Ruth Nega, de Valentino, brillan en una noche monótona

Isabelle Huppert, una de las más elegantes, vestida de blanco.

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Si la alfombra roja de los Oscar fuera un verdadero termómetro de las tendencias, el blanco sería el nuevo negro. Parecía como si los organizadores de la ceremonia hubiesen enviado una circular a las invitadas prohibiendo el color. Felicity Jones vestida de bailarina por Dior; la modelo Karlie Kloss, de Stella McCartney; Isabelle Huppert, de Giorgio Armani; o Naomi Harris con la primera pieza firmada por Raf Simons para Calvin Klein by appointment vista en los Oscar. Todas eligieron el blanco y sus variantes. La mayor parte, también optaron por las líneas sencillas y limpias. Lo que convertía a algunos de estos estilismos en una nebulosa homogénea difícil de recordar.

Solo el azul le disputó el protagonismo de la noche. Y fue porque ese era el color de los lazos de la Asociación estadounidense por los derechos humanos que lucían en su solapa desde Lin-Manuel Miranda hasta Ruth Nega, que con un evocador Valentino en rojo es una de las nominadas más acertadas junto a Viola Davis, también en rojo, de Armani Privé.

Isabelle Huppert fue una de las presencias más poderosas sobre la alfombra roja. Su actitud no requería mucho más aderezo. Con un vestido de Armani Privé de manga larga, cuello a caja y pequeños cristales bordados; el pelo suelto y apenas joyas resultaba chic e hipnótica. La francesa de 64 años demostró que el glamour no tiene nada que ver con los corsés, fajas e imposibles sostenes invisibles en los que se embuten tantas actrices para lucir espalda, escote y hasta depilación brasileña. Como Nicole Kidman, la actriz nominada por Elle estuvo disfrutando del desfile de alta costura de Giorgio Armani en París hace menos de un mes. Ambas le sacaron partido. Huppert ya recogió el Globo de Oro vestida de la firma italiana. Afortunadamente no escogió ninguna de las propuestas de inspiración oriental del italiano.

Meryl Streep, de Elie Saab.
Meryl Streep, de Elie Saab. AFP

Charlize Theron optó como lleva haciendo durante todas las alfombras rojas de los últimos años por la firma de la que es imagen, Dior, y por una propuesta metalizada. Tan sorprendente como el resto de la ceremonia.

En el lado oscuro, el del negro, destacaban Kristen Dunst, que apostó por un palabra de honor de Dior;  Taraji P. Henson, que encontró en un diseño de Alberta Ferretti el mejor aliado para su voluptuosidad; y Alicia Vikander con una pieza de Louis Vuitton que le echaba unos cuantos años encima. Julianne Moore, musa de Chanel, fue fiel a Karl Lagerfeld, el hombre que ha generado la polémica más comentada de la alfombra roja de esta edición.

Charlize Theron, vestida de Dior.
Charlize Theron, vestida de Dior. Jordan Strauss/Invision/AP

El director creativo de Chanel contó a la publicación WWD que el equipo de Meryl Streep había pedido a la casa francesa que pagase a la actriz por lucir el vestido que iban a regalarle. Hecho que los representantes de la estadounidense han negado radicalmente. Se trataba de una pieza en seda bordada gris perteneciente a la última colección de la alta costura de la maison, que se había elaborado y adaptado para la actriz y que, según el diseñador, estaba valorada en 100.000 euros. Lagerfeld también contó que los representantes de Streep le confirmaron que habían encontrado a otra marca que sí estaba dispuesta a remunerar a la protagonista de Florence Foster Jenkins. Finalmente, lució un vestido azulón con cristales bordados y los hombros descubiertos. La prueba de que Streep puede ser un genio eligiendo papeles pero no estilismos. Al final se decantó por Elie  Saab

En el podio de las malas decisiones: Scarlett Johansson con un diseño de Alaïa que no le favorecía en absoluto, y Dakota Johnson, que escogió un vestido en dorado pálido y de corte retro con un enorme lazo a la cintura de Gucci. Tampoco el pelo ayudaba a salvar la situación. Pero sin duda, la gran sorpresa fue la de Emma Stone. Pocas veces una de las favoritas de la noche resultó tan poco memorable. La actriz lucía uno de los últimos modelos que Ricardo Tisci ha realizado para Givenchy antes de abandonar la casa francesa. Pero hay ocasiones en las que un diseño maravilloso y una actriz espectacular no encajan bien.

La firma española Pronovias vistió a la presentadora británica Louise Roe con una pieza dorada con silueta de sirena.

En el apartado masculino, destacaron Vigo Mortensen con un impoluto tres piezas de Dior; Dev Patel con un esmoquin bicolor con chaqueta blanca y Pharrel Williams con chaleco de frac plateado de Chanel.

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