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El moderno de verdad lo es para siempre

'Sin título' (1940), una de las obras de Almada Negreiros que se pueden ver en la Fundación Gulbenkian de Lisboa. Papo Waisman

LA FALTA de globalización lleva a fallos como este, que la difusión de la obra descomunal de José de Almada Negreiros (Santo Tomé, 1893-Lisboa, 1970) quedara casi reducida a Portugal. Tampoco la cronología de su prolífica vida –el periodo de entreguerras– jugó a favor. Aun así, es imperdonable que este artista alegre y provocador no tenga hoy un mayor reconocimiento. Para remediarlo, la Fundación Gulbenkian de Lisboa expone hasta el 5 de junio 400 obras de este creador polifacético, que encandiló a poetas como Fernando Pessoa, a dramaturgos como Mihura o Jardiel Poncela, a arquitectos como Luis Gutiérrez Soto o incluso a Serguéi Diáguilev y sus Ballets Rusos. A todas esas disciplinas y muchas más se dedicó Almada con el sello del modernismo, adaptado a cada momento de su vida.

Otra apuesta segura de la semana:

- Pintar la vida animal: un libro ilustrado retrata el universo animal.

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